Plaza Pública

¿Es el sistema sanitario español tan bueno como afirman los políticos?

Rafael Dal-Ré

Es raro el mes en el que un político no menciona que el sistema sanitario público español es de los mejores del mundo. Pedro Sánchez, candidato a la Presidencia, hizo un comentario al respecto en la fallida sesión de investidura. Pero, ¿en qué se fundamentan este tipo de afirmaciones, sobre todo después de las restricciones presupuestarias por la crisis de 2008?

Lo primero que debemos saber es que dependiendo de qué es lo que se compara, el resultado puede variar enormemente. Así, si hacemos una clasificación de la bondad de los sistemas sanitarios de los países europeos y escogemos indicadores tales como los trasplantes de órganos, la reproducción asistida o la tasa de cumplimiento del calendario vacunal infantil, España estará, sin duda, a la cabeza de la clasificación. Ahora bien, si escogemos las listas de espera, el correcto consumo extrahospitalario de antibióticos o la cobertura sanitaria de profesionales de salud mental, encontraremos a nuestro país en una posición muy diferente. El segundo aspecto a considerar es la calidad de los datos de los indicadores de que se disponen de los países que entran en el análisis.

No son muchos los estudios comparativos disponibles que se pueden consultar para saber en qué situación se encuentra el sistema sanitario español en relación al de otros países. Lo que realmente importa es cómo se compara nuestro sistema sanitario con el de los países europeos. Referirse al "mundo" no deja de ser una trampa, pues cualquier país occidental tendrá un sistema sanitario "de los mejores del mundo" si se tiene en consideración a los países en vías de desarrollo. A continuación, se van a mencionar dos estudios que se realizaron con metodologías muy diferentes.

El primero se publicó en la revista médica Lancet, y fue realizado por el proyecto Carga Global de Enfermedades 2016 (GBD, en sus siglas en inglés). En este análisis se estudió el acceso y la calidad del cuidado de la salud mediante un índice global que puede tomar valores de 0 a 100. En el índice se consideraron la muerte por causas que se podrían haber evitado si hubiese un cuidado médico efectivo y la existencia de medidas preventivas. Se estudiaron 32 causas que incluyen, entre otras, ocho enfermedades infecciosas, ocho tipos de cáncer, y cuatro enfermedades cardiovasculares. Cada causa puede recibir de 0 a 100 puntos.

En 2016, la puntuación más alta de los países de la Unión Europea la obtuvieron Finlandia, Holanda y Luxemburgo con 96 puntos y la más baja, Bulgaria con 77. España obtuvo 92 puntos ─como Alemania y Francia─, y se situó en el puesto 9, mientras que Italia y Reino Unido obtuvieron 95 y 90 puntos, respectivamente. En 12 indicadores, España obtuvo la mejor puntuación (100), mientras que las peores fueron en cáncer de piel (57) y cáncer de cuello uterino (60). Si nuestros políticos utilizan esta clasificación, podrían afirmar que España dispone de uno de los mejores sistemas sanitarios, aunque este estudio, por los indicadores que usa, no permite establecer diferencias sustanciales entre países con sistemas sanitarios avanzados.

El segundo análisis es el Euro Health Consumer Index 2018 (el Índice Europeo de Consumo de Salud), que desde 2006 publica periódicamente Health Consumer Powerhouse, una entidad privada radicada en Francia. Al introducir indicadores de ámbitos muy diferentes, permite analizar los sistemas sanitarios desde una perspectiva amplia. Así, se analizan y puntúan 47 indicadores de aspectos muy diversos: derechos e información a los pacientes, tiempo de espera, resultados en salud, medidas preventivas, cartera de servicios o medicamentos. La puntuación máxima es de 1.000 puntos. La mejor puntuación la obtuvo Holanda con 883, y la peor Rumanía con 549. España obtuvo 698, situándose en el puesto 15 de 25 países de la Unión Europea. Francia, Alemania y Reino Unido obtuvieron 796, 785 y 728 puntos, respectivamente; Italia 687. Francia, en este estudio, tiene un sistema sanitario un 14% superior al español.

La peor área del sistema sanitario español es la relativa al tiempo de espera, que evaluó indicadores como el acceso directo al especialista, la cirugía programada con una espera menor a 90 días o la realización de un escáner en menos de 7 días. Las mejores áreas fueron la de la cartera de servicios y la de medidas preventivas. Un problema de este estudio es el de los indicadores elegidos: siempre habrá quienes piensen que otros son más adecuados. Otro problema es el de la calidad de los datos utilizados en la evaluación; incluso hay países de los que no se disponen de datos de ciertos indicadores. Nuestros políticos no deberían considerar este estudio si quieren afirmar que nuestro sistema sanitario es de los mejores.

Lo dicho, como casi con todo en este mundo, dependiendo qué y cómo se mide algo se obtienen resultados diferentes. ____________

Rafael Dal-Ré es doctor en Medicina.

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