¡A la escucha!

Cierre de curso

Cerramos un curso intenso, agotador, con noticias que sucedían demasiado deprisa, sin tiempo para asimilarlas e incluso en ocasiones entenderlas. Los titulares casi se quedaban viejos una vez leídos. Un curso en el que ha habido de todo: noticias que indignaban, que entristecían, que desesperaban o que ilusionaban. Pero en cada una de ellas, por muy negro que pintase todo, por muy surrealista que sonase lo que tocaba contar, siempre había alguien que de una forma genial lograba sacarle su punto irónico.

Los memes son desde luego la mejor genialidad de esta locura de las redes sociales. El ingenio para sacar una sonrisa de la situación más absurda es insuperable. Y desde luego, en esto, somos campeones. Nuestra ironía es en muchas ocasiones brillante, ágil, punzante y siempre genial. Por eso la Biblioteca Nacional ha decidido que en su archivo digital deben estar, tienen que estar guardados, esos memes porque, dice, en el futuro serán lo que mejor nos definirá. Así éramos, así pensábamos. Y puede que nuestros nietos, biznietos, aprendan algo de esta forma de reírnos de nosotros mismos que tenemos. Espero.

Muchos adolescentes y jóvenes, los que ven y leen el mundo sólo a través del móvil y las redes, saben qué ha pasado en el mundo por esos memes que les llegan en forma de mensaje viral. Más de una vez me ha tocado explicarle a mi hija (casi 16 años) qué ha dicho Trump en su última comparecencia para que entienda por qué le ha llegado un muñeco del presidente norteamericano poniendo caritas en un atril. Para nosotros puede ser una aberración su falta de interés por informarse, su falta de interés por lo que ocurre, pero admitamos que los canales para saber qué está pasando ya no serán únicamente los convencionales. Su generación puede que viva sin ver informativos, sin comprar periódicos, pero vivirá informada de una forma u otra. Una sociedad sin información es una sociedad mucho más vulnerable. ¿Cómo lo harán? No tengo ni idea, la verdad. Pero intuyo que aprenderán a saber qué ha pasado consumiendo información de una forma mucho más rápida. Y profundizarán sólo en aquello que de verdad les interesa. Hoy muchos echan un vistazo rápido al periódico leyendo únicamente los titulares, así que tampoco vayamos ahora a echarnos las manos a la cabeza.

Estos días ando fascinada leyendo y descubriendo a James Rhodes, un genio de la vida, de la música, del piano que ha encontrado en nuestro país su tabla de salvación. Tras una vida sobreviviendo, dice, aquí ha aprendido a vivir. Se sorprende de nuestro pesimismo, de lo críticos que somos con nosotros, con nuestro país. Él no deja de amarnos por nuestra espontaneidad, por nuestra calidad de vida, porque seguimos sonriendo cuando vamos por la calle y porque sabemos disfrutar del placer de comer. Y leyéndole, descubriéndole estos días, te das cuenta de que quizás no sepamos mirarnos con mucho cariño, no practicamos demasiado eso de la autoestima como país. Y tenemos cosas de las que sentirnos orgullosos: Biblioteca Nacional cree que los memes son una de ellas. Y, aunque suene sorprendente, puede ser cierto. Son parte de nuestro patrimonio, así lo han entendido en esta institución y admiten que quizás ahora nos suene absurdo pero que en el futuro serán objeto de investigación. Y eso suena interesante, puede darnos pistas de hacia dónde vamos en esto de informarnos.

Pase lo pase, habrá que seguir contando lo que ocurre en este mundo que consume noticias y acontecimientos a velocidad de vértigo. Espero que el próximo curso tengamos un poquito más de tiempo para poder explicárselo. Sólo pido eso. ¡Feliz verano!

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