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Verso Libre

No quiero ser audiencia

Publicada el 29/12/2019 a las 06:00 Actualizada el 28/12/2019 a las 16:08
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La ambulancia llega al hospital por la entrada de urgencias. El accidente grave arroja a la orilla de la noche un cuerpo con una fractura de cráneo, una oreja desgarrada, una costilla incrustada en un pulmón, otras cinco rotas, la pierna derecha destrozada y la pérdida de la mano izquierda. En un estado de extrema gravedad, los médicos reciben al accidentado y a unos familiares que preguntan por el día en el que podrán darle el alta, en plenas facultades, con todos los extremos en perfecto estado. Preguntan por la cabeza, el pecho, los brazos y las piernas, piden una solución para cada una de las desgracias. El médico sugiere calma: lo primero que deben intentar es mantener las constantes vitales. Vamos a tratar de estabilizarlo, dice, y empuja la camilla por la luz trabajada de un pasillo que no se parece al escenario de las soluciones, sino al túnel del tiempo. Y pide a los familiares que se sienten en la sala de espera.

Hay situaciones graves que no requieren soluciones, sino estabilización, evolución, espera. Y no se trata de acomodarse en la parálisis, sino en dejar que las constantes vitales recobren su curso. En mi carta de buenos deseos para el 2020, miro a Cataluña, Puigdemont, Reino Unido, Johnson, Estados Unidos, Trump, Brasil, Bolsonaro, Italia, Salvini, Francia, Le Pen, otra vez a España, Abascal, y pido la estabilización de las constantes vitales de la democracia.

No es fácil, porque me doy cuenta de que poco a poco mi condición privada y pública de ciudadanía se ha ido borrando en el espacio amontonado de las audiencias. Soy audiencia, alguien convocado a recibir minuto a minuto, en actualidad candente, miles de catástrofes, descalificaciones, amenazas, lemas crispados, palabras adulteradas, mentiras, llamadas de atención y agitaciones momentáneas que desembocan al final en una fatigada indiferencia. La paradoja es digna de Unamuno, pero el resultado natural de la crispación es la indiferencia y el fin último de la prisa es la parálisis.

Parece que la vida amanece y que la realidad existe para que una legión infinita de tertulianos tengan mil asuntos sobre los que opinar, y exijan soluciones para el húmero y el riñón de la política, mientras el Estado pierde su autoridad y necesita respiración asistida en un quirófano que se va quedando sin botellas de oxígeno. La solución, digo, no será fácil, porque es pedir demasiado que las grandes fortunas que hacen su agosto con la desestabilización renuncien a convertir a los periodistas en los líderes de una audiencia de títeres y saltimbanquis. No se le puede pedir profesionalidad a nadie cuando el mundo laboral es un vaso de burbujas efervescentes en el que las vocaciones son una quimera frente a las urgencias de la precariedad.

¿Y yo? Una burbuja más. Consumo muchas noticias, pero siempre busco en las redes, en las ondas, las pantallas y las páginas aquellas voces que me dan la razón y me convierten en un fichado consumidor de mí mismo al servicio de intereses ajenos. Para vencer la fatiga, me quemo las manos con un esfuerzo de lucidez y me exijo paciencia y busco en mis melancolías una modesta disciplina de optimismo.

Como soy un mensajero más, no pienso en matar al mensajero. Procuro únicamente hacerme dueño de mis palabras. Sólo me atrevo a pedirle al año 2020 un deseo: quiero dejar de ser audiencia, quiero recordar lo que significan palabras como vocación y ciudadanía. No quiero que los médicos de urgencias de mi mundo se precipiten para dar noticias de soluciones rápidas que alimenten la actividad devoradora de periodistas y tertulianos. Quiero que al cuerpo accidentado del mundo se le permita recuperar sus constantes vitales. Más que soluciones, nuestra experiencia de carne y hueso necesita evoluciones positivas del enfermo.
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15 Comentarios
  • irreligionproletaria irreligionproletaria 31/12/19 12:18

    Tu 'Verso Libre' concluyendo el 2019, merece reconocimiento, querido maestro:

    Gran parte de la ciudadanía de este flagelado país nuestro, llegamos 'terminales' y sí, lo procedente es la respuesta del galeno de urgencias: ¡Vamos a intentar mantener las constantes vitales! ...y, eso requiere adentrarnos por ese 'pasillo' que no tranquiliza, que no recibimos como escenario de soluciones, sino adentrarnos en el tunel del tiempo...

    Cierto, nuestra realidad no puede, bote pronto, concretarse en 'soluciones prefabricadas' adecuadas para unos y rechazadas por otros...'estabilización, evolución, espera y no acomodarse en la parálisis sino en dejar que las constantes vitales recobren su curso'

    Magnifico, maestro, profesor, amigo.

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  • irreligionproletaria irreligionproletaria 31/12/19 12:00

    ¡Querido LGM, osasunado 2020, para ti y los tuyos!

