Plaza Pública

Lo imposible lo creamos en España

Plató de TV instalado en el Garaje 2.0 de Cáceres.

Raúl Sánchez

No hace falta tener ‘ocho apellidos vascos’, ni ‘catalanes’, para saber que en España ‘lo imposible’ lo creamos aquí,lo imposible aunque cada día nos levantemos pensando después de 2020 que ‘amanece que no es poco’. Quizás es porque siempre pensamos que ‘los otros’, fuera de nuestras fronteras, son los que son capaces de llegar más lejos. Y no es que ‘un monstruo venga a vernos’ cuando encendemos la televisión o nuestro móvil y comprobemos que no es posible ‘regresar al futuro’, sacar a nuestro mejor talento de un orfanato escondido en un rincón para crear lo imposible, esperando que ‘Superlópez’ venga a salvarnos después de la pandemia.

Estamos en un momento clave para nuestra economía y no es porque muchos piensen que este año daremos la ‘bienvenida a Mr. Marshall’ procedente de Bruselas. Es clave porque nos jugamos quién queremos ser como país en los próximos años. La digitalización es un fenómeno imparable, transversal y que lleva una década impactando a un ritmo exponencial en la forma en la que consumimos. Dos de cada tres personas en el mundo cuentan con un dispositivo móvil. Hay más personas con móviles que acceso a agua y saneamiento. El sector audiovisual, al igual que la economía, ha sufrido una importante transformación en los últimos diez años asociada sobre todo a la digitalización. Estamos modificando nuestra forma de consumir, lo que compramos, lo que vemos y dónde lo vemos, cómo viajamos de un sitio a otro, cómo nos relacionamos con nuestro banco o incluso cómo nos relacionamos con nuestro médico. Parece claro que al pasado no vamos a ‘volver’, ya que la cadena productiva y de valor se está transformando, así como el perfil profesional que se requiere para este mundo cada vez más digitalizado y se están introduciendo nuevos modelos de negocio en sectores muy regulados (televisión, energía, transporte, finanzas, etc.).

Vemos más cine, cortos, series de ficción y documentales que nunca y 2020 ha supuesto un punto de inflexión. El sector audiovisual vive un boom sin precedentes, tanto en producción como en consumo. La producción audiovisual ha aumentado un 50% en los últimos diez años, sobre todo como consecuencia del crecimiento que han experimentado los mercados emergentes. Un 20% de las más de 8.200 producciones anuales se ha realizado en India. Le sigue Europa con un 13% y China y Estados Unidos, ambos con un 9%. La entrada de proveedores de servicios bajo suscripción, los denominados SVOD (Subscription Video on Demand) han sido quizás la gran novedad de los últimos diez años. Es el caso de Netflix, Movistar Prime, Disney, HBO o Filmin y han supuesto que haya nuevos demandantes de contenido como series de ficción, películas o documentales. En concreto, el consumo de series de ficción se ha disparado en los últimos cuatro años. En el caso de España, el mercado español de producción de ficción es una industria en crecimiento que se ha multiplicado en los últimos 4 años (PwC, 2019). La producción de series se ha incrementado un 53% entre 2015 a 2018 (PwC, 2018), pasando de producir 38 series en 2015, aportando al PIB de forma estimada 429M€, a un total de 58 series en 2018, con una contribución al PIB estimada de 655M€.

En el mundo, los ingresos de este tipo de servicios se han triplicado desde 2014, pasando de 22,2 miles de millones de euros a 68,7 miles de millones en 2020. Estamos asistiendo a un crecimiento superior al 30% por año y especialmente en EE.UU. que hoy suponen más del 40% de los ingresos totales del mercado local y en Europa un 20,8%.

Nuestro país por lo tanto no se ha quedado al margen de este proceso de transformación. Según los datos del Ministerio de Cultura y Deporte, la actividad cinematográfica, de video, radio y televisión generó aproximadamente 82.000 empleos a lo largo de 2018 (empleo medio). De esta actividad, la que está más directamente relacionada con la industria de contenidos digitales, supuso un total de 24.390 empleos. Una película y una serie de ficción generan un impacto indirecto que afecta a otras industrias creativas entre el 38% (película) y el 47% (drama televisivo), además del intangible de nuestra imagen país y del efecto beneficioso para el turismo hacia España.

El anuncio realizado por el presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado mes de marzo de la presentación del plan 'España, Hub Audiovisual de Europa', dotado con más de 1.600 millones de inversión pública hasta 2025 supone una oportunidad única para el sector audiovisual de nuestro país. Quizás podemos hacer que ‘nieve en Benidorm’, ya que la existencia de un Hub audiovisual español puede facilitar el crecimiento de la industria de producción, generando hasta un total de 18.400 nuevos empleos, y una facturación adicional de 812 millones de euros anuales al PIB. Tomando como referencia estos datos, la recaudación fiscal adicional aumentaría en 230 millones de euros anuales. A estos datos habría que sumarle el potencial crecimiento debido a la innovación en el sector y al valor añadido generado por nuevas fórmulas de producción más complejas, que tomaran en cuenta las ventajas ofrecidas por las capacidades tecnológicas que hemos descrito con anterioridad.

Debemos apostar por la recuperación creativa de nuestra economía, ya que tenemos la oportunidad de convertirnos en uno de los principales Hub europeos de producción audiovisual, y en el principal territorio para la producción de contenido en español. No obstante, debemos aprovechar para reformular los mecanismos de apoyo a la financiación, incluyendo colaboraciones público-privadas en el ámbito de la producción y postproducción, y la mejora del acceso a la financiación para las pequeñas productoras, considerando al sector audiovisual desde la producción de largometrajes, series, cortos y animación hasta el cine documental. Apostar también por fortalecer la “clusterización” del sector y la formación y recualificación del capital humano, incluyendo capacitación en nuevas tecnologías audiovisuales, como factor de atracción de nuevas inversiones en el ámbito audiovisual en España. Y no olvidemos los otros dos importantes retos: sostenibilidad y brecha de género, ya que no están ‘todas las mujeres’, que debían estar, a veces parecen ‘invisibles’, porque las cifras muestran que solo una de cada tres profesionales del sector audiovisual son mujeres y en algunos puestos la cifra es todavía más baja. ‘Hay motivo’ para enfadarse, sobre todo porque estamos perdiendo mucho talento valioso para nuestro cine y nuestro país. Y el otro reto es la sostenibilidad, y lograr que se incorpore de principio a fin de una producción en un sector que genera impacto cada día. Hagamos que este impacto sea positivo, diverso y sostenible.

Socialismo y municipalismo

Socialismo y municipalismo

Y si lo imposible lo creamos en España, hagamos que ‘el día de mañana’, el futuro sea de película.

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Raúl Sánchez es doctor en Economía y autor del informe ‘El sector audiovisual en España: La recuperación creativa de nuestra economía’ de la Fundación Alternativas

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