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Desde la casa roja

La educación, siempre para septiembre

Publicada el 22/07/2020 a las 06:00

Me gustaban las mañanas en que llevaba a mi hijo al colegio. Atravesábamos la niebla, pisábamos la escarcha. Pero no nos dio tiempo a ver la primavera. Me gustaba verle cargar esa mochila casi vacía donde rebotaba una manzana o el tupper con el mini bocata, siempre un par de metros por delante de mí. Saludar al policía que nos daba paso en el cruce. Esperar en esa fila de personas pequeñas que rondan el metro de estatura para entrar en el edificio diciendo adiós con su mano todo el tiempo que hiciera falta. El babi asomando por debajo del abrigo. Lanzarle cada día a vivir esa parte tan necesaria y vital de su tiempo en la que no están sus padres. El día 12 de marzo de 2020, lo llevé al colegio por última vez.

Hace un par de semanas, escribí al director para preguntarle si sabían cómo se iba a afrontar la vuelta en septiembre. En ningún momento, nadie de la escuela se puso en contacto con las familias, ni cuando cerraron las aulas ni cuando nunca más se abrieron. Se nos indicó una web de donde podían descargarse infinitas fichas. Supongo que no sabían exactamente qué es lo que tenían que decirnos. Solo el profesor de inglés, el más joven de la plantilla, se decidió a enviarnos unos vídeos de vez en cuando donde saludaba a los niños y les recordaba aquella vida anterior a la pandemia, cuando aprendían canciones juntos. Todos nos hicimos cargo de aquel tercer trimestre improvisado. Pero, ¿y ahora? El director respondió enseguida: no tenemos ninguna directriz.

Llegó el verano y los colegios vacíos echaron el cierre como cada año, y adentro quedaron las cosas igual que aquel 12 de marzo en que los niños ya no llenaron aulas y patios. Silencio donde hubo esa alegre algarabía desbocada de las salidas de clase. De aquello hace cuatro meses y medio, una pandemia y una segunda ola amenazando. Con cero previsión concreta y efectiva para el regreso y muchas recomendaciones que, como una pelota, se pasan las administraciones y acaban en manos de cada colegio. Será la propia escuela la que tendrá que tomar las medidas oportunas dependiendo de los escenarios que vivamos el 4 de septiembre, cuando se supone que se incorporarían. Y los escenarios oscilan entre el confinamiento total y la erradicación del virus. Supongo que las medidas serán cerrar o abrir porque las escuelas públicas no tienen ni medios ni personal ni instalaciones para hacer frente a estas recomendaciones. Las escuelas públicas como los hospitales públicos ya habían sido exprimidos y recortados y cualquier tensión aplicada a su fragilidad hace saltar el sistema por los aires.

Hoy, la nueva normalidad de ser un niño contiene más incertidumbres que la de ser un trabajador, un consumidor o un turista y sin embargo, su normalidad, que puedan ir al colegio, afecta a todas las demás. La vieja rutina de los niños fue lo primero que se dio por clausurado. ¿Por qué no se ha trabajado intensamente en el regreso? ¿Cuáles serán las medidas de seguridad? ¿Qué de los desdobles de grupos? ¿Qué de las clases burbuja y de la feliz idea de las materias impartidas en el patio?

¿Cómo podemos hablar de bajar las ratios de las aulas sin contratar a más profesores?

¿Qué hay de la educación básica, de la socialización?

¿Y qué pueden esperar los padres? ¿Qué pueden planificar?

¿Qué quiere?, me dirán, ¿llevar a su hijo al colegio con una pandemia arreciando? Por supuesto que no. No podemos agrupar a 30 niños dentro de un aula cuando prohibimos las reuniones en casa de más de 10 personas o recomendamos no salir a la calle.

Pero un país que sigue sin atender, que no invierte y no confía en la educación como motor radical de su desarrollo y progreso, como base para los ciudadanos que levantarán un futuro, será el mismo que nunca podrá reaccionar eficazmente frente a las consecuencias de las catástrofes. El mismo país insolidario de personas incapaces de cuidar de uno mismo para cuidar y proteger a los demás. El mismo que no entenderá la necesidad de estudiar, prevenir y ser transparente con las situaciones límite y sus dramáticas consecuencias.

