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Corrupción económica

La fortuna de los Carceller: del franquismo al banquillo

La Fiscalía Anticorrupción ha culminado su investigación sobre el patrimonio de la familia Carceller pidiendo 48 años de cárcel para Demetrio Carceller Coll y 14 para su hijo Demetrio Carceller Arce. Ambos son los propietarios de un importante conglomerado de empresas, entre las que se encuentra el Grupo Damm. Pero el escrito del fiscal, y también el del magistrado de la Audiencia Nacional encargado del caso, Pablo Ruz, va mucho más allá del inmenso fraude a Hacienda que ya se venía produciendo "al menos desde 1990".

El texto supone un varapalo judicial para una familia que apuntaló su riqueza durante el primer franquismo. "Se ha dedicado a ocultar sus rentas y patrimonio a la Hacienda Pública española, simulando residir fuera de España, en concreto en Portugal y Reino Unido, con la finalidad de poder ser considerado como no residente y, de esta manera, eludir el cumplimiento de sus obligaciones tributarias en España", reprocha el representante del Ministerio Público, que acusa a Demetrio Carceller Coll de trece delitos por haber defraudado a Hacienda más de 72 millones de euros. A estos delitos el fiscal suma el de blanqueo de capitales. Al contrario de lo que alega Carceller Coll, tanto él como su mujer, María del Carmen Arce, han residido en España tanto en su domicilio de Madrid como en Galapagar (Madrid), si bien para ocultarlo habían adoptado numerosas medidas de precaución: "Como evitar frecuentar restaurantes o sitios de ocio; realizar sus pagos en efectivo o delegar en su hijo", Carceller Arce, la firma de cualquier negocio u operación económica. Precisamente, al actual presidente de Damm, Demetrio Carceller Arce, se le atribuyen cuatro delitos contra la Hacienda Pública, en concreto por el fraude de IRPF correspondiente a los ejercicios fiscales de 2007, 2008 y 2009 y por el fraude sobre Impuesto sobre el patrimonio correspondiente al ejercicio fiscal 2007, además de un delito de blanqueo de capitales. Anticorrupción le pide por ello 14 años de cárcel y multas millonarias.

Ambos empresarios son el hijo y el nieto del patriarca de la familia: Demetrio Carceller Segura, que nació en 1894 en la localidad de Las Parras de Castellote (Teruel), pero que siendo niño emigró junto a sus padres a Terrasa (Barcelona). Fallecido en 1968, este falangista de la viaja guardia, pues fue una de las personas que ayudó a José Antonio Primo de Rivera a fundar el movimiento fascista español, fue nombrado el 17 de octubre de 1940 ministro de Industria de la dictadura de Franco. Pronazi convencido, es considerado también, tal y como recuerda el historiador Josep Fontana en su obra La economía del primer franquismo (pdf)La economía del primer franquismo (pdf), "el iniciador de la corrupción a gran escala" del franquismo. "Y es evidente que dejó el Gobierno con una fortuna inmensa", confirma el historiador catalán.

"Por sus manos pasan miles de millones"

Precisamente Fontana cita un manuscrito de la época cuyos autores estaban vinculados a Juan de Borbón, el padre del actual monarca, Juan Carlos I, que explica el perfil del patriarca familiar de los Carceller, que estudió la carrera de ingeniero textil: "Ninguno de los negocios, empresas, industrias, comercios, permisos de importación, de exportación, negocios bancarios, establecimientos de industrias o su ampliación, o de comercios, ni una sola actividad industrial, comercial o de la banca españolas puede realizarse sin contar con el beneplácito de don Demetrio Carceller", por cuyas manos pasan, añadía el documento, "miles y miles de millones de pesetas". Según Fontana, el dinero pasaba, "pero no sin dejar peaje".

