Los correos secretos de Blesa

El expresidente del Gobierno usó la fundación FAES para abrir mercado a la empresa bélica Einsa

Aznar en un acto público reciente en Washington.

Los correos secretos de Miguel Blesa, cuya difusión ha intentado evitar el Tribunal Superior de Madrid tras la querella del fiscal Manuel Moix contra el juez Elpidio Silva, que investigaba al financiero, confirman que José María Aznar utilizó parte de su equipo en la fundación FAES para abrir mercado a la empresa española de material bélico Einsa. El primer objetivo, y así lo desvelan los mails que ahora saca a la luz infoLibre, fue Estados Unidos, donde Aznar imparte clases en la Universidad Johns Hopkins y desarrolla una ajetreada actividad empresarial.

Los correos de Blesa desvelan una intensa relación epistolar entre el expresidente de Caja Madrid y el consejero delegado de Einsa, Pedro Rodríguez Pla. Esos mails muestran tres datos clave: que fue Miguel Blesa, amigo de la infancia de Aznar, quien hizo al ex presidente del Gobierno de puente con la empresa de armamento Einsa; que Aznar llegó a hacer gestiones para Einsa en Argelia, y así se lo contó a Blesa el consejero delegado de Einsa; y que el responsable de la empresa armamentística reportaba a Blesa de manera constante.

infoLibre ha intentado, sin éxito, conocer la versión de los hechos de José María Aznar, Miguel Blesa y Rafael Bardají. El expresidente del Gobierno, después de que este periódico publicase la primera información relacionada con los correos secretos de Blesa, difundió un breve comunicado en el que sostiene que no "concluyó" ningún contrato con la empresa de armas Einsa.

El comienzo de la relación

En octubre de 2008, fecha en que ya era proveedor de países como Venezuela y Rusia y buscaba introducirse en otros como Argelia y Libia, Einsa ofreció al expresidente del Gobierno un contrato a comisión. Pero dos años antes de que esa oferta viese la luz, Aznar y uno de sus más estrechos colaboradores en FAES, Rafael Bardají, director de Estudios de Política Internacional de FAES y antiguo asesor de Defensa durante los mandatos del PP, ya habían entrado en contacto con Einsa.  Así, el 30 de octubre de 2006, la empresa mandó a Aznar un amplio documento descriptivo de las piezas —"posicionadores de cargas externas para el avión de combate F-35"— que intentaba vender a la estaounidense Lockheed Martin, gigante de la industria militar y aeroespacial.

Seis meses después, el 23 de abril de 2007, el consejero delegado de Einsa comunicó a Miguel Blesa que, según Bardají, "la opinión de su jefe" era esta: "Antes de empezar a trabajar con otros países, debíamos mantener una reunión para definir esos países, la forma de operación y la determinación de las compensaciones correspondientes; podemos también aprovechar esta ocasión para definir las compensaciones de las operaciones en las que no están apoyando en USA". La lectura de otros correos indica que el término "compensaciones" equivale aquí al de comisión.

Un correo "superurgentísimo" para Aznar

Entre los correos secretos de Blesa analizados por infoLibre hay uno anterior, fechado el 1 de diciembre de 2006 y enviado por Bardají a Aznar a través de una de sus secretarias de FAES, Amalia A. En la casilla de “asunto” se leen dos palabras en mayúsculas: “MUY URGENTE”. En el cuerpo del texto, y tras pedir a la secretaria que se lo hiciera llegar a Aznar "superurgentísimo", Bardají le cuenta al expresidente lo que viene a continuación: “Ayer jueves tuvimos dos reuniones en Washington con representantes del grupo Cohen. La primera sirvió para que la gente de Einsa explicara en profundidad tanto su empresa como sus aspiraciones para el contrato que persiguen en la actualidad con LM [Lockheed Martin]”.

Ese correo fue reenviado tres días después –4 de diciembre– por la secretaria de Aznar a Miguel Blesa. El texto añadido por la secretaria era escueto: “Por indicación del Presidente D. José María Aznar le envía (sic) estasic información confidencial”.

