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¿Aceptaría Trump una derrota electoral?

Publicada el 16/09/2020 a las 06:00

Creo que soy más escéptico sobre las virtudes de la democracia estadounidense que la mayoría de la clase política, periodística y universitaria española. Se debe a que, como corresponsal de El País, viví cinco años a la vera del río Potomac, en Washington D.C., donde a diario vuelan las puñaladas y los chanchullos políticos, y, muy en concreto, a que cubrí periodísticamente las elecciones presidenciales del año 2000.

Recuerden: en aquellos comicios, el demócrata Al Gore le ganó en voto popular al republicano George W. Bush en el conjunto del territorio estadounidense, pero, según el primer recuento, Bush obtuvo más papeletas en Florida, por lo que según la regla estadounidense (the winner takes all) cosechó todos los compromisarios de ese Estado y con ello la mayoría en el Colegio Electoral que termina eligiendo al presidente. Ahora bien, en la misma noche electoral florecieron las denuncias ciudadanas sobre el conteo en Florida, que, al parecer, había anulado por motivos irrisorios miles de papeletas favorables a Gore. La justicia del Estado ordenó, pues, un segundo recuento. Este fue lento y minucioso, y a medida que avanzaba recortaba la diferencia a favor de Bush y abría paso a una posible victoria de Gore en Florida y a su corolario: el triunfo presidencial del candidato del Partido Demócrata.

Aquel segundo recuento no llegó a culminarse. Fue abortado por una sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos, de mayoría conservadora. Siguiendo un patrón que en España copiaría el PP, los republicanos habían ido colocando en el Tribunal Supremo a gente muy afín desde los tiempos de Ronald Reagan. No a conservadores con juicio propio, como manda el fair play, sino a auténticos hooligans del partido de Nixon, Reagan, los Bush y, ahora, Donald Trump. La sentencia del Supremo provocó un gran escándalo, pero Gore, por aquello de la razón de Estado, la aceptó sin rechistar y renunció a encabezar una rebelión de sus partidarios.

Tal vez aquel fuera el primer gran ejemplo de lawfare, de cómo ganar en los tribunales lo que no se ha ganado en las urnas, en una democracia occidental. Y si lo traigo ahora a colación es porque me lo ha recordado la lectura del artículo de Christian Salmon, de Mediapart, que este martes reprodujo infoLibre. Cuenta Salmon que en Estados Unidos crece el sentimiento de que Trump no aceptaría una derrota en los comicios del próximo 3 de noviembre, de que se proclamaría vencedor en la misma noche electoral, sin haber esperado el fin del recuento, sobre todo el del voto por correo, y a partir de ahí se atrincheraría en la Casa Blanca. Se trataría, por supuesto, de un golpe de Estado.

A favor de este temor juegan no solo la propia personalidad de Trump, autoritaria y mesiánica, sino algunas de las maniobras sucias que ya ha intentado en las últimas semanas, como la de posponer los comicios de noviembre so pretexto del coronavirus y también la de anular la posibilidad de que se vote por correo. Esto segundo tiene que ver con el hecho de que esta participación postal es más utilizada por los demócratas que por los siempre más presenciales republicanos.

Las dudas sobre si Trump aceptaría una derrota electoral frente al demócrata Joe Biden también se ven alimentadas por su actitud de las últimas semanas. Se ha proclamado caudillo de los Estados Unidos de la Ley y el Orden, justificando la brutalidad policial contra ciudadanos negros y las acciones violentas de sus propios partidarios frente a manifestantes antirracistas. Está creando un ambiente guerracivilista al afirmar que él es el último baluarte del país frente a un supuesto alzamiento de radicales, anarquistas, vándalos y demás gente de mal vivir. ¿No les parece que suena a la construcción de un argumentario -Yo o el caos- que justificaría su mantenimiento en la Casa Blanca incluso en caso de perder los comicios? ¿Les extrañaría tal actitud en alguien que califica sus constantes embustes de meros “hechos alternativos”? ¿No se jactó una vez, medio en broma, medio de veras, que él podría dispararle a alguien en la Quinta Avenida sin perder el menor apoyo de sus partidarios?