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17 Comentarios
  • aryes41 aryes41 23/07/20 13:16

    El tema es peliagudo pero hay que afrontarlo, ¿o vamos a tener a los chavales din colegio hasta ni se sabe?
    Los niños deben de tener colegio, con clases presenciales, con contactos diarios con niños de su edad, ¿o los dejamos aislados?
    El problema se arregla, en primer lugar con dinero. Se necesitan muchos profesores, porque hay que desdoblar las clases, poner turnos de mañana y tarde, cambiando los turnos para no perjudicar a nadie. Quizás con menos horas, pero lo fundamental debe darse en clase.
    Lo de emplear ordenadores e internet, etc.. etc. es una utopía, porque: ¿se han preguntado que tanto por ciento de niños tienen medios para utilizar internet?
    ¿Qué tanto por ciento de padres pueden ayudar a sus hijos, si es que tienen tiempo?
    Y desde luego las clases podrían haber comenzado, cambiando las vacaciones del profesorado.
    Pero claro, volvemos al problema central. ¿las administraciones están dispuestas a gastar dinero?
    Los padres tendrían que sopesar si es mejor mandar a sus hijos a clase, o dejarlos sin clase para que no le contagien. Porque claro deben aplicarse todos los protocolos de seguridad..

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  • Eugenio Alemany Eugenio Alemany 23/07/20 12:33

    Sesenta y un años, viejo cátedro de instituto, todavía en ejercicio, completamente de acuerdo con cada una de tus palabras. De he hecho, he escrito al periódico para que se interese por el asunto, por las decisiones de rango superior (Ministerio y comunidades autónomas) que sirvan para garantizar al máximo (todo lo que se pueda) una enseñanza presencial efectiva y eficiente (como se dice ahora), o sea, segura y de calidad (dentro de los mil imponderabes de estos tiempos) . Completamente de acuerdo, repito.

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  • Maritere Maritere 23/07/20 11:00

    Aroa, he pensado mucho en mis nietas al leerte y también en mis sobrinos en edad escolar.
    Mis hijos y sus amigos están muy preocupados por la situación.
    Para ellos ha supuesto un trabajo ingente procurarles la formación que reciben en el colegio sumada a la educación a la que les obliga su condición de padres.
    No obstante, no dejo de pensar en la situación vivida por esos otros niños cuyos padres no tienen ni la capacidad ni los medios , ni siquiera la disposición por sus propios desconocimiento, para hacer como mis hijos y amigos.
    ¿ Ha habido alguna supervisión del trabajo de los docentes durante este tiempo ?
    Me consta que la mayoría se ha volcado , pero tb. he visto con mis nietas la falta de profesionalidad e interés en sus alumnos y alumnas de algunos de esos profesionales a quienes se les estaba pagando su sueldo.
    La situación es peliaguda de cara al nuevo curso, pero las noticias sobre la falta de previsiones la hace aún más preocupante.
    Gracias por tu artículo.

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  • cromwell cromwell 22/07/20 19:36

    Muy triste pero real y cierto. Lo peor de todo es que sea competencia de las autonomías y ciudades autónomas y ninguna sobresalga por hacerlo bien lo que nos lleva al suspenso general de todo el país o al cero patatero que decía aquel.

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  • micanuto micanuto 22/07/20 14:55

    Parece que Vd, y muchos más , yo entre ellos, creemos que va a pasar, lo que ha indicado en su artículo en negrita: " Será la propia escuela la que tendrá que tomar las medidas oportunas".

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    • Perotinus Perotinus 22/07/20 17:24

      Totalmente de acuerdo. Si durante el último trimestre la improvisación del profesorado sacó las castañas del fuego a los políticos... ¿Por qué no volver a dejar que sean los profesionales los que vuelvan a sacarlas y no la toma de medias políticas que siempre sería polémicas?

