Dime cuánto cuesta y te diré si es la original o no: el auge de las falsificaciones de las camisetas de fútbol

Escaparate con la camiseta de la Selección Española de fútbol con las dos estrellas tras ganar el Mundial 2026.

Las camisetas de fútbol se han convertido en uno de los grandes negocios alrededor de los clubes y las selecciones. Las equipaciones oficiales alcanzan ya precios de entre 100 y 200 euros, mientras, en paralelo crece un mercado de falsificaciones que aprovecha la demanda de los aficionados y, especialmente, los grandes acontecimientos deportivos.

El Mundial de 2026 ha vuelto a poner el foco sobre este negocio. El pasado mes de junio una operación coordinada por las autoridades españolas con apoyo de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), Europol, Interpol y la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) se saldó con la incautación de más de 66.000 camisetas y kits falsificados en España. La mercancía, que pesaba más de 16 toneladas, tenía un valor estimado superior a dos millones de euros en el mercado ilícito y habría provocado un perjuicio de más de siete millones a los titulares de los derechos.

El precio de una camiseta oficial

Desde la Asociación para la Defensa de la Marca (ANDEMA), su director general, Gerard Guiu, explica que el precio de una camiseta oficial responde a distintos factores. "Hay un incremento generalizado de los costes de producción, las materias primas, la logística y la distribución", señala. A ello suma las inversiones de las marcas en "innovación, desarrollo de nuevos materiales, diseño, sostenibilidad y control de calidad".

También están los costes asociados al marketing y a la explotación comercial de los productos. Sin embargo, no existe una fórmula única que permita saber cuánto dinero acaba en manos del fabricante, del club, de los distribuidores o de las tiendas.

"Es difícil concretar una fórmula que establezca el acuerdo de cómo se realiza la repartición de los beneficios", reconoce Guiu. Cada club negocia sus propios acuerdos comerciales con el fabricante deportivo y las condiciones "pueden variar significativamente".

Por qué se compran falsificaciones

"El precio puede ser uno de los factores que influyen en la decisión de compra de algunos consumidores, pero no es el único ni necesariamente el más determinante", explica Guiu, que apunta también a "la enorme facilidad para acceder a ellas a través de internet y las redes sociales".

Verónica Peral, experta del Observatorio Europeo de las Vulneraciones de los Derechos de Propiedad Intelectual y colaboradora de la EUIPO, apunta también al factor económico. Según los estudios del organismo europeo, un tercio de los ciudadanos considera aceptable comprar falsificaciones si el producto auténtico es demasiado caro, porcentaje que asciende hasta la mitad entre los jóvenes.

El perfil del consumidor es además cada vez más joven y digital. El 13% de los europeos reconoce haber comprado deliberadamente falsificaciones en los últimos 12 meses, porcentaje que aumenta hasta el 26% entre los jóvenes de 15 a 24 años. Entre este grupo, la ropa y los accesorios están entre los productos falsificados que más se compran.

84 millones de euros perdidos en el sector deportivo español

El impacto económico del mercado de falsificaciones no se limita a las ventas que dejan de realizar las marcas. Según los datos de la EUIPO facilitados por ANDEMA, las falsificaciones provocan la pérdida de alrededor de 160.000 empleos al año en el sector textil de la Unión Europea, 11.000 de ellos en España.

En el sector deportivo español, las pérdidas económicas ascienden a 84 millones de euros anuales, aproximadamente el 12,5% de las ventas. La cifra, sin embargo, no incluye productos tan relevantes en este mercado como las camisetas de fútbol o las zapatillas deportivas, por lo que no permite medir por sí sola el impacto total de las falsificaciones vinculadas al fútbol.

Peral subraya que el perjuicio tampoco se limita a las empresas. El mercado de falsificaciones "erosiona empleo y recaudación fiscal, alimenta una economía sumergida y actúa como financiador y facilitador de redes de delincuencia organizada y de policriminalidad".

Del mercadillo a las redes sociales

El negocio también ha cambiado de canal. La venta de camisetas falsificadas ya no depende únicamente de puestos ambulantes o mercadillos. Las redes sociales y las plataformas de comercio electrónico permiten contactar directamente con los compradores y reaccionar con rapidez ante los productos que generan más demanda.

"Durante años vinculábamos las falsificaciones a los mercadillos y paseos marítimos, pero el paradigma ha cambiado", explica Guiu. "Hoy los principales canales de distribución son el comercio electrónico y las redes sociales".

La Guardia Civil coincide en este diagnóstico. La teniente Raquel Herrero, jefa de la Sección Delictiva de Propiedad Industrial e Intelectual del Grupo de Delitos Económicos, señala que las redes pueden detectar rápidamente qué camisetas generan mayor interés y realizar pedidos de grandes cantidades para venderlas después mediante redes sociales, páginas web y plataformas de comercio electrónico.

El entorno digital permite que un vendedor llegue a cientos de potenciales compradores sin necesidad de disponer de un establecimiento físico. Para los investigadores, esto obliga a seguir perfiles, envíos, mercancías y movimientos económicos.

De China a los acabados en España

Una parte importante de las falsificaciones procede de países asiáticos, especialmente China. Pero la Guardia Civil ha detectado una evolución en el funcionamiento de estas redes.

"Ya no podemos hablar exclusivamente de redes importadoras", explica Herrero. Algunas organizaciones importan productos sin terminar y realizan en España los acabados finales, incorporando posteriormente etiquetas, pegatinas o logotipos. Con este sistema, resulta más complicado detectar la falsificación en las fronteras.

La operación Cleantrade permitió localizar más de 15 puntos relacionados con el almacenamiento, distribución y venta de las prendas en ciudades como Madrid, Barcelona, Málaga, Elche y Dénia. Las camisetas intervenidas estaban destinadas tanto a mercados callejeros como a canales digitales.

El Mundial dispara la demanda

Así se organiza una evacuación masiva cuando un incendio amenaza a la población

Así se organiza una evacuación masiva cuando un incendio amenaza a la población

Los grandes acontecimientos deportivos concentran la demanda en periodos muy cortos y ofrecen a las redes de falsificaciones una oportunidad para multiplicar sus ventas. El Mundial de 2026 amplía ese mercado potencial al contar con 48 selecciones y tres países anfitriones.

Para ANDEMA, este tipo de operaciones muestran solo una parte del problema. "El mercado de las falsificaciones es global, organizado y muy dinámico", señala su director general. Las redes adaptan rápidamente sus canales de distribución, especialmente en internet, lo que dificulta su persecución.

La Guardia Civil advierte además de que estas investigaciones pueden destapar estructuras relacionadas con fraude fiscal, blanqueo de capitales, contrabando u otros delitos. El negocio de las camisetas falsas, por tanto, ya no se limita a la venta ambulante: combina importación, fabricación, distribución física y comercio digital.

Más sobre este tema
stats