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Todo gira en torno a la vanidad

Entre el narcisismo y la vanidad. Todo lo que rodea a la moción de censura del próximo martes, al candidato, a quien presenta al candidato, a quien da la réplica al candidato y al partido que presenta a ese candidato, todo, empieza a resultar un guión perfecto de lo que sería la exaltación máxima de la vanidad que rodea ahora a la política

Este jueves, Tamames y Abascal quisieron comparecer juntos para intentar atajar todas las vías de agua que las declaraciones del candidato habían abierto en esa moción de censura. Resultaban tan evidentes las diferencias que no quisieron ni desmentirlas, son reales, existen, pero en lo esencial, en que este país necesita elecciones, están de acuerdo. Y con eso les basta, a uno y a otro. Al menos, de momento. 

A Tamames le ha podido protagonizar este último capítulo en el tiempo de descuento de su vida pública. A sus 89 años, cree que está cumpliendo con un deber ineludible, con un último servicio a su país que cree necesario, urgente, y, lo más curioso, útil. Adelantar 6 meses unas elecciones es urgente y ayudaría. Es lo que defiende. Ya con la rueda de prensa finalizada, tuvo a bien atender la pregunta de un periodista al que VOX no suele dar la palabra, bueno, de hecho ni siquiera le deja entrar en su sede. Y resumió, con una frase, por qué el próximo martes se prestará a dar la cara por un partido con el que tiene profundas diferencias: “haré un relato de los males de la patria”. Abascal asentía, sonriente. No ve riesgo en el discurso de Tamames, a pesar de que defenderá ideas diametralmente opuestas a los fundamentos básicos de su formación, como que España es una nación de naciones. Justo lo contrario de lo que opina VOX, que quiere acabar con las autonomías, con los partidos nacionalistas y todo lo que huela a ello. 

Tamames está encantado de acaparar el foco ahora, cuando ya nadie se acordaba de quién era, qué hizo o a qué partido estuvo afiliado

Tamames está encantado de acaparar el foco ahora, cuando ya nadie se acordaba de quién era, qué hizo o a qué partido estuvo afiliado. Lleva (al menos) una semana dando entrevistas, contando abiertamente cuál es su diagnóstico de la situación actual, del gobierno de Sánchez, al que no considera el peor gobierno de la historia, “me parece una exageración”, y al que admite cierto aprecio. Dice lo que piensa porque eso es lo que hace la gente a su edad: ya no importa la corrección ni la diplomacia, desaparecen los filtros, todos y uno se siente más libre que nunca para opinar. Y en ésas está Tamames, opinando, desde su perspectiva de profesor, cómo ve todo esto. Su cabeza funciona muy bien y sabe cómo evitar meterse en jardines demasiado profundos. Ayer, en la rueda de prensa, le preguntaron por Abascal, por VOX, si era la formación política más afín a sus ideas de todas las que hay en el arco parlamentario. Tamames prefirió elogiar la figura de Abascal y obvió la segunda parte de la pregunta.

Abascal también está encantado de acaparar el foco justo ahora. En sus cálculos creen que esto dará votos a la formación en las elecciones de mayo. Es lo único que cuenta ahora mismo. Saben que la moción no tiene ninguna posibilidad de salir adelante, pero tampoco les importa, no era su objetivo. Su objetivo es poner frente al espejo al PP, tirar de epítetos para descalificar al gobierno de coalición y convencer a su electorado de que ellos son los únicos que han intentado sacar de la Moncloa a ese candidato al que Abascal llama ilegítimo y mentiroso. 

Y luego están las réplicas a todo esto, que promete ser largo y que, según Tamames, a pesar de que se ha filtrado íntegro su texto, tendrá momentos para las sorpresas. Todos quieren subir a la tribuna. Son minutos de oro para cada formación, minutos que pueden ayudar a reforzar o debilitar, según se mire, a unos y a otros. Y a ese juego jugaremos la semana que viene en el Congreso. En un momento en el que necesitamos estar enfocados en lo importante, en lo que urge, en evitar que la crisis financiera nos vuelva a arrasar

Pero ya saben, esto es parte del juego político. Estamos en año electoral, con el reloj contando, y lo urgente, pues puede esperar. Pero la vanidad..., la vanidad no. 

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