Andalucía

La carrera tras el 22-M: ¿con quién pactaría Susana Díaz?

Susana Díaz, en rueda de prensa en San Telmo, para anunciar formalmente la convocatoria de elecciones anticipadas el 22 de marzo, este 26 de enero de 2015.

Olivia Carballar | Sevilla

Todas las encuestas realizadas hasta el momento conducen a la victoria de los socialistas el próximo 22 de marzo, pero ninguna les otorga mayoría absoluta. ¿Cómo lograría gobernar Susana Díaz a partir del día 23? En el PSOE no hay margen de duda: “Vamos a ganar y vamos a gobernar en solitario”. Así lo ha manifestado siempre la presidenta andaluza, Susana Díaz, y así lo volvió a repetir este lunes tras la convocatoria del adelanto electoral: “Aspiro a la mayoría. Estoy satisfecha con que en un momento de dificultad como este quien tenga la voz sean los ciudadanos. Y yo confío en que los ciudadanos sabrán decidir quién quieren que les gobierne y cómo. Es el momento de la gente, no de los partidos y la gente sabe lo que quiere para Andalucía. Confío en un apoyo mayoritario para que se pueda conformar un Gobierno estable, fuerte y sólido el día después. Porque lo peor ha pasado, pero ha dejado un campo de batalla lleno de parados y desigualdad”.

Más allá de esta confianza –y de posibles encuestas internas que apunten a la mayoría– el escenario político nada tiene que ver con el de hace tres años, el tiempo que ha durado una legislatura presidida en una primera parte por José Antonio Griñán, que empezó a tomar vuelo en la segunda mitad con Susana Díaz, investida como presidenta en septiembre de 2013. Entonces, en marzo de 2012, cuando Javier Arenas logró ganar por primera vez en Andalucía –se quedó a cinco diputados de los 55 que conforman la mayoría absoluta–, ni el liderazgo en el PP era cuestionado, ni existía el fenómeno Podemos, ni las relaciones de los socialistas con Izquierda Unida estaban deterioradas como ahora.

El último sondeo conocido, realizado para La Sexta, da al PSOE una ventaja de más de diez puntos sobre el PP, que perdería a su vez más de diez puntos con Juanma Moreno, quien este mismo fin de semana garantizó a Rajoy –sin sonrojarse– que sería el próximo presidente de la Junta. Podemos quedaría según esa encuesta como tercera fuerza política y desplazaría así a Izquierda Unida, que es la que más puede perder, pero también la que más podría ganar a la hora de negociar una reedición del pacto con su viejo socio.

Porque absolutamente descartado un acuerdo PSOE-PP, ¿qué posibilidades de acuerdo podría haber entre PSOE y Podemos? En este momento, ninguna, aseguran tanto desde un partido como de otro. La formación liderada por Pablo Iglesias, que tendrá que acelerar sus procesos de elección para nombrar una candidatura, ha repetido insistentemente que el PSOE tendría que dar un giro de 180 grados para poder alcanzar posibles pactos. Y en Andalucía, siguiendo el rosario de declaraciones de la posible candidata a presidir la Junta, la eurodiputada Teresa Rodríguez, ese giro pasaría poco menos que por apartar a Susana Díaz, a quien considera parte del “régimen” andaluz y, por supuesto, una dirigente más de la casta.

Traicionados, pero no humillados

Hizo fontanería en el PSOE sin llave ni soplete desde que fue una chavala”, dijo Rodríguez en referencia a los orígenes de Díaz en un mitin donde quedó claro que el enemigo político de Podemos, más que Pedro Sánchez, es Susana Díaz. Fue en aquel acto celebrado el pasado 17 de enero en Sevilla, en el que Pablo Iglesias acusó también a Díaz de vetarle una entrevista en Canal Sur –desmentido posteriormente por la cadena pública–. “Han venido a Andalucía a insultar como hace la derecha”, respondió la presidenta andaluza. “Su candidato en Málaga ha dicho que antes de que gobierne el PSOE, dejaría gobernar al PP”, destacó Díaz en una entrevista.

En el campo de pactos con IU tampoco quedaría mucho abono, sobre todo después de que la presidenta haya atribuido a la propia ruptura las posibles alianzas de IU con el partido de Iglesias. Es decir, mientras más se acerque IU a Podemos más lejos estará del PSOE. Y ahí sólo tendrá la última palabra IU, que todavía no ha definido qué camino seguirá durante la campaña. No obstante, ni desde PSOE ni desde IU se atreven abiertamente a decir que aquel Gobierno de izquierdas no volverá a repetirse. Los puentes entre ambos partidos están muy deteriorados pero no completamente rotos, como sí lo estuvieron durante la conocida como época de la pinza, entre 1994 y 1996, cuando IU permitió gobernar al PP en numerosos ayuntamientos.

Hoy la situación no parece tan envenenada. Muchos dirigentes de IU se sienten traicionados, pero no humillados. “Las políticas de izquierdas volverán con más fuerza en la décima legislatura”, afirmó sin más detalle la dirigente comunista Elena Cortés, ya exconsejera de Fomento y Vivienda.

La presidenta, por su parte, ha valorado y agradecido la gestión de los consejeros de IU, con Diego Valderas al frente de la Vicepresidencia. Toda la artillería ha ido dirigida contra el nuevo líder y candidato de IU a la Moncloa, Alberto Garzón. Aunque en esa línea se ha movido también, según alega el PSOE, el nuevo candidato de IU a la Junta, Antonio Maíllo, con quien Susana Díaz no ha terminado de conectar. En nada se parece a la relación que la presidenta ha mantenido con Valderas, al que muchos de los militantes de IU han llegado a acusar de estar agarrado al sillón. El coordinador regional llegó a proclamar este lunes, sin rodeos: "El PSOE no es de fiar, firma y no cumple lo pactado". 

Dependerá también de la suerte que corra Maíllo en estas elecciones para conocer quién –si PSOE o IU– pondría el precio más caro a un nuevo pacto que permitiese, en caso de confirmarse las encuestas, la gobernabilidad en Andalucía.

"Susana Díaz denuncia el "giro radical" de IU. Del giro del PSOE hacia la derecha, no ha comentado nada"

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