La XII Legislatura

Las fórmulas de abstención que se barajan en el PSOE en privado

Pedro Sánchez y César Luena el 27 de junio en Ferraz.

Ibon Uría

A menos de 72 horas del Comité Federal de este sábado, que fijará la hoja de ruta para del futuro inmediato del PSOE, los socialistas reiteran que votarán en contra del candidato del PP y presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, cuando éste se presente a la sesión de investidura, previsiblemente a finales de julio o principios de agosto. El último en afirmarlo en público fue el portavoz en el Senado, Óscar López, quien aseguró este martes que el PSOE "tiene decidida su posición" y que es "votar no" a Rajoy.

Claro que, aunque la direccion del partido no quiere sacar "las castañas del fuego" a Rajoy a las primeras de cambio y no está por la labor de facilitar su reelección –al menos por ahora–, otras voces han planteado tras el 26J la necesidad de evitar unas terceras elecciones y no han descartado por completo que, con distintas fórmulas y en el último momento, el PSOE pudiera facilitar con su abstención que la legislatura eche a andar con un nuevo Ejecutivo del PP, toda vez que Ferraz asume que los resultados electorales conducen al partido a la oposición y que la artimética para la investidura en el Congreso es complicada sin el concurso de los socialistas.

Este miércoles, por ejemplo, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, señaló que "el PSOE no puede decir lo que hará en el último momento", mientras que el valenciano Ximo Puig destacó que "el PSOE está siempre en el ámbito de la responsabilidad" y que "cuando llegue el futuro será el momento de tomar nuevas decisiones", si bien ambos situaron la pelota en el tejado del PP y exigieron a Rajoy que busque apoyos en la derecha –"entre sus afines"– y no en las filas socialistas.

Hasta ahora la voz que con mayor claridad ha planteado la necesidad de ceder y dejar gobernar al PP es la del presidente de Extremadura Guillermo Fernández Vara, quien afirmó que en última instancia sólo veía posible una "mínima abstención" de los socialistas. El resto, en público, asegura que esa es una opinión "personal" del barón extremeño y mantiene el discurso de que los 85 diputados del PSOE votarán en contra de Rajoy, si bien en los últimos días se van sumando matices en las respuestas.

Sánchez, mientras tanto, mantiene una ronda de contactos para preparar la reunión del sábado. Este martes se citó con la líder del PSE, Idoia Mendia, y del PSOE-M, Sara Hernández. Este miércoles fue el turno del valenciano Puig, la balear Francina Armengol, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, y el castellanomanchego García-Page. El secretario general mantiene un perfil bajo con el objetivo de que sea el PP quien mueva ficha, aunque en los últimos días algunos cargos socialistas han admitido con matices que, si Rajoy es incapaz de reunir los apoyos necesarios, la presión para evitar unos nuevos comicios volverá a situarse sobre el PSOE.

¿Condicionar o facilitar?

Si la situación de bloqueo se prolonga y el PSOE acaba enfrentándose a un escenario en el que sólo su abstención pueda evitar las terceras elecciones, una de las primeras cuestiones a dilucidar sería la de decidir entre facilitar el Gobierno del PP a cambio de duras condiciones o permitir la reelección de Rajoy sin contrapartidas inmediatas.

Este miércoles, el candidato del PSdeG a la Presidencia de la Xunta, Xoaquín Fernández Leiceaga, manifestó que "de entrada" es favorable a que el PSOE vote contra Rajoy "en esta primera fase", si bien matizó que "se vería qué podía pasar" si el PP asumiese demandas "importantes" para los socialistas. El valenciano Puig no quiso valorar ese escenario, que calificó de mera "especulación".

Josep Borrell, exministro y asesor económico de Sánchez, planteó por su parte el pasado domingo en un artículo en El Periódico de Catalunya que "descartada la gran coalición" y una vez que "se ha esfumado la posibilidad de un Gobierno de centroizquierda", sólo cabe un Gobierno de PP y Ciudadanos o uno del PP en minoría. "Y en ambos casos (...) haría falta una abstención del PSOE", advirtió.

En ese mismo texto, Borrell señaló que la abstención podría darse "sin contrapartidas ni condiciones" o bien "poniendo el precio de un conjunto de medidas de tipo económico, social e institucional". "Se puede preferir la primera opción para no contaminarse (...) pero es más emocional que racional. La otra permite influir y condicionar (...). Llegado el caso, la prefiero", concluía el artículo.

¿Decisión colectiva o personal?

La segunda duda es saber cómo podría acordar el partido su marcha atrás para virar hacia la abstención con el fin de evitar unas nuevas elecciones. En este terreno se vislumbran básicamente tres opciones: que sea el Comité Federal el que acuerde el cambio de posición –pues este sábado previsiblemente mantendrá el no a Rajoy–, que lo proponga la dirección de Sánchez o que quede en manos de la militancia socialista.

La primera de las vías es la que no descartó la número uno de los socialistas vascos, Idoia Mendia, este martes. Preguntada por si el máximo órgano entre congresos del partido podría volver a reunirse para replantear su veto a Rajoy, respondió que ahora el "foco" está sobre el PP, pero añadió: "No lo descartaría porque hemos celebrado en otras ocasiones comités federales sucesivos y no hay ningún problema".