En el seno de la familia Carceller no sufrieron las privaciones de la posguerra. Más bien todo lo contrario. Demetrio Carceller Coll y sus dos hermanas, María y Josefina, pudieron presenciar como su padre amasaba una inmensa fortuna, que tuvo su origen inicialmente, cuentan los historiadores, en el negocio de los combustibles. En los años 30 el patriarca funda la empresa DISA Corporación Petrolífera. Y ahí es cuando este empresario comienza a mantener contactos con productores de petróleo de Estados Unidos y otros países. Pero sobre todo "genera en Canarias una red de amistades y contactos políticos, en las empresas públicas Campsa y Cepsa". El papel de Carceller fue fundamental tras el golpe de Estado del general Francisco Franco que acabó con la democracia en España. Tras el golpe de Estado abandona Cataluña y se desplaza a Burgos. Ahí forma parte de la comisión de Industria y Comercio del gobierno provisional de Franco denominado Junta de Defensa de Burgos. Los cronistas le atribuyen un papel vital a la hora de convencer a empresarios norteamericanos para que suministraran combustible a los militares golpistas.

Partidario de la alianza con la Alemania nazi

El 13 de septiembre de 1940, meses después de acabar la guerra civil, Carceller, que era partidario de que España se aliara a Alemania y entrara en la II Guerra Mundial, formó parte de la comitiva española encabezada por Ramón Serrano Súñer con destino al Berlín de Hitler. En este viaje se habló de la entrada de España en la guerra, y fue el preludio de la reunión que se produjo en la localidad francesa de Hendaya entre los dos dictadores fascistas: Adolf Hitler y Francisco Franco. El periodista español Ramón Garriga, en su libro La España de Franco, editada en dos tomos en México en 1970 y en 1971, atribuye a Carceller la siguiente cita. "A la hora de la victoria verá Hitler quienes han sido sus verdaderos amigos y recibiremos el premio que nos hemos merecido".

Unos días después de que la delegación española volviera de Alemania, el 17 de octubre de 1940, el dictador Franco firmó un decreto en el que nombraba ministro de Asuntos Exteriores a Ramón Serrano Súñer, y de Industria y Comercio a Demetrio Carceller Segura, ambos partidarios de la Alemania hitleriana. Por cierto que la evasión fiscal ya se practicaba entonces. Según publicó el banco suizo ABS en 1997, Súñer y su mujer, la hermana de la esposa del dictador Franco, ya habían abierto una cuenta en Suiza antes de 1945.

Pese a su germanofilia, Carceller fue uno de los primeros en darse cuenta de que Alemania podía perder la contienda. Además, según el historiador José Ramón Villanueva Herrero, fue el promotor, en plena autarquía del régimen fascista de Franco, de los programas "quiméricos" de autoabastecimiento. Planteó producir carburante a partir de las pizarras y el lignito de Teruel y de Puertollano (Ciudad Real). Precisamente este historiador ubica a Carceller en medio de un episodio histórico relacionado con la estación de Canfranc, en Huesca: "España, pese a las presiones de Estados Unidos, permitía la exportación de wolframio, que es un material con el que se hacían los cañones. Los trenes suministraban este mineral a Alemania pasando por Francia, y en sentido contrario los alemanes lograban repatriar el oro expoliado de los bancos ocupados y del oro saqueado a la población judía. Documentación encontrada muestra como varios convoyes de ferrocarril llegaron a pasar a España cajas que contenían oro, violines y obras de arte. El destino era Portugal, y de ahí a Sudamérica. En la estación de Canfranc llegó a instalarse una compañía suiza dedicada a descargar estos cargamentos", explica Villanueva Herrero, que cita la obra El oro de Canfranc, del periodista aragonés Ramón J. Campo. El régimen de Franco, con Carceller Segura de responsable de Industria, no acabó con este tráfico de materiales.