Esa información confidencial, la escrita por Bardají para que la leyese Aznar y reenviada a Blesa, incluye un epígrafe titulado “En relación a nosotros”. Relata ciertas debilidades que observa en Einsa y, en ese contexto, añade esto: “Tal vez ahí podamos jugar algún papel en esta primera fase. En todo caso, nuestra participación y futura relación nunca ha acabado de discutirse. Lo que Einsa ha hecho hasta el momento ha sido cubrir mis gastos de viaje mediante reembolso de los mismos, pero nada más”. “Convendría —agregó Bardají— que MB [alusión inequívoca a Miguel Blesa] hablara con ellos para ver qué piensan y qué podemos hacer”. A quién se refiere el plural utilizado por el colaborador de Aznar es algo que no queda claro. Pero lo que se desprende de este y otros correos de la serie es que las gestiones en favor de Einsa estaban en manos de Aznar y su colaborador, Bardají.

Apenas un mes antes, un email fechado el 30 de octubre de 2006 y que tenía por remitente al consejero delegado de Einsa, Pedro Rodríguez Pla. y por destinatario a Miguel Blesa, anunciaba la fase germinal de la colaboración con el expresidente del Gobierno: “Te adjunto la nota para el Sr. Aznar”, escribió Rodríguez Pla para que lo leyese Blesa.

Esa nota es un guión o argumentario sobre las fortalezas de Einsa, que en esas fechas trataba de incorporar como cliente a la estadounidense Lockheed Martin, gigante de la aviación de combate y a la que la empresa española aspiraba a vender “posicionadores de cargas externas para el avión de combate F-35”, también llamado Joint Strike Fighter. La descripción sobre esos posicionadores, destinada a convencer a Lockheed Martin de que debía elegir a Einsa como proveedor, incluye lo siguiente bajo el epígrafe “Planteamientos iniciales”: “Con uno de nuestros equipos se cubrían básicamente las necesidades que ellos nos habían anticipado; el segundo llegaba a operar con los misiles de crucero y el tercero era válido para uso en portaaviones. Quisimos dar la imagen de que con Einsa 'no se iban a correr riesgos', puesto que llevábamos 18 años diseñando y fabricando vehículos posicionadores, incluyendo toda la flota de la Royal Air Force (RAF) inglesa”.

Las dudas contractuales de Aznar

La relación entre Einsa y Aznar se remonta a 2006. Pero fue el 3 de octubre de 2008 cuando a las dos y cuarto de la tarde el consejero delegado de la firma, Pedro Rodríguez Pla, envió a Aznar un correo electrónico con el que pretendía disipar sus dudas sobre la fórmula contractual y en el que, entre otras cosas, decía lo siguiente: “No hay ningún problema en que el contrato sea a una persona física o jurídica; si quieres ser titular del acuerdo como persona física, para nosotros sería un honor”.

Encabezado con un “respetado presidente” y remitido al correo de una de las dos secretarias de Presidencia de Fundación FAES, santuario de Aznar desde su cese como jefe del Gobierno en la primavera de 2004, el texto comienza así: “Estos días pasados estuve con Miguel [Blesa] y me comentó que tenías algunas dudas con relación al borrador de contrato de referencia. Lamento que estas dudas se hayan producido; voy a intentar aclararte en las próximas líneas algunas de las dudas comentadas”.

A partir de ahí, Rodríguez Pla desgrana las condiciones aplicables a Aznar y cómo se gestionaría su “compensación” –término utilizado en otros correos referidos a terceros– por los trabajos para Einsa.

Por si en Aznar todavía anidaba alguna reserva sobre las condiciones del pacto con la empresa armamentística, Rodríguez Pla añadió el siguiente epílogo: “El documento que te hice llegar es un BORRADOR de contrato muy simple y que, por tanto, se puede modificar a gusto de todos. Por ello te ruego que me hagas llegar cuantas dudas tengas o aclaraciones necesitas. Quedo a tu entera disposición”.

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