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  • Antonio LCL Antonio LCL 22/07/20 13:37

    Artículo cargado de gran sensibilidad. Las ilusiones y experiencias de una madre y de un hijo en edad escolar, con todos sus ingredientes ya las viví como padre hace más de treinta años, de las mejores de mi vida. La edad nos va poniendo en cada sitio y la realidad, hoy cargada de desgracias a causa del puñetero virus, se nos presenta todavía más oscura. Pero con un niño o niña de corta edad hay que trabajar cual Roberto Benigni, aunque no hayamos pasado por la escuela de arte. Seguro que lo estás haciendo muy bien Aroa, y que cada día lo harás mejor, disfrutando juntos de las ilusiones y de la verdad transformada en nubes de algodón por las que viajar juntos. Disfruta mucho de tu papel de madre y haz que tu hijo sea muy feliz, hasta que vengan días en los que las preguntas demanden respuestas razonadas, Mis años como padre y mis años en la enseñanza fueron dos grandes experiencias que compartí con muchos compañeros y compañeras, madres y padres, alumnos y alumnas. Pero desgraciadamente la nota triste y desagradable la ponía siempre a administración y los políticos de turno, en muchos caso alejados de los verdaderos intereses de una educación de calidad. La tristeza me está dando golpes en todo el cuerpo, pero siempre creo que hay muchos profesionales de la enseñanza que lo dan todo sin que nadie desde arriba se lo reconozcan. No nos damos cuenta que muchos de los problemas que tiene una sociedad se empiezan a atender en los centros educativos desde que los niños aparecen en los espacios educativos a aprender a vivir. Ya se encargan los políticos de dejar la educación siempre para septiembre.

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  • Jose Antonio Saiz Aparicio Jose Antonio Saiz Aparicio 22/07/20 11:01

    Lo malo no es que no se esté preparando bien el nuevo curso para tratar la pandemia adecuadamente sino que las instrucciones que llegan, al menos en la Comunidad de Madrid, es como si todo fuera una situación normal. Ni una palabra de desdobles, reducción de ratios, aumento de profesores o aplicación de medidas para poder atender a grupos reducidos, ... nada de nada a seguir como si nada o todos a casa y padres, alumnos y profesores a buscarse la vida con los recursos o medios que tengan. Qué vergüenza de autoridades educativas del gobierno central y de la Comunidad de Madrid y otras autonomias!!! Desde luego no se están ganando el sueldo.

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    • Maritere Maritere 23/07/20 11:02

      Igual está ocurriendo en Extremadura.

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    • Lucía Oliveira Lucía Oliveira 22/07/20 12:39

      En Andalucía es igual. Soy profesora de secundaria. Pregunté en el último claustro que tuvimos y la directiva me respondió que no sabían nada de protocolos. Por su parte, la Junta parece no estar dispuesta a contratar más profesorado. Nos vamos a tener que encomendar a la suerte.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 22/07/20 09:05

    La educación le preocupa poquísimo a la ciudadanía y, por tanto, les preocupa poquísimo a los políticos porque no da ni quita votos. En los niveles superiores, los universitarios son los primeros en disfrutar de unas inesperadas vacaciones indefinidas y sé lo que digo porque, aunque ya hace muchos años que lo fui, todavía me acuerdo de cómo era ser universitario: pasada la asamblea, la actividad fundamental era tomar vinos en Princesa. En otros niveles, idem, eadem, idem, pero tal vez con menos vino por la menor edad de los agraciados. Tampoco los docentes parecen, en líneas generales, muy descontentos con la situación: siguen cobrando todos los meses y no tienen que dar clase ninguno, lo que les acerca mucho al edén. No recuerdo haber leído en ningún sitio que algún partido político o asociación de algún tipo hayan reclamado enérgicamente la normalización escolar. Además, hay pocos niños y cada vez menos, de manera que sus padres representan poquísimos votos, con lo que volvemos al argumento principal.

    Puesto que se puede viajar en autocar con todas las plazas ocupadas, yo he propuesto, creo que con una lógica aplastante, dar las clases en el autocar de la ruta los que la tengan y, si no la tienen, habilitar autocares de ruta en todas las escuelas del país, que ahora va a haber pasta con las ayudas europeas. Otra posibilidad, si el tiempo no lo impide, es dar las clases en bares y terrazas, donde ni siquiera es obligatorio llevar mascarilla. Pese a la lógica y coherencia de estas dos propuestas mías, reconozco que no me han hecho ni caso.

    En Madrid, según leí no hace mucho, ya hay más perros registrados que niños censados. Por eso seguramente se resolvió desde el primer momento del encierro el problema del paseo higiénico del perrito pero seguimos empantanados con el colegio de los chicos. Lo siento, doña Aroa, pero es lo que hay.