Por lo demás, sí, aunque Estados Unidos, con más de seis millones de casos, lidere el ranking mundial de contagios por coronavirus, y aunque el país viva una grave crisis económica, Trump obtendrá decenas de millones de votos el próximo 3 de noviembre y no puede descartarse incluso que le gane en buena lid a Joe Biden. Las razones por las que a usted y a mí nos repugna -su exhibicionismo grotesco, su autoritarismo manifiesto, sus constantes trampas y mentiras, su machismo y racismo apenas disimulados, su negacionismo del cambio climático y la pandemia del coronavirus, su nacionalismo y belicismo extremos…- son las mismas por las que gusta a muchos norteamericanos. Solo los progres muy ingenuos desconocen el hecho de que mucha gente le teme a la libertad y prefiere ser pastoreada por una personalidad fuerte. A Trump se le pueden reprochar muchas cosas, pero es evidente que dice lo que piensa y hace lo que dice. Y eso gusta, y mucho, al amplio y profundo Estados Unidos de la Biblia y el fusil, del negocio por encima de todo y el miedo al diferente.

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11 Comentarios
  • Argaru Argaru 17/09/20 04:03

    La democracia moderna es el ejercicio de dominio más sutil que jamás había ingeniado antes la clase dominante para controlar pacífica y eficazmente a la ciudadanía. El modelo es tan exitoso que resulta muy complicado entender como personas de un determinado perfil socioeconómico voten a políticos, que representan intereses opuestos. De hecho, ¿cómo es posible que partidos políticos, que defienden los intereses económicos de las élites, sean partidos de masas? ¿En que realidad los intereses económicos de, por ejemplo, un banquero son EXACTAMENTE los mismos que los de un bancario? La contestación a esta pregunta seguramente la conoceremos, en breve, si se lleva a cabo la próxima y previsible fusión bancaria. No obstante, ¡qué “bonita” es la democracia, sobre todo, si la comparamos con una dictadura! El que no se conforma es porque no quiere.

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  • MAYTE SAMPERIO MAYTE SAMPERIO 16/09/20 20:19

    Qué bueno, Javier!

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  • Excomulgado Excomulgado 16/09/20 17:48

    De estados unidos me espero cualquier cosa. No hay que olvidar los genes de sus habitantes, delincuentes que cambiaron su pena de muerte o prisión por viaje a las americas.

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  • salvochea salvochea 16/09/20 13:28

    Democracia estadounidense: asco y repulsión

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  • José Luis53 José Luis53 16/09/20 10:56

    Soy pesimista, Javier, me temo que Trump gane sin más. La alianza de la América profunda con los intereses de Wall Street me parece imbatible. Estados Unidos no es un país, es un negocio  decía Brad Pitt en la distraída “ Killing them softly “. Pronto tendremos ocasión de comprobarlo.

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  • AMP AMP 16/09/20 10:28

    La derechona, sea esta de donde sea, es capaz de cualquier cosa con tal de detentar el poder de ordeno y mando, y eso que en ese país ser votante o militante del partido demócrata no es sinónimo de izquierdas ni mucho menos.

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  • Fernandos Fernandos 16/09/20 10:05

    El poder por las buenas o por las malas lo tienen los del dinero, si admiten una democracia, siempre es intervenida y para protegerse de una revolucion que les podria cortar la cabeza, mientras tanto vamos votando, desgraciadamente a su medida.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 16/09/20 09:41

    Buenos dîas Javier, te tengo confianza que en el caso de los Estados Unidos eres mâs democrata que republicano !

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  • Canija Canija 16/09/20 07:53

    Siempre me gusta leer tus artículos, gracias

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  • jorgeplaza jorgeplaza 16/09/20 07:14

    No les hizo falta Trump a los EE.UU. para tener en el siglo XIX, a menos de cien años de la creación de la República, una muy sangrienta guerra civil. Pero yo creo que las conjeturas sobre el posible Golpe de Estado de Trump no se sostienen. Si pierde, que está por ver, y no quiere admitirlo, se lo harán admitir los demás poderes. Acabo de leer una noticia en la que, según una encuesta seria, más militares votarán por Biden que por Trump, cuando tradicionalmente los militares se han alineado con los republicanos. Me parece que el resultado de esa encuesta lo dice todo.

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