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Santiago y cierra España

Publicada el 10/10/2018 a las 06:00 Actualizada el 10/10/2018 a las 10:26
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Lo malo de combatir el fuego con gasolina es que el incendio se extiende pavorosamente y termina abrasando a todo el mundo. Hace un año, demasiada gente que se dice demócrata –alguna incluso que se dice de izquierdas– demostró una alucinante complacencia con la reacción nacionalista que despertó en buena parte del resto de España el intento de celebrar un referéndum independentista en Cataluña.

No olvido su desaprobación cuando unos pocos lamentábamos el “¡A por ellos!” y los llamamientos a la exhibición militante de unos símbolos –la bandera rojigualda y la Marcha Real– que, lamento tener que señalarlo, eran los de la España totalitaria y nacional-católica de Franco y, anteriormente, los de la España borbónica. Recuerdo su disgusto cuando condenábamos la violencia policial contra catalanes que sólo querían votar en una consulta de la que ellos mismos decían –y en esto llevaban razón- que no tenía la menor validez legal. Guardo memoria de sus acusaciones de exageración cuando nos alarmábamos por la salida a la calle de una ultraderecha envalentonada.

No, te decía esa gente, España está curada para siempre del autoritarismo y el fascismo. Nuestra democracia está tan arraigada o casi como la británica. Albert Rivera y su gente solo son unos jóvenes y simpáticos liberales. Los tipos mal encarados que aporrean a rojos y separatistas no llegan a cuatro gatos. El único nacionalismo peligroso en nuestro horizonte es el de Puigdemont, Junqueras y compañía.

De aquellos polvos vienen estos lodos. Ahora esa misma gente tan complaciente hace un año con la reacción españolista se declara sorprendida por el éxito del mitin que Vox celebró el domingo en Vistalegre. Constata con pasmo que el océano de banderas borbónicas y gritos patrioteros de ese mitin es gemelo al del acto que ese mismo día celebraba Rivera en Barcelona. Y cae en la cuenta de que la derecha nacionalista española ya dispone de tres formaciones, tres, que, con tal o cual matiz, coinciden en dar vivas al rey y pedir mano dura en Cataluña, en demandar la poda o la eliminación de las autonomías, en desear la prohibición de los independentistas, en oponerse a la desacralización de Franco, en satanizar a los inmigrantes… Tres formaciones aznaristas cuyos votos podrían sumar muchos millones.

Soy internacionalista, nadie tiene que convencerme de que la independencia de Cataluña no sería un paso adelante en la historia de la humanidad. Jamás he compartido los objetivos del procés y creo, además, que sus impulsores cometieron un desatino al lanzarse a tan discutible aventura sin contar con el apoyo de una amplia mayoría de la sociedad catalana, y sin tener en cuenta la correlación de fuerzas. Fue su fiebre nacionalista la que despertó al monstruo nacionalista español. Pero los pecados de unos no absuelven los de otros.

Hace un año, escuché muchas voces que predicaban que la izquierda no puede ser nacionalista. Estoy de acuerdo. A cierta izquierda catalana le reprocharé siempre que, en vez de proponer un proyecto colectivo a las fuerzas progresistas del resto de España –una reforma del Estatut y una reforma de la Constitución de 1978, como programa mínimo; una República Federal como objetivo a largo plazo–, se sumara a la derecha de CiU en la deriva independentista.

Pero cuando hace un año escuchaba las denuncias sobre la incompatibilidad entre progresismo y nacionalismo me asombraba al ver que la casi totalidad de ellas se referían tan solo al nacionalismo periférico, al de pequeñas comunidades sin Estado propio. Y no daba crédito al contemplar que algunos de los que más subrayaban esa incompatibilidad se sumaban jovialmente al PP y Ciudadanos en manifestaciones pobladas de enseñas rojigualdas y gritos de “¡Soy español, español, español!”. Como si no existiera el nacionalismo de los territorios con Estado, como si Hitler, Mussolini y Franco no hubieran sido nacionalistas furibundos, como si no lo fueran Trump, Le Pen, Salvini y Orbán.

