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El debate de investidura

Esquerra advierte a Sánchez de que si “no hay mesa” de diálogo “no hay legislatura”

  • Rufián defiende el acuerdo PSOE-ERC como una forma de “romper bloques” entre independentistas y no independentistas
  • Sánchez confía en que, si no se consigue en esta legislatura, la solución al conflicto catalán quede “encauzada” para la próxima

Fernando Varela
Publicada el 04/01/2020 a las 20:45 Actualizada el 05/01/2020 a las 13:29
El portavoz de Esquerra, Gabriel Rufián (de espaldas), pasa frente al escaño de Pedro Sánchez.

El portavoz de Esquerra, Gabriel Rufián (de espaldas), pasa frente al escaño de Pedro Sánchez.

Efe
El portavoz de Esquerra en el Congreso, Gabriel Rufián, no pudo ser más claro. “Si no hay mesa [de diálogo] no hay legislatura”, advirtió. Condicionar la aprobación anual de los Presupuestos será la manera en que ERC se garantizará la puesta en marcha y la continuidad del espacio de negociación entre el Gobierno de España y la Generalitat de Cataluña pactado en los últimos días con el PSOE a cambio de facilitar la investidura.

“Esquerra ya lo ha hecho antes”, recordó haciendo referencia a la derrota presupuestaria de febrero de 2019, “sólo hay que hacer memoria. Y puede volver a hacerlo si el pueblo de Cataluña vuelve a ser estafado”. Porque si el nuevo Gobierno no cumple su compromiso, subrayó, “no se estará estafando a un partido, a Esquerra. Será a un pueblo. Otra vez. Una vez más”.

Rufián protagonizó este sábado una durísima intervención contra Sánchez, al que acusó de cambiar de criterio constantemente a lo largo de los últimos años por “miedo” a la derecha y a la ultraderecha, por “acomplejamiento a esta gente“, indicó señalando las bancadas del PP, de Vox y de Ciudadanos. “Cada vez que un progresista ha callado frente a las amenazas o los insultos de la derecha, un derecho se ha perdido”, reprochó.

“A usted algún gurú le dijo que utilizando Cataluña como arma ganaría las elecciones”, olvidando que “no ha habido” un presidente socialista que haya llegado a Moncloa sin un claro respaldo en Cataluña. La campaña del 10N, enfatizó, “insultando a la escuela catalana”, a los medios públicos de Cataluña y “a más de dos millones de personas que votaron de forma heroica el 1-O fue de una enorme miopía e irresponsabilidad”, sólo “a la altura de la que cometieron“ el PSOE y Podemos no llegando a un acuerdo el pasado verano y provocando la repetición de las elecciones.

Rufián citó a Junqueras para defender el acuerdo con el PSOE: “Somos demócratas y jamás favorecemos un gobierno de la extrema derecha y de una derecha cada vez más extrema. Siempre se debe estar dispuesto a negociar, independientemente de que estemos o no en prisión. No hacerlos sería traicionarnos a nosotros mismos. ¡Dialoguemos!”.

“No le pedimos a nadie, ni siquiera al fascismo, que deje de ser quien es, simplemente pedimos lo mismo para nosotros”, argumentó. "Nos guste más o menos estamos obligados a dialogar, a hacer política”. Y Esquerra ha ganado dos elecciones generales en Cataluña con “un mensaje muy claro: diálogo, diálogo y diálogo”.

Al servicio de la política

“No se puede implementar una república con el 50% en contra ni se puede imponer una autonomía con el 50% en contra”, reconoció Rufián. Por eso ERC ha buscado un acuerdo que “no es más que un instrumento creado por los ganadores de las elecciones en Cataluña y en España al servicio del diálogo y de la política”. Y si fracasa, señaló, no será el fracaso de un partido, "será el fracaso de un país”.

“Estoy de acuerdo en que hay que romper bloques”, añadió después Rufián. “Nosotros creemos que es un inicio. Es la única manera. El ‘no a todo’, el ‘cuanto peor mejor’, es heredero del ‘España nos roba y es mentira. Y no sirve para nada”, admitió.

Sánchez, en su réplica, agradeció a Rufián —y a los demás negociadores del acuerdo PSOE-ERC— su contribución al pacto y defendió la decisión de tratar de devolver el conflicto a la política a través de una mesa de diálogo entre el Gobierno de España y la Generalitat.

“Es evidente que existe un conflicto político” y que ambas bandos parten de “diagnósticos muy diferenciados, netamente distintos”. Pero, reivindicó, él siempre ha defendido que la única solución que veía era una votación. “Lo he defendido siempre”, insistió.

Y reconoció sentir “todo lo que esta ocurriendo en Cataluña como un fracaso político” de los partidos estatales pero también de los catalanes. Por eso, pidió, “todos tenemos que hacer propósito de enmienda y ver dónde podemos encontrar un punto de encuentro que permita cohesionar de nuevo la sociedad catalana”.

“Entiendo la voluntad de dialogar, de superar el conflicto y de intentar encontrar un punto de encuentro”, reconoció a Rufián. “El reto merece la pena. Vamos a acudir a esa mesa. Va a ser muy difícil pero nuestra voluntad es firme y es honesta”, remarcó. No sólo el PSOE quiere una solución, concluyó: también una “amplia mayoría de españoles”. Y si no lo consiguen esta legislatura, deseó, “que al menos lo dejemos encauzado” para la siguiente.
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