"Creo que es bueno, no es malo que el Comité Federal se reúna todas las veces que sea necesario, porque al final es el órgano máximo entre congresos y donde nos sentamos los representantes de todas las federaciones. Es el lugar idóneo para adoptar una decisión de calado; por lo tanto ningún problema, puede darse perfectamente", completó.

García-Page, en cambio, sostuvo este miércoles que hay momentos en los que "hay que concentrar la decisión de vértigo si es que hay que tomarla" y que "hay momentos en la vida y en la coyuntura política en la que el cabeza tiene que tomar una decisión (...) porque evidentemente ser dirigente, ser líder, significa llevar la iniciativa".

El barón regional apuntó a Sánchez: "Si se produce esa situación de auténtico bloqueo institucional, lo que vamos a hacer los dirigentes territoriales es poner toda nuestra confianza en el conductor, en Pedro Sánchez". García-Page recordó además que el Comité Federal "puede tomar las decisiones máximas" –como una eventual abstención–, pero que sólo es "inevitable" que se pronuncie si hay un "pacto" con otro partido.

La última vía sería la de una consulta a la militancia. Fue el método que Sánchez empleó en febrero para ratificar su acuerdo de Gobierno con Ciudadanos. Aquella votación se saldó con una participación ligeramente superior al 50% y con casi un 80% de síes. En campaña, de hecho, el líder socialista advirtió de que si tras el 26J cerraba algún pacto con otro partido, volvería a someterlo al refrendo de las bases. 

La posibilidad de una nueva votación fue sugerida, entre otros, por el secretario general del PSOE de Valencia, Jose Luis Ábalos, próximo a Sánchez. Susana Díaz, líder del PSOE andaluz, indicó por su parte que no se opondría: "Si el secretario general quiere tomar esa decisión nos va a parecer bien", afirmó. El extremeño Vara, en cambio, rechazó esa vía porque "no todo puede someterse a consulta".

¿Quién aprieta el botón verde?

Quedaría, finalmente, la incógnita de saber cuántos diputados del PSOE se abstendrían. Vara, por ejemplo, habló de la "mínima abstención a última hora", lo que implicaría dejar correr el tiempo para que Rajoy reuniera el máximo de apoyos posibles y, sólo en última instancia, elegir a un grupo de parlamentarios socialistas –los indispensables– para que se cedieran y garantizaran que hubiera más síes que noes en la votación.

Otra opción sería la abstención del grupo parlamentario al completo. Si esa fuera la decisión del PSOE, Rajoy no necesitaría cerrar ningún pacto para sacar adelante su reelección. Si los 85 diputados socialistas se abstuvieran los 137 síes del PP bastarían para superar a los 128 noes de Podemos, Ciudadanos y los nacionalistas. El líder conservador saldría elegido en segunda ronda, cuando basta una mayoría simple.

En cambio, y si las habilidades negociadoras de Rajoy le llevaran a contar con el respaldo de Ciudadanos, PNV y Coalición Canaria, el presidente en funciones se quedaría a un único voto de ser elegido incluso en primera ronda con mayoría absoluta, pues los mencionados partidos suman, junto al PP, 175 escaños.

Con ese panorama bastaría la abstención del diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo –quien se presentó en coalición con el PSOE pero cuyo único compromiso es votar a favor de Sánchez en la investidura si se presenta– o de la ausencia o error de un parlamentario del PSOE para deshacer el empate a favor de Rajoy. 

Sin embargo, tanto una como otra opción parecen improbables. Sobre la vía canaria, el propio Quevedo –cuyo partido se define como "nacionalista y progresista"– afirmó que no ve posible su abstención "en ningún caso". El cuanto a la posibilidad de que un diputado socialista se equivoque en la votación clave, Óscar López aseguró este martes que "el grupo socialista votará en bloque como no puede ser de otra forma".

Hay, por último, una última vía que no depende en exclusiva del PSOE: que las abstenciones necesarias para dejar gobernar al PP se repartieran entre varios grupos de la oposición o que, incluso, todos los rivales de los conservadores se abstuvieran al completo en la sesión de investidura con el único fin de evitar unos terceros comicios.

Esa posibilidad fue defendida por el diputado electo del PSOE José Andrés Torres Mora en un artículo publicado en infoLibre: "Los socialistas no debemos responsabilizarnos en exclusiva de que no haya unas terceras elecciones, sino de que cumpliremos nuestra parte para que no las haya, porque esa carga debe ser compartida por todos", señaló.

Esa hipótesis cuenta con algunos partidarios incluso en la dirección federal socialista. Un miembro de la Ejecutiva del PSOE señala a este diario que el partido "se irá a la ruina" si asume en solitario la carga de permitir gobernar al PP. Esta misma fuente plantea como mal menor que, llegado el caso, "sienten a los líderes de todos los partidos y les propongan abstenerse en bloque porque no puede haber terceras elecciones".

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