En fin, alguien tiene que decirlo: el Gobierno de Pedro Sánchez nos hace un buen servicio a todos intentando descrispar el conflicto catalán. ¿Cuánto tiempo logrará resistir tanto a las torpezas verbales de Quim Torra como al griterío bélico del PP, Vox y Ciudadanos, deseosos de entrar a saco en el otro lado del Ebro y que caigan Sansón y los filisteos? ¿Seguirá demostrando agudeza para comprender que los grandes medios de comunicación de Madrid sobredimensionan interesadamente el menor incidente en Cataluña?

Hay elementos objetivos para pensar que, tras su gatillazo de hace un año, el independentismo catalán se desinfla. El fuego no está extinguido, es evidente, pero su vigor no es el de 2017. Si no se le arroja gasolina puede seguir menguando. La tercera vía –diálogo, negociación y pacto, ni para ti ni para mí– es la solución más razonable. A Unidos Podemos, el único apoyo natural al Gobierno del PSOE, se le ha denostado a mansalva por decirlo en voz alta en un tiempo político en que la testosterona parece más valorada que la inteligencia.

Ahora Sánchez parece haber asumido que lo más sensato es no liarla aún más, y de ello me congratulo. Aunque solo fuera por eso, prefiero que siga en la Moncloa a que se celebren unas elecciones anticipadas en las que los tres partidos de la derecha extrema compitan entre sí por ver quién mea más español y más lejos.
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33 Comentarios
  • Ataio Ataio 12/10/18 20:30

    Excelente artículo.
    Siempre fuí, y soy, partidario de un referéndum, en el cual solo participen los votantes catalanes . Eso sí, debidamente reglado, con tiempo para sopesar los pros y contras de una posible independencia; y en el que no solo haya la pregunta independencia sí o no, sino al menos una tercera opción, el federalismo.
    Suscribo, en parte, el comentario de Grobledam ( saludo cordial ). Es verdad que a mucho progresista le faltó ser más crítico con los nacionalistas catalanes. Hubo muchos excesos por su parte, clasismo, demagogia, populismo, oportunismo; y mentiras, muchas mentiras. Por decir algo, no se condenaron ataques independentistas a personas del Psoe o de Cs. Quizás su espíritu demócrata, les cegó. Quiero pensar que es el caso de Javier.
    Suscribo también el matiz de Coronel Dax ( saludo cordial ). Y por ilustrarlo un poco, diría que yo ( sin ser nada españolista ), me siento muy español frente al imperialismo yanqui.
    Da la sensación de que Javier quiere compensar un poco su artículo anterior y alaba el intento de descrispar del Psoe. Me sumo a él. Espero que el Psoe vuelva a la que fué su senda y se avenga a la postura de Podemos, quien siempre acertó en esta crisis, aunque ello le restara votos.
    Decir que me alegro que haya tres derechas, ojalá sean veinte y se peleen muy mucho. Lo importante, verdaderamente importante, es que las personas de izquierdas y progresistas estemos cada vez más unidas, ya saben "El pueblo unido jamás será vencido".
    PD: hablando de nacionalismos.........seamos portugueses, mucho portugueses.

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  • cromwell cromwell 12/10/18 19:27

    Desde Canet de Mar (Barcelona) suscribo el artículo al 100%.