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    • Emilion Emilion 24/07/20 12:23

      ¿Cómo qué no preocupa a la ciudadanía?. Estando de acuerdo con todo lo que dices a continuación lo de que son pocos votos, habría que verlo. Tengo nietos en edad escolar, no se sus padres, pero mi voto si que irá a quien se preocupe de resolver este tema.

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      • jorgeplaza jorgeplaza 24/07/20 19:29

        ¿Ha protestado en serio algún partido político? ¿Ha habido propuestas serias de reanudar el curso cuanto antes? (En Suecia creo que no llegaron a cerrarlas y en Alemania las volvieron a abrir pronto: allí sí había alguna preocupación). ¿Alguna asociación civil aparte de los partidos políticos ha protestado? Si es que algo preocupa del asunto es el problema doméstico de tener los niños en casa cuando los padres trabajan fuera, problema agudizado por el confinamiento y porque la enfermedad es mucho más grave en los abuelos que en los hijos o los nietos, lo cual complica seguir con la ayuda tradicional que los aquellos prestaban a estos. Que los chicos (o los universitarios) pierdan curso en el sentido de aprender aún menos de lo que habrían aprendido en condiciones normales no le preocupa a casi nadie porque el curso, ya se preocupan las autoridades de no enfadar a los papis, no lo pierden porque nadie les va a obligar a repetirlo aunque no tengan ni idea de ninguna de las asignaturas.

        No dudo que a usted le preocupe el asunto, como me preocupa a mí aunque no tengo nietos: somos la excepción que confirma la regla.

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    • Aroa Moreno Durán Aroa Moreno Durán 22/07/20 10:23

      Saludos.

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  • elutk elutk 22/07/20 08:54

    En el mes de marzo y aunque ya estoy jubilado, sentía la necesidad de ayudar a esa que había sido mi profesión durante 33 años: la docencia. Algo de experiencia acumulada a lo largo del tiempo desempeñando todos los puestos posibles en un instituto salvo el de secretario. Como tutor, profesor, jefe de estudios que ha tenido que poner en marcha un centro educativo, director que tuvo que hacer frente a los recortes salvajes del PP luchando para defender ese bien social que es la educación, creía que podía intentar ayudar en los tiempos del Covid-19. Elaboré un informe y lo remití, a través de una persona de su confianza, al Consejero de Educación del Gobierno de Aragón. No hubo respuesta. No digo que tuvieran que decirme que estaban de acuerdo con lo que yo proponía, ni que me tuvieran que dar las gracias porque yo había hecho eso por mi propio deseo; pero al menos un acuse de recibo. Ayer, en otro diario, leo la noticia que habla del malestar de los equipos directivos de los centros por la ausencia total de planes para septiembre. ¿En qué han estado trabajando las autoridades educativas? En aquel escrito les decía que todo el mundo comprendíamos que en el tramo del curso 19-20 afectado por e cierre de los centros se hubiera acudido a la improvisación. Nadie esperábamos lo que se nos vino encima; pero les advertía que si en el curso 20-21 se volvía a improvisar nadie comprendería la actitud irresponsable de quienes tienen la obligación de defender la educación. Había muchas cosas que, creo, debieran haberse hecho, por ejemplo ayudar a que el alumnado convirtiera lo vivido en experiencia, forma de darle sentido, de integrarlo y poder transformarlo en saber. No se ha hecho. Todo ha sido discutir sobre aprobados generales sí o no. Y es que la escuela sólo piensa en cómo cumplir con el único objetivo que al parecer asume: examinar, clasificar, aprobar y suspender, premiar y castigar, reconocer y excluir. Seguíre diciendo aquello de que la educación PODRÍA ser una de las más hermosas tareas de la vida. Y ya se sabe, cuando uno usa el condicional en una frase....

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    • Aroa Moreno Durán Aroa Moreno Durán 22/07/20 10:24

      Toda la razón. Ojalá le escucharan. Saludos.

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  • Ayla* Ayla* 22/07/20 07:10

    Efectivamente, vergonzoso que a estas alturas no se tenga claro que va a pasar con el próximo curso escolar.
    Y lo peor, la sensación de que a nadie le importa ni está en la agenda.
    Si no nos tomamos en serio la educación, qué futuro tiene este país?

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