Las derechas llegaron casi al 55% de los votos este domingo en Aragón. Esto nunca había sucedido en esa comunidad. Y las izquierdas enfilan el ciclo electoral sintiendo en primera persona los efectos de la división de las papeletas después del espejismo del histórico resultado para ese espacio en Extremadura el 21D. El mismo horizonte de fragmentación con el que se encaran las citas electorales en Castilla y León y Andalucía.
Ese fantasma de la división y el avance de la ola de la ultraderecha está provocando movimientos en las izquierdas, como el próximo encuentro entre Gabriel Rufián (ERC) y Emilio Delgado (Más Madrid) en un acto que tendrá lugar el día 18, como adelantó infoLibre. Y, a la vez, se esperan anuncios inminentes sobre los trabajos para el lanzamiento de una precoalición electoral entre Izquierda Unida, Más Madrid, Movimiento Sumar y los comunes.
El espacio a la izquierda del PSOE se encuentra en plena ebullición, con sectores empujando para lograr un frente amplio, pero también con algunas fuerzas rechazando esas grandes listas unitarias. Lo que ya está descartado es repetir la fórmula de Sumar, que fue efectiva para que la coalición aguantara para el 23J pero que se ha demostrado incapaz de armar un paraguas común posteriormente.
El valor simbólico para sacudir la izquierda
En la noche del domingo, la división tuvo un impacto fuerte y doloroso para la izquierda: IU-Movimiento Sumar mantuvo su único escaño y Podemos no logró entrar en las Cortes. Chunta fue quien logró mejor resultado, duplicando sus escaños (6 en total). De esa manera, se consolida esa izquierda apegada al territorio y sin dirección en Madrid, una fórmula exitosa en casos como el BNG en Galicia y Compromís en la Comunitat Valenciana.
El encuentro entre Rufián y Delgado ha removido todo el océano de las izquierdas. Es un acto para charlar entre dos referentes políticos y mediáticos de ese espectro ideológico. No tiene ninguna pretensión orgánica, pero sí un fuerte valor simbólico para poner sobre la mesa la necesidad de que la izquierda reaccione en un momento donde la ultraderecha aumenta al doble sus resultados en cada nueva cita electoral autonómica.
Pero esa vía, en principio de diálogo, se ha encontrado ya con un tapón por parte de los partidos, aunque los protagonistas nieguen que se trate de una plataforma electoral. La propia Esquerra Republicana cerró la puerta este lunes. “Nos presentaremos con nuestras siglas”, aseveró la secretaria general de ERC, Elisenda Alemany, que remarcó: "El mejor antídoto para frenar a la derecha y a la extrema derecha es apostar por un proyecto de izquierda nacional arraigado en nuestro país –Cataluña– y no decidido desde Madrid”.
También EH Bildu rechazó el escenario de unirse a otras izquierdas de corte estatal para los comicios de 2027. Su secretario general, Arnaldo Otegi, señaló que no ve factible una lista común con otras formaciones progresistas en toda España, pero sigue insistiendo en su oferta de pactar con el PNV una plancha electoral común para las generales: “Creemos que las elecciones dan una oportunidad a Hego Euskal Herria para hablar como pueblo. Desgraciadamente, la tendencia es hablar como partido, y por eso planteamos la propuesta de una lista única, con un programa simple, para que luego cada uno haga su tarea en el Congreso y, gane la extrema derecha o el PSOE y la izquierda, este país le diga con una sola voz qué es lo que quiere”. Los peneuvistas, en cambio, no contemplan por el momento esta variable.
La idea de un frente común en el que estén las izquierdas periféricas tampoco entra en la cabeza del BNG. Su líder, Ana Pontón, mandó este mensaje desde Vigo un día después de las elecciones aragonesas: “El Bloque es una fuerza gallega. Somos una fuerza nacionalista gallega que defiende los intereses de Galicia y vamos a seguir concurriendo con nuestras siglas”.
"Más cabeza y menos pureza"
El propio Rufián volvió a pronunciarse este lunes sobre el acto, que no tiene un planteamiento orgánico, para entablar cauces de diálogo entre las izquierdas: “Quien no vea que hay que hacer algo, o no ve bien o ya le va bien que no lo haya. Lo que viene no se para con siglas, se para con pueblos".
