25 aniversario del levantamiento del Campamento de la Esperanza

Se cumplen 25 años desde que los trabajadores de Sintel aprobamos en asamblea general aceptar la propuesta del gobierno y levantar el Campamento de la Esperanza, que durante 187 días estuvo instalado en el Paseo de la Castellana de Madrid. Esto supuso una victoria sindical incontestable que trascendió el ámbito de la empresa, alcanzando notoriedad nacional al ser recogida por los informativos de televisión.

Los hombres y mujeres de Sintel decidimos no aceptar pasivamente y sin luchar, el destino que “alguien” había decidido para nosotros y nuestras familias. Nos fijamos un objetivo, diseñamos una estrategia, elegimos un escenario, y con la bandera de la unidad y la fuerza de la razón, iniciamos nuestra lucha. Éramos conscientes de que tomábamos un camino largo, lleno de amargura y de incertidumbre, cargado de rabia, angustia y sufrimiento; sin ninguna garantía de éxito, pero con la convicción firme de que nuestra causa era justa y de que la lucha por defender el salario, el empleo y sobre todo la dignidad, merecía la pena.

Sabíamos que nos enfrentábamos al poder máximo de nuestro país (político-económico-mediático) y que corríamos el riesgo de que nuestra lucha se interpretase como un acto quijotesco, divorciado de la realidad; por eso, además del apoyo de nuestras organizaciones sindicales; necesitábamos aliados, despertar conciencias, generar una corriente de solidaridad de miles y miles de personas que se identificasen con lo que defendíamos, que se sumasen a nuestra lucha, y así impedir que la resignación y el desánimo acampasen entre nosotros.

Nuestra fuerza residía en la razón de nuestras demandas y en la unidad del colectivo

Esta lucha sindical fue destacada por todos los medios de comunicación, prensa, radio y televisión, precisamente por su carácter profundamente pacífico. Las manifestaciones diarias, concentraciones, intervenciones en las distintas instituciones, asambleas y todo tipo de acciones reivindicativas, siempre estuvieron presididas por el civismo y la responsabilidad. Nunca confundimos firmeza con enfrentamiento, nuestra fuerza residía en la razón de nuestras demandas y en la unidad del colectivo.

La valoración que hacemos del resultado obtenido es de victoria. Se podrán sacar muchas conclusiones, pero tal vez la más evidente es que, para luchar, es fundamental organizarse. Esta lucha de Sintel demostró que la defensa de los derechos laborales y la dignidad de la clase trabajadora puede hacerse desde la serenidad, la firmeza, el respeto y la determinación.

Un recuerdo especial para todos los compañeros y compañeras que participaron directamente en este conflicto y que ya no están con nosotros. Un abrazo para sus familias.

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Adolfo Jiménez es el presidente de la Asociación de trabajadores de Sintel

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