En 1933 Carceller Segura había fundado la empresa Distribuidora Industrial S. A. (DISA), tal y como recuerda la Fiscalía en su escrito de acusación: "DISA es la sociedad dominante de un importante grupo de comercialización, transporte y almacenaje de productos energéticos con una sólida implantación en el ámbito territorial de las Islas Canarias siendo accionista de referencia en la misma la familia Carceller, habiendo fundado esta compañía el padre de Demetrio Carceller Coll, encontrándose su domicilio social en Santa Cruz de Tenerife".

Comercializó la bombona de butano

DISA, pese a que no es una empresa muy conocida, fue la primera empresa que comercializó la bombona de butano. Se constituyó en las Islas Canarias, pues en la década de los años 30 era el único territorio en el que no permanecía vigente el monopolio de los hidrocarburos. En la actualidad DISA tiene más de un millar de empleados y posee más de 500 gasolineras. Precisamente la sociedad DISA, que está en el origen de la fortuna de esta familia, es una de las firmas por las que la Audiencia Nacional atribuye hasta trece delitos contra la Hacienda Pública a los Carceller.

La participación accionarial de Demetrio Carceller Coll en DISA es una muestra del complejo entramado urdido por los Carceller, en connivencia con diferentes abogados y especialistas en la materia. Así, desde un punto de vista formal, DISA Corporación Petrolífera está controlada por la sociedad holandesa Padlock BV. Esta empresa está a su vez participada únicamente por la sociedad de las Antillas holandesas Caloric NV, que es al 100% de la panameña Financiera Intercontinental. La Fiscalía destaca también, en su escrito de acusación, que en fecha 20 de agosto de 2008 la firma Caloric NV fue sustituida como accionista única de Padlock BV por la sociedad de nacionalidad chipriota Japan Invesments. Y cuarenta días más tarde, esto es, el 1 de octubre de 2008, por la también sociedad chipriota Monida Limited, cuyo domicilio es el mismo que el de Japan Invesments, sociedades ambas cuyo beneficiario es Demetrio Carceller Coll. Todo con la intención de no pagar impuestos en España. Solo la participación de Carceller Coll en DISA le generó unos dividendos de 16,8 millones entre 2000 y 2005.

Pero el principal ejemplo de la decisión de la familia Carceller de ocultar su dinero al fisco es, tal y como especifica el escrito de la Fiscalía, el cobro de la herencia de Josefina Carceller Coll, la hermana del principal acusado por la Audiencia Nacional. Esta argucia ha podido ser desenmascarada gracias a la operación policial denominada "Tía Tula 2". A consecuencia de la herencia recibida, el 26 de septiembre de 2006, Demetrio Carceller Coll presentó autoliquidación del Impuesto de Sucesiones ocultando a la Hacienda Pública parte de los fondos recibidos. En concreto, ocultó parte de los activos que Josefina Carceller tenía en la sociedad Beachlake Hattaway Gestao e Investimentos y parte de los fondos que ésta había aportado a la mencionada sociedad, así como la mitad del valor obtenido por la enajenación de un fondo Bankinter. La cuota defraudada por Demetrio Carceller Coll correspondiente al Impuesto de Sucesiones del año 2006 asciende a 1,2 millones, cantidad que, sumando los intereses de demora calculados hasta el mes de julio de 2013 y que se concretan en 486.418 euros, supera los 1,7 millones de euros.

El escrito de acusación del fiscal, de 42 páginas, realiza un prolijo relato de todos los presuntos fraudes de una familia que posee o ha llegado a poseer participaciones industriales en empresas muy conocidas en España, como por ejemplo la cervecera Damm, Ebro-Puleva, Rodilla, Sacyr, Repsol, Estrella de Levante, Atlántica Petrogas, Banco Herrero, Hidroeléctrica del Cantábrico, Gas Natural, Unión Fenosa, y la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH). Una de sus últimas maniobras empresariales ha convertido a los Carceller en los socios de referencia de Pescanova, la multinacional de congelados gallegos que se encuentra en concurso de acreedores desde el pasado mes de abril.

