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El llanto del mundo

  • He leído Seis formas de morir en Texas con sumo interés y Marina Perezagua me parece una de las mejores voces nuevas de la narrativa española
  • Un aspecto importante del título son las reflexiones de la protagonista sobre la culpa, la soledad o el cuestionamiento de ciertas leyes y costumbres

Publicada el 25/10/2019 a las 06:00
Seis formas de morir en Texas
Marina Perezagua
Anagrama
Barcelona
2019
  El argumento de esta novela oscila entre lo enrevesado y lo sencillo, pero en esencia se cuenta la espera de Robyn, la protagonista, en el corredor de la muerte, donde lleva confinada 16 años, antes de ser ajusticiada, y las relaciones epistolares que mantiene tanto con su padre como con su enamorado Zhao. En realidad, podría decirse que se trata de una mera pesadilla, pues ella no es consciente de haber cometido el asesinado del que se la acusa, a pesar de haber firmado la confesión, pero sobre todo creo que debe leerse como un alegato, como una denuncia, contra el tráfico de órganos y contra la pena de muerte. También es la historia de un engaño, de una traición. Sin embargo, aunque la novela se cierre desentrañando un enigma en una conclusión que resulta demasiado forzada y, a lo largo de la narración, se desvelen otros (¿qué relación existe entre el padre biológico de Robyn y Zhao?), la chica nació marcada por dos mentiras, una de su padre y otra de su madre (p. 99), aunque a lo largo de la historia se nos proporcionan pistas suficientes para que el lector tenga dudas razonables sobre la autoría del crimen.

La trama empieza en 1984, en Guangzhou (China), cuando a Zhou Hongqing le extirpan el corazón en la cárcel, estando vivo, y se lo venden y trasplantan a Edward Peterson, un estadounidense. Una práctica que se había convertido en la mayor fuente de ingresos de la sanidad China. Pero como la tradición budista dice que un difunto no descansa mientras su corazón siga latiendo, el hijo de Zhou, Linwei, y luego su nieto Xinzáng, el verdadero nombre de Zhao, viajarán a los Estados Unidos para rescatar el corazón de su antepasado, con el fin de que pueda descansar definitivamente. Y es entonces cuando confluyen las dos historias y la trama viaja de China a los Estados Unidos, a Texas, y el protagonismo de la búsqueda se traslada al nieto y a los descendientes de quien recibió el trasplante. El presente narrativo transcurre en el 2017, mientras Robyn espera a ser ejecutada, faltan algo más de tres meses, y empieza a contarnos su vida, su historia, comienza a despedirse, para contarnos cómo fue declarada culpable de un crimen, su amor por Zhao, y el doble trasplante de corazón y córneas con su padre, pues si este le cede sus córneas, "la nueva vida que mi mirada me abrió" (p. 44), ella, ciega desde los 7 años, a su vez, está dispuesta a darle su corazón (el padre padece una miocardiopatía dilatada) antes de que la ejecuten.

La novela se compone de seis capítulos, y un apartado final con las notas, más propias de un estudio, que me parecen innecesarias. Tres de esos capítulos llevan títulos explícitos y de un mismo campo semántico: "La ceguera", "Los órganos" y "El corazón2. No resultan menos explícitos el cuarto y el último, que se titulan "El corredor" y "La despedida". Y solo el primer capítulo lleva un título más genérico, "Los moradores". Es, por tanto, la denominación de la novela la que —en principio— pudiera resultar más enigmática, aunque en una de las cartas, Robyn, la protagonista, se refiera a esas Seis formas de morir en Texas (p. 206), en espera de ser ejecutada en la silla eléctrica, acusada de haber matado a Martha Grace, su madre, cuyo cadáver apareció sin el corazón y con once cuchilladas. El capítulo más extenso –en realidad, mucho más extenso— es el segundo, “La ceguera”, pues tiene más de 100 páginas, mientras que el resto oscilan entre 17 y 51.

En todos estos capítulos, aunque en distinta proporción, predominan las cartas, aunque tampoco falten las partes contadas por un narrador omnisciente, sobresaliendo las 23 cartas que se incluyen en el segundo, quien a veces adopta la forma propia del verso. Se incluye, además, un fragmento del diario de la madre de Robyn. La carta más antigua data del 2010, pero la mayoría están fechadas en el 2017. Se trata, en gran parte, de las misivas que Robyn le dirige a su padre, hasta un total de 19, aunque otras 4 vayan destinadas a Zhao (si dirige a él como "yo tu mujer, yo tu amante", p. 55), y la carta restante es la que el padre de la protagonista le escribe a su hija (pp. 69-72). Es importante tener en cuenta singular estructura, estos números, para entender mejor la novela.

Un aspecto importante son las reflexiones de la protagonista sobre diversos avatares de su desgraciada existencia, bien sea sobre la culpa, la soledad, el cuestionamiento de ciertas leyes y costumbres, las injusticias padecidas, o bien sobre el dolor propio (la violan en la cárcel) y ajeno. Sus sensatas opiniones, al respecto, no llevan a dudar de su culpabilidad.

La novela, con una prosa muy cuidada en general, hubiera ganado con un repaso a la lengua que hubiera podido evitar americanismos (la autora es sevillana), anglicismos ("protocolo", "evento", "emocional"...), galicismos ("una suerte de..."), e incluso catalanismos ("es por esto –o por ello— por lo que..."), y diversas expresiones poco adecuadas, a la moda del día, que chirrían en el cuidado estilo que despliega la autora. En algunos pasajes abusa de los datos, como ocurre en las pp. 156-166, pues creo que la mera ficción, el relato de dimensión privada de la trama tiene fuerza más que suficiente para sustentar la denuncia, sin necesidad de datos estadísticos que, por momentos, ahogan la narración.

Me gustaría, para acabar, llamar la atención sobre la atractiva cubierta, que lleva una ilustración del artista israelí Yossi Lemel; y sobre la insólita y potente –como se dice ahora—- dedicatoria, un constante alegato en la obra de la autora contra la conducta de su padre (a quien convierte en la novela en un mero donante de esperma), que se extiende por toda la narración; y, por último, sobre la cita inicial del poeta René Char, que denuncia la indiferencia con que a veces observamos el sufrimiento ajeno. También aparece una curiosa alusión a "los inmaculados" (p. 56), me imagino que por la secta que aparece en la serie Juego de tronos.

A pesar de los pequeños defectos que podamos achacarle a la novela —prefiero pasar por chinche antes que por complaciente, pues estos sobran en la crítica—, he leído esta novela con sumo interés y su autora sigue pareciéndome una de las mejores voces nuevas de la narrativa española.
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Fernando Valls es profesor de Literatura Española Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y crítico literario.   

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2 Comentarios
  • irreligionproletaria irreligionproletaria 26/10/19 20:31

    'El llanto del mundo' Marina Perezagua.

    Duro, durísimo texto. No es el llanto del mundo, es el propio llanto del lector, de cualquier lector. El mundo sigue...tal cual.

    Gracias Valls, por otro gran artículo que provoca mis lecturas.

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    • irreligionproletaria irreligionproletaria 26/10/19 21:04

      Error: *Seis formas de morir en Texas* es el título del texto de Marina Perezagua.

      Disculpen mi confusión con el título que ha dado el profesor Valls, 'El llanto del mundo' a su art comentando el texto.

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