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  • DrNick DrNick 11/10/18 19:07

    Los nacionalistas mesetarios han destapado su careta. Siempre han estado ahí y apoyo (de todo tipo: económico, judicial, prensa, etc. ) nunca les ha faltado. Solo necesitaban un empujón y, zas, van los nacionalistas periféricos y se lo ponen en bandeja. Unos y otros van de la mano. Si bien es cierto que la historia no se repite, también es cierto que tenemos que aprender de los errores del pasado y parece que no es así. Llevado ya de frases hechas solo decir que tenemos lo que merecemos. Los que nos pueden sacar de este marasmo, por su preparación y juventud (requisitos ambos imprescindibles) y por su compromiso de hacerlo, son la dianas de tanto comunicador gamberro y subvencionado de la información, que han llevado su mensaje de odio y nos retrotraen al pasado mas infame.

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  • florenblues florenblues 11/10/18 11:17

    Gracias Javier.

    Leyendo tus análisis uno no se siente tan solo en éste desguazado país que han dejado los del bipartidismo durante cuarenta años.

    Tanta patria, tanto rey y tanto dios, hace que crezca la caverna y que se resienta más cada día la democracia.
    O les frenamos con un futuro gobierno de coalicción de la fuerzas progresistas, o el desastre está servido.

    Salud.

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    • Aserejé Aserejé 11/10/18 17:24

      Suscribo lo que dices, Florenblues. Saludos

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  • Grobledam Grobledam 11/10/18 09:59

    Es curioso observar la evolución de muchos opinantes y comentaristas con el correr de los tiempos y la evidencia de tener que confrontar con la realidad-realidad sus anteriores filias nacionaleras/separatistas y sus ínfulas de creación de repúblicas de nunca-jamás.
    Ahora que el monstruo nacionalero españolista enseña sus fauces que, como ya advertimos algunos, son muy voraces, y como -además- el vocerío, las enseñas, las banderolas y demás parafernalia patrioteras no son las suyas...ahora lo denuncian y se tientan los enseres.
    No, Sr. Valenzuela y demás comentaristas advenedizos. La maldita hemeroteca está ahí y aún así sus actuales filias antinacionalistas esconden las acostumbradas trampas semánticas procesistas, que no voy a describir aquí. A juicio de cada cual queda observar la "tendenciosidad manifiesta" del articulista en la descripción de uno y otro movimiento.
    Aún así, bienvenidos al internacionalismo militante y a la defensa de los derechos civiles y humanos de todos. De todos y no solo de los de mi etnia. De todos y de cada uno por ser "uno" y no por ser "masa" o "pueblo".

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    • luzin luzin 11/10/18 16:58

      Estoy de acuerdo con usted. Y sean bienvenidos todos los que huyen de la peste nacionalista ...

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    • HEREJE HEREJE 11/10/18 13:18

      Creo que vd ve gigantes donde solo hay molinos de viento y propende a confundir la realidad con sus deseos. Está vd en su derecho y en su cerebro, pero no cuelgue sambenitos que sólo figuran en su imaginación. Y lo digo por el Sr Valenzuela porque no creo que su paranoia le lleve a vd a incluirme en ese colectivo imaginario.

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      • Aserejé Aserejé 11/10/18 17:24

        Yo tambien creo que solo hay molinos de viento, y que no es bueno ver gigantes donde no los hay. Saludos, Hereje.

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  • hayundi hayundi 11/10/18 09:25

    Quien siembra vientos recoge tempestades.

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  • Coronel Dax Coronel Dax 11/10/18 09:22

    Estoy en gran parte de acuerdo de acuerdo con su artículo, que me parece muy clarificador de muchas cosas que han sucedido. Tan solo hay alguna cuestión con la que tengo alguna matización que añadir. Sucede cuando afirma que la izquierda “no puede ser nacionalista”. Es verdad que para la izquierda jugar en ese terreno es como jugar en terreno contrario, “fuera de casa”. La derecha se desenvuelve mucho mejor en esa cuestión de agitar los sentimientos tribales que tenemos los humanos.

