El algoritmo de Abascal y otros con Ceuta
La importancia y extensión que han adquirido las tecnologías en nuestra época han logrado que nos dotemos, casi sin pretenderlo, de un manual de instrucciones para solucionar muchos problemas cotidianos que antes almacenábamos con más esfuerzo en nuestra memoria. Programar soluciones a problemas complejos se ha vuelto simple, incluso para mentes poco dotadas, como es el caso de Abascal. Las instrucciones algorítmicas del opúsculo, que caben en la cabeza de Abascal, son muy sencillas y fáciles de entender.
Abascal maneja un algoritmo diseñado en un papel tamaño cuartilla que utiliza en todas las crisis por muy complicadas que se adviertan, ya se trate de catástrofes naturales, como la dana; del número y extensión de los incendios; del asesinato de las mujeres por violencia machista; o, en el último caso, de la guerra híbrida provocada por la entrada a Ceuta de 72.000 personas, la mayoría marroquíes, entre adultos y menores. El algoritmo programado por Abascal es el siguiente: España ha tenido muchos enemigos a lo largo de su historia, pero actualmente solo hay uno identificable en el país: Pedro Sánchez.
Sánchez definió la entrada masiva de migrantes a Ceuta como "un ataque, una violación de la integridad territorial de España. Ceuta es una ciudad española y lo sucedido en el día de ayer merece todo nuestro reproche, toda nuestra condena en el nivel más enérgico posible [...], pues recuerda a la situación vivida también en el año 2021 [...] Y en las interlocuciones que hemos tenido con las autoridades marroquíes lo que subyace es la lectura interesada que las mafias que trafican con seres humanos han hecho de una sentencia del Tribunal Supremo”.
El algoritmo programado por Abascal es el siguiente: España ha tenido muchos enemigos a lo largo de su historia, pero en España actualmente solo hay un enemigo identificable de España, Pedro Sánchez
En general, estas declaraciones han parecido a analistas, medios de comunicación y articulistas parcas, demasiado concisas y sin profundizar en las causas que provocaron una avalancha de 72.000 marroquíes y otras nacionalidades, entre adultos y menores. Nada más lejos de la realidad. Los flujos migratorios en la UE son y han sido en estos últimos años el campo de batalla entre los Gobiernos porque traspasan muchas fronteras. A mi juicio, Pedro Sánchez ha asumido, después de ocho años en la Presidencia del Gobierno, que las relaciones internacionales y entre Estados son muy complejas; y ha aprendido a decir lo que tiene que decir y a callar lo que debe callar. De todo lo dicho y escrito sobre Pedro Sánchez, me interesa recalcar el mensaje que nos aporta el proverbio latino: intelligenti, pauca.
Este mensaje no se ha captado por analistas y dirigentes políticos. Pero el Gobierno, a través de sus ministros, no se saldrán del guion. Marlaska, al que le tocan todas las crisis, ya ha dado muchas explicaciones, ha sentido la solidaridad de Europa y mantendrá sus tesis de apaciguamiento con Meloni y la danesa Mette Frederiksen, a pesar de que en su carta vinculan la inmigración irregular con la delincuencia, que los datos desmienten. Por su parte, Margarita Robles continuará elogiando al CNI. Y José Manuel Albares reafirmará la cooperación leal y amistosa que España tiene con Marruecos. Otras cosas son las consecuencias a medio plazo de los errores que hayan analizado y advertido tanto el Gobierno español como el marroquí y que puede traducirse posteriormente en alguna dimisión o cese de funciones por motivos personales. Porque ambos Gobiernos sí harán autocrítica interna.
La gran amenaza para los demócratas y progresistas españoles, europeos y mundiales viene de las ultraderechas y el fascismo. ¿Qué pintaba Trump en la crisis migratoria ceutí? Nada, salvo defender sus intereses geopolíticos en la zona desde su posición imperialista y advertir a los norteamericanos del riesgo del gobierno de los demócratas. En España, Abascal ha emprendido una carrera a tumba abierta contra Pedro Sánchez que no tiene comparación con el descarado lenguaje anterior. En lo personal, ha traspasado la barrera de lo soez, del insulto, para convertirse en delictivo; y en el ámbito político, en fascista.
Ante el público que le escuchaba en Ceuta, Abascal declaró que “por la regularización de los residentes irregulares, emprendida por el Gobierno, se ha producido la invasión de Ceuta, un acto de guerra, y por la invasión vienen las puñaladas y las violaciones; todo es culpa del traidor y mafioso Pedro Sánchez”, por lo que la solución para España pasa por acusarlo, llevarlo al banquillo y juzgarlo. “Pedro Sánchez está sometido a Marruecos, porque tiene informaciones de corrupción y mafias que nosotros todavía no conocemos”. El algoritmo con el que sueña Abascal para Pedro Sánchez no es solo la verborrea imprecisa de un dirigente ultraderechista y fascista. Con sus palabras pretende que algún juez o fiscal se haga eco de las mismas para abrir diligencias contra Pedro Sánchez acusándole de traidor al Estado. Esta es mi advertencia.
Con el camino de vuelta a Marruecos de la mayoría de los que entraron, quedan las graves secuelas de la permanencia de los mil quinientos menores. Y los que se proclaman refugiados. En 2021 escribí que Marruecos no era un Estado fallido y, por tanto, el Estado tiene la obligación de hacerse cargo de sus hijos. Son el fruto, todavía no maduro, que las familias ofrecen al Estado marroquí para su permanencia. Los que heredarán y labrarán sus tierras, fabricarán su industria, los que se formarán y regirán sus universidades. De los que saldrán los grandes atletas y deportistas. Antes, el Estado tiene que proporcionar a las familias, como todos los Estados, trabajo para vivir con suficiencia, escuelas para todos y la mejor sanidad para sus hijos sin que los mayores puedan renunciar a su patria potestad. Exige, pues, la máxima y rápida colaboración entre los Estados para su retorno, sin poner trabas a la supresión de las leyes administrativas y judiciales españolas.
Finalizado este artículo, pensando que la política de apaciguamiento y cooperación entre los Gobiernos de España y Marruecos sería la que predominaría en estos próximos meses, Marruecos ha elevado la tensión por las declaraciones del ministro de Justicia, Abdellatif Ouahbi, el más beligerante con la pertenencia de Ceuta y Melilla a Marruecos. El Gobierno español ya ha respondido defendiendo la integridad territorial española.
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Felipe Domingo Casas es socio de infoLibre.