“Los tuits, artículos o especulaciones contra mí no van hacer que PP y Vox dejen de sumar 200 diputados”, señaló el portavoz de ERC en el Congreso, quien trasladó en un mensaje en X: “Creer que el fascismo se va a parar en la frontera de tu sede o de tu nación porque vota diferente es magia negligente”. Planteando al hilo estas preguntas: “¿De qué sirve llegar al Congreso con 2, 3 o 4 diputados más si el ministro del Interior va a ser Abascal? ¿De qué sirve que te vaya mejor si te van a ilegalizar? ¿No vale la pena intentar hacer algo diferente para frenarlo? Yo solo digo algo que basta estar en la calle cinco minutos para escuchar. Más cabeza y menos pureza”.
Los trabajos de IU, Más Madrid, Sumar y los comunes
Estas palabras de Rufián se verbalizan en un momento en el que siguen trabajando de manera discreta Izquierda Unida, Más Madrid, los comunes y Movimiento Sumar para lanzar en las próximas semanas una precoalición electoral. Antonio Maíllo, líder de Izquierda Unida, lleva desde hace meses impulsando un “frente amplio” que sirva como base para las próximas elecciones dejando atrás el instrumento de Sumar.
Maíllo, que encabezará la lista de Por Andalucía en las próximas elecciones en el sur, analizó este lunes respecto a Aragón que una candidatura unitaria habría obtenido sobre un 13% y puso el foco en el castigo que supone ir por separado en ese espacio. Por eso, reiteró la idea de “cohesión” para las generales.
Esta apelación a buscar una vía para la unidad llegó asimismo a través de la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, que abogó por una "alianza democrática", con un "programa de mínimos" frente al avance de la extrema derecha y "una emergencia democrática sin precedentes". Según la responsable de Trabajo, “hay que pensar en grande” y esto “no va de listas ni va de personas”.
Desde Movimiento Sumar se dio la bienvenida al acto de Rufián, aunque la coordinadora, Lara Hernández, rechazó posibles proyectos basados en “hiperliderazgos” y sin el respaldo de los partidos políticos. Su formación insiste en ese trabajo conjunto con IU, los comunes y Más Madrid.
Más Madrid se encuentra en el centro también de los movimientos. Emilio Delgado se mueve con la idea de poder aspirar a ser el candidato para las próximas autonómicas, un puesto para el que tampoco se descarta la ministra de Sanidad, Mónica García. Tras los resultados en Aragón, Delgado dejó este mensaje: “Visto lo visto, la peor deshonestidad —y la mayor cobardía— sería cruzarse de brazos y esperar el siguiente batacazo. La izquierda no puede limitarse a repetir fórmulas, discursos y liderazgos que ya no funcionan. Toca pensar, arriesgar y volver a disputar el poder de verdad”.
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Mónica García declaró que en su partido siempre han apostado por "abrir los brazos" a todas las fuerzas progresistas que tengan algo que aportar a este debate, recordando que tanto Más Madrid como IU y Sumar llevan meses hablando de impulsar una alianza de izquierdas.
Podemos insiste en su vía
En esas conversaciones no está Podemos, que la noche del domingo tuvo un mal resultado, quedándose por primera vez fuera de las Cortes de Aragón desde su irrupción en las autonómicas de 2015. Desde la dirección nacional, Pablo Fernández achacó el golpe a la “convulsa” situación de la formación en Aragón.
Podemos apuesta por listas "lo más amplias, lo más plurales y lo más heterogéneas posibles", pero en las que no esté Sumar. De hecho, su apuesta y referente sigue siendo Unidas por Extremadura, donde fueron de la mano junto a Izquierda Unida y sin integración del partido de Yolanda Díaz. Los morados ahora tienen el complicado reto de entrar en las asambleas de Castilla y León y de Andalucía, donde vuelven a concurrir por separado.
Las derechas llegaron casi al 55% de los votos este domingo en Aragón. Esto nunca había sucedido en esa comunidad. Y las izquierdas enfilan el ciclo electoral sintiendo en primera persona los efectos de la división de las papeletas después del espejismo del histórico resultado para ese espacio en Extremadura el 21D. El mismo horizonte de fragmentación con el que se encaran las citas electorales en Castilla y León y Andalucía.