Brexit

Cinco claves para entender por qué rechaza España el acuerdo del 'Brexit' sobre Gibraltar

El ministro de Exteriores, Josep Borrell, conversa con algunos de sus homólogos.

El preacuerdo alcanzado entre la Unión Europea y el Reino Unido para afrontar el Brexit se ha encontrado con un escollo inesperado: Gibraltar. Este lunes, el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, exigía revisar el pacto para dejar claro que los asuntos referentes al estatus del Peñón no estarán incluidos en la negociación que mantendrán la UE y el Reino Unido después de la salida británica del club, y amenazaba incluso con vetar la aprobación del pacto en el Consejo Europeo que tendrá lugar el próximo domingo.

El artículo de la discordia es el 184 del borrador del Tratado de Salida, que regula dicha negociación posterior al Brexit y que, según Borrell, ha aparecido "de la noche a la mañana" en el pacto. El negociador de la Unión Europea para el Brexit, Michel Barnier, se ha reunido de manera bilateral con el ministro español a primera hora de la tarde para abordar con más detalle la reclamación de España y buscar soluciones, aunque aún no se ha alcanzado ningún acuerdo.

  ¿Qué dice el artículo en cuestión?

El artículo 184 que ha generado las quejas españolas establece que "la UE y el Reino Unido harán sus mejores esfuerzos, de buena fe y con pleno respeto a sus respectivos ordenamientos jurídicos, para tomar las medidas necesarias para negociar de manera rápida los acuerdos que regirán su futura relación". Queda regulado, así, que las conversaciones entre ambos actores no terminarán cuando Reino Unido abandone la UE –el 29 de marzo de 2019–, sino que continuarán para definir los nuevos términos de su relación, que tienen que aplicarse "a partir del final del período de transición", que terminará como pronto en 2020.

El artículo no hace ninguna referencia a Gibraltar. Y esa es precisamente la denuncia de las autoridades españolas, que pretenden que el texto deje claro que lo que se acuerde en esas negociaciones afectará únicamente a la UE y al Reino Unido, pero no al Peñón, que jurídicamente no forma parte del territorio británico, sino que se trata de una colonia. De esta forma, se evitaría que el artículo estuviera sujeto a interpretación en las negociaciones, algo que podría jugar en contra de España.

  ¿Qué quiere España?

La intención del Ministerio de Asuntos Exteriores es que el acuerdo que debe aprobar el domingo el Consejo Europeo sea muy claro a la hora de expresar que todo lo relativo a Gibraltar tendrá que negociarse de manera bilateral entre el Reino Unido y España, que tendría así la última palabra en estas negociaciones a expensas de la UE. "Queremos que quede clara la interpretación de ese texto, que las negociaciones entre Reino Unido y la Unión Europea no se aplican a Gibraltar," sostuvo Borrell este lunes en Bruselas, donde insistió en que "las negociaciones futuras sobre Gibraltar son negociaciones aparte".

En esta posición tiene que ver la "reivindicación histórica" sobre la soberanía del Peñón que mantiene España desde que tuvo que ceder Gibraltar al Reino Unido en el Tratado de Utretch de 1713, según explica Carlos Carnero, director gerente de la Fundación Alternativas. Pero también está influida por los intereses de España en Gibraltar en asuntos tan diversos como el control de la Verja, la lucha contra el contrabando, los acuerdos para combatir el fraude fiscal, las infraestructuras compartidas, la pesca o el medio ambiente.

  ¿Qué dice la UE?

Según fuentes citadas por Europa Press, tras la reunión mantenida entre Borrell y Barnier este lunes, un alto funcionario europeo presente en esas conversaciones ha avisado de que lo que plantea España es un "problema" que no debe ser "minusvalorado", porque el bloque no contempla reabrir el acuerdo de divorcio con el Reino Unido, que ha costado mucho trabajo alcanzar y que está sostenido por alfileres. No obstante, estas fuentes confían en encontrar una solución a tiempo para el domingo, que podría pasar por elaborar un documento anexo al texto principal en el que se explicite la posición defendida por las autoridades españolas.

Bruselas, no obstante, ya aceptó hace año y medio que España tuviera derecho de veto en lo relativo a Gibraltar en la negociación del Brexit. En abril del año pasado, la Comisión Europea aseguró compartir "al 100%" las directrices para las conversaciones elaboradas por el Consejo Europeo, entre las que se incluía que, "una vez que Reino Unido deje la Unión", ningún acuerdo entre los Veintisiete y Reino Unido se podrá aplicar al territorio de Gibraltar "sin el acuerdo entre España y Reino Unido".

  ¿Cuál es la posición de Reino Unido y Gibraltar?

A raíz de las declaraciones de Borrell, el ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, ha defendido que el Peñón debe estar incluido en las negociaciones que mantendrán tras el Brexit la UE y el Reino Unido, y se ha puesto en contacto con la primera ministra británica, Theresa May. "No resulta sorprendente ver que el Gobierno español plantea cuestiones en el último minuto. La posición adoptada hoy por el Gobierno español contribuye muy poco a construir la confianza y el crédito mutuos de cara al futuro", denunció Picardo.

En un comunicado enviado en la tarde del lunes, el Ejecutivo gibraltareño aseguró que "el Gobierno del Reino Unido ha reiterado que el borrador del Acuerdo de Salida acordado la semana pasada incluye a Gibraltar", y recordó que May "ha expresado claramente que el Reino Unido no excluirá a Gibraltar de las negociaciones sobre la futura relación" con la UE. "No resulta sorprendente que Madrid busque plantear nuevas cuestiones sobre Gibraltar en el último minuto de nuestras negociaciones", criticó el Gobierno del Peñón, que aseguró que "plantear cuestiones en la penúltima hora es una táctica familiar que España ya ha empleado en el pasado".

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Técnicamente, sí, aunque el Gobierno confía en evitar llegar a ese punto. El acuerdo alcanzado por la UE y el Reino Unido tendrá que ser aprobado el próximo domingo en la reunión del Consejo Europeo que mantendrán los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete, y en ese órgano la mayor parte de las decisiones se toman por unanimidad, por lo que una negativa de España a apoyar el pacto daría al traste con él. "No podremos dar el visto bueno" al texto hasta que quede claro que las negociaciones sobre Gibraltar solo competerán a España y el Reino Unido, señaló este lunes Borrell.

No obstante, la intención es que este desacuerdo de última hora quede solventado para el domingo, y de hecho Borrell pidió este lunes no hablar de "veto" ni usar terminología "bélica" para describir las reservas de España. Según el ministro, la única intención de España es que que quede clara la "interpretación jurídica" de los textos.  También otros países han intervenido para pedir modificaciones o precisiones sobre elementos del documento, si bien fuentes europeas han precisado a Europa Press que solo España ha condicionado sus peticiones a dar su visto bueno a lo negociado.

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