Nacido un 14 de abril

Hay fechas para las que uno parece haber nacido predestinado. Tom Cruise intentó sin éxito ganar el Óscar interpretando a un héroe de Vietnam Nacido un 4 de julio, día de la independencia de EEUU. Fernando Reinlein, hijo y miembro de una larga saga militar, nació un 14 de abril. Más que el aries del horóscopo le acabaría marcando el alumbramiento de la Segunda República. Fue un 14 de abril del año pasado, en su ochenta cumpleaños, cuando nos vimos por última vez. Una inmensa bandera tricolor presidía el salón de un restaurante al aire libre en la Casa de Campo. Ochenta invitados, uno por año. En una pantalla se proyectaban imágenes de su etapa como teniente destinado en el Sahara, donde comenzaría a tomar conciencia de que no era todo como le habían contado sus superiores. Yo asistí a la celebración en representación de mi padre, que junto a él y otros oficiales formaron la UMD, la Unión Militar Democrática, la oposición a la dictadura dentro de su propio ejército franquista. Había que echarle valor. Fue un 1 de septiembre del 74 cuando se fundó, al calor de la Revolución de los claveles portuguesa, en la casa de su hermano Guillermo, también militar de carrera.

Fernando era el más joven de los nueve detenidos en la famosa redada de un año después, aún en vida del dictador. Eso de la clandestinidad no lo habían estudiado en las academias militares.

Lo conocí en las navidades del 75, en el patio del acuartelamiento de Hoyo de Manzanares, que servía de prisión militar previa al consejo de guerra. Los condenarían a varios años de prisión y a la expulsión del ejército. Recuerdo que se pasó la mañana contándonos chistes a mí y a mis hermanos, para entretenernos en las horas muertas de aquel 25 de diciembre en el que por fin pudimos visitar a nuestro padre.

Fernando Reinlein, hijo y miembro de una larga saga militar, nació un 14 de abril. Más que el aries del horóscopo le acabaría marcando el alumbramiento de la Segunda República

La milicia lo era todo para él, y como casi todos los detenidos, tuvo que buscarse la vida como pudo al salir de prisión. El oficio de periodista le encajaba como un guante, y gracias a sus contactos en varias unidades adelantó unas cuantas exclusivas sobre ruidos de sables. La democracia está en deuda con él por doble motivo. Volvimos a coincidir en mis inicios en el oficio, cuando colaboraba con la edición gallega del Diario 16 que él puso en marcha. Fue el primer empujón en mi carrera.

Luego nos seguimos viendo, ya mucho tiempo después, en algunos congresos sobre información militar o compartiendo un wisky en una sobremesa madrileña. En esa época se había dejado coleta y tonteaba con Podemos. Una vez incluso tomó la palabra en una asamblea en la Puerta del Sol. Rojos y demócratas, así eran los de la UMD. Un par de años más tarde le pregunté qué tal en las asambleas. Pidió un whisky solo y sin hielo, dio una calada a un cigarro, y me soltó: “Muy bien con los de Podemos, pero qué quieres que te diga... Yo soy militar y el asalto a la cota 65 no la someto a votación de ninguna asamblea. Hasta ahí podíamos llegar”.

Fernando nos ha dejado hace unas horas y mientras escribo apuradas estas líneas y al mismo tiempo sigo en el monitor la última hora sobre Groenlandia para el programa de La Noche, no puedo evitar recordar un libro suyo, Capitanes rebeldes, imprescindible para entender nuestro ejército. La dedicatoria refleja perfectamente cómo era Fernando Reinlein. “Capitán aunque sea de bandidos, ayudante ni de Dios”.

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Xabier Fortes es periodista, director y presentador de 'La Noche en 24 Horas' de TVE.

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