    Sin embargo, la izquierda, de gobernar, debe definirse acerca de la forma de organización del territorio. Y esa cuestión suele estar teñida de tintes nacionalistas. ¿Qué lengua, o qué lenguas son oficiales, un Estado jacobino o uno descentralizado, qué grado de soberanía tienen los territorios? No se pueden eludir esas cuestiones. Uno puede ser de izquierdas y ser centralizador o, por el contrario, llegar a permitir la secesión, o bien pedirla para quien cree que su pueblo o su cultura están oprimidos. Y no siempre es tan fácil decidir en estos casos quién es el más demócrata. Podemos buscar muchos ejemplos clarificadores, no solo de aquí, sino de muchos lugares del mundo.

    Yo siempre ha mantenido que lo que debe definir a una persona de izquierdas es tratar de “racionalizar” su sentimiento identitario (que, por otra parte, no tiene por qué ser único, puede ser múltiple y estar repartido). Ese es el sentido que le doy a la frase “la izquierda no puede ser nacionalista”. Y, por supuesto, esa frase también significa que la empatía por el ser humano no se detiene en la frontera, antes que nada somos miembros de la Humanidad.

    Debemos ser racionales porque el nacionalismo es uno de los factores mayores de manipulación que tienen nuestros adversarios, pues se trata de un sentimiento que constituye uno de nuestros instintos más básicos y profundos.

    Un saludo.

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  • Hammurabi Hammurabi 11/10/18 00:51

    Hemos visto las bocanadas y el dragón está ahí. Falta por ver su tamaño y grado de entumecimiento, pero asustar, asusta.

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  • CarlosP58 CarlosP58 10/10/18 20:18

    Ojalá el sentido común de tu artículo y el contrapeso de las posiciones distintas permitan avanzar con diálogo a una posición mejor, dejando fuera a los pirómanos y gasolineros.
    Eso sí está es nuestras manos. No todo es culpa de los políticos. Mucha prensa deberá reflexionar sobre lo hecho y lo que siguen pregonando. Cataluña no está en guerra por mucho que nos lo quieran vender así.
    Saludos y Periodismo Libre.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 10/10/18 20:14

    “Aquí cabemos rodos o no cabe ni dios” Así rezaba una canción de Víctor Manuel y así queremos este país, un lugar de convivencia para todos con igualdad, respeto y tolerancia.
    ¿Es una utopía pensar que somos un Estado de distintas nacionalidades?
    ¿Es imposible pensar que dentro de los límites de esta tierra no cabemos todos y, cada uno con su modo de ser y costumbres ancestrales?
    No pretenderán estos de PP, C's y Vox que volvamos a tener un imperio en el que no se ponía el sol y, por ende, ser los amos absolutos del planeta. Eso fue en tiempos pasados y el mejor recordatorio de esa imposibilidad lo tenemos en Annual en 1921 donde la incapacidad de dirigir bien a unos soldados se les entregó a la peor de las muertes a manos de unos nativos que sí creían en lo que estaban defendiendo. Su libertad ante un país opresor donde el amiguismo real, el enchufismo y la dejadez quedo reflejada de manera indiscutible.
    ¿Es ese estado de cosas lo que añoran estos dirigentes amparados en la sombra del hombrecillo insoportable de las Azores.?
    Mal camino no lleva a buen pueblo y la única forma de llegar al gobierno de estos tres espantajos y de su mentor no es otra que pones trabas a quienes tratan, al menos, de dar una solución a los problemas acuciantes que tenemos en España con una monarquía heredera de aquel dictador de vocecilla atiplada que asoló España a sangre y fuego.
    Durante el último gobierno del PP tuvimos que soportar una inacción que produjo beneficios solamente en los bolsillos de este partido político (por llamarle algo) con ministros que no renunciaban a nada y el apoyo incondicional de m.rajoy que hizo bueno el gobierno Aznar.
    Menos ladrar en el Congreso y más arrimar el hombro para, realmente, solventar tantos problemas como nos han traído sus gobiernos.

    Gracias una vez más Javier Valenzuela por una de esas columnas que hablan claro y sin tapujos.

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