    Hago extensivo mi deseo a todos los comentaristas -la cotidianeidad, on line, provoca en mi, un sentimiento de familiaridad hacia todos- y, a toda la redacción del digital, sin excepción, del último en incorporarse al primero...un abrazo largo para todos (como acostumbra a utilizar 'mi entrañable' Jesús Maraña.
    Con salud, estaremos en condiciones de perseguir cualquier sueño ¡¡¡Por el 2020!!!

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 30/12/19 11:18

    Querido Luis, me atrevo a pedir contigo una recuperación del idioma, del significado auténtico de las palabras. Cada me me llaman más "cliente" desde los estamentos públicos o las empresas públicas que han de prestarme servicio en tanto "ciudadano". "Audiencia" en lugar de "receptor" (¡qué lejos los tiempos en que estudié que en todo proceso de comunicación el receptor proporcionaba un feedback que el emisor debía tener en cuenta para ajustar el mensaje emitido!). "Mayor" en lugar de "anciano". "Violencia de género" en vez de "agresión (o incluso terrorismo) machista". Lo "políticamente correcto" en lugar de lo "cortés" o "lo adecuado". El eufemismo (cuando no la tergiversación) se ha instalado en el lenguaje. Y no olvidemos que lo que no se nombra no existe. Y cambiar el nombre de algo desvirtúa su propia naturaleza. Así que quiero ser ciudadano. Y que me hablen castellano (o español) sin adulterar, tal como suena, con la misma reciura con que mi profesor me daba sosnabirones cuando no sabíamos el pretérito imperfecto de subjuntivo de un verbo cualquiera de la segunda. Y que guarden sus eufemismos y sus significados falsos para las reuniones empiringontadas de sus señorías, que, como el mismo posesivo indica, son suyas, que no mías. Y ni siquiera nuestras.

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    • Elisa 07 Elisa 07 30/12/19 18:53

      Me uno a tu deseo con extremo fervor!
      Lenguaje,Lengua,Idioma mantengamos su misión de comunicar sin olvidar tampoco su belleza.

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    • M.T M.T 30/12/19 11:55

      Me uno a su petición ArktosUrsus del cuidado del idioma. Y gracias por enriquecer mi vocabulario con el término " sosnabirones" que desconocía. No sé si será sinónimo del " soplamocos" que podía sobrevenir al escolar que no atinaba con el imperfecto del subjuntivo de un verbo como 'poner'.
      Un saludo.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 29/12/19 13:16

    El articulo Los versos que nos deja 2019 de Arturo Tendero es muy interesante.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 29/12/19 09:19

    Relaciono en algo esta columna No quiero ser audiencia con La rebelión de las masas que estoy releyendo.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 29/12/19 09:13

    Señalo que se puede leer libremente un cincuenta por cien de mi libro El desorden de los toldos. El espíritu del viaje habita esta novela!...
    En: https://www.amazon.com/El-desorden-los-toldos-Spanish/dp/1521301034
    Buen domingo!

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    • GRINGO GRINGO 29/12/19 16:11

      Que paquete eres.....!!!!!

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  • ESTELLA ESTELLA 29/12/19 06:32

    Magníficas reflexiones, como siempre, siempre en la senda del espíritu crítico. La ciudadanía democrática podría ser la base del desarrollo humano que el capitalismo salvaje cercena para convertirnos en espectadores pasivos.De nuevo, como siempre, Luis García Montero ha encontrado las palabras más ilustrativas:audiencia y ciudadania.

    Desde lo colectivo pediría proyecto, desde lo social compromiso. No tanto vocación, que asocio con lo individual y es un concepto sobre el que tengo dudas, por sus connotaciones religiosas, ligadas a falsos idealismos o incluso determinismos sobre algo que se tiene o no se tiene de forma mágica o heredada. Entiendo la idea desde la perspectiva de un poeta. Gracias, como siempre.

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  • tiago tiago 29/12/19 00:41

    Ciertamente es una comparación certera y atinada. A mi casi solo me quedan fuerzas para gritar!! Paren el mundo que yo me bajo!! Y sin embargo tú columna me da ánimo para seguir a leer la próxima, gracias se que eres una buena persona

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 28/12/19 22:11

    Entre enfados deberíamos relajarnos algo.
    El discurso de Felipe iba en este sentido un poco pasota. En la parte final culminô esta atmósfera con un: Felices Pascuas! Y seguido diciendo Bo Nadal!, Eguberri on!, Bon Nadal!, se veía que su mirada chispeaba como diciendo: No os lo esperabais jajaja!...

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 28/12/19 22:10

    Entre enfados deberíamos relajarnos algo.
    El discurso de Felipe iba en este sentido un poco pasota. En la parte final culminô esta atmósfera con un: Felices Pascuas! Y seguido diciendo Bo Nadal!, Eguberri on!, Bon Nadal!, se veía como su mirada chispeaba como diciendo: No os lo esperabais jajaja!...

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