En concreto, el juez detalla que, según los informes elaborados por la Agencia Tributaria, Carceller Coll podría haber defraudado entre los años 2001 y 2009 un total de 42,34 millones de euros en concepto de IRPF y 29,69 millones más en relación con el Impuesto de Patrimonio. Así, el expresidente de la cervecera ha ocultado, según Anticorrupción, ser el propietario real de importantes paquetes accionariales de entidades radicadas y cuyo núcleo principal de actividad se desarrolla en España, para lo cual contó con la participación del resto de acusados. Añade que, con este fin, utilizó "un entramado societario de estructuras fiduciarias tipo trust radicadas en paraísos fiscales como Panamá, Luxemburgo, Antillas Neerlandesas y Madeira". Dicho entramado fue creado con el asesoramiento del despacho de Gabriel Ignacio Petrus, que llamaba a su cliente con el apodo 'Jardines'.

El papel del nieto

Pero la Fiscalía no considera, ni mucho menos, que el papel del nieto de la saga de los Carceller haya sido menor. Su nombre ya apareció vinculado al despacho de abogados Luis de Miguel, que fue gestor de cuentas del cerebro de la red Gürtel, Francisco Correa. Luis de Miguel ha sido recientemente condenado a 21 años de cárcel junto al empresario guipuzcoano Juan Ramón Reparaz (38 años de prisión). Cuando el 30 de noviembre de 2005, el entonces titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, Fernando Grande-Marlaska, dictó una orden de entrada y registro del despacho de Luis de Miguel, la Policía Judicial pudo comprobar que Demetrio Carceller Arce, uno de los hombres más ricos de España y que forma o ha formado parte de los consejos de administración de empresas tan conocidas como Sacyr, Repsol o Gas Natural, había tejido una complicada red de empresas en el exterior. "La familia Carceller [en referencia a Demetrio Carceller Arce y su hermano José Carceller Arce] ha utilizado las sociedades Caspian, Brightleaf y Tilia" para eludir la Hacienda española, explicaba ya entonces la Fiscalía Anticorrupción, según un documento aportado al sumario Gürtel.

La participación de Carceller Arce en la ocultación de los negocios familiares tuvo su máxima expresión, según la Fiscalía, en los negocios inmobiliarios de estos en Arizona (Estados Unidos). La finalidad de esta operación fue crear una estructura de sociedades opaca a través de la cual Demetrio Carceller Coll pudiera ocultar al erario público español las importantes inversiones inmobiliarias que tenía (y tiene) en EEUU. En concreto en centros comerciales situados en las ciudades de Phoenix y en Tucson, en el estado de Arizona. Para conseguir su propósito utilizó unas sociedades antillanas que figuraban como titulares formales de dichos activos inmobiliarios de uso comercial, si bien todas ellas estaban participadas en un porcentaje superior al 90% por la sociedad panameña Holding Americano. Su financiación se realizaba mediante préstamos concedidos por la también sociedad panameña Financiera Intercontinental, ambas pertenecientes a Demetrio Carceller Coll. Los préstamos concedidos por Demetrio Carceller Coll a las compañías de las Antillas holandesas le generaron unos intereses de 48,8 millones entre los años 2000 y 2009.

"Quédese con las 500 pesetas y envíeme otro Buick"

Todo un entramado de corrupción de una familia, de cuyo patriarca el periodista Ramón Garriga, en su obra La España de Franco, cuenta esta anécdota: en cierta ocasión, hablando con el agregado comercial de los Estados Unidos, le preguntó cómo podría obtener un coche Buick del último modelo que acababa de salir de fábrica. El americano, amablemente, le contestó que él se encargaría de que el ministro tuviera el vehículo que tanto deseaba. “Acepto –respondió Carceller– , pero nada de regalos. Lo quiero pagar”. Pasaron unas semanas y el mismo diplomático se presentó para anunciar: “Señor ministro: a la puerta del Ministerio está el Buick que usted deseaba. Le sugiero un paseo a prueba”. Carceller abandonó todos los asuntos y subió al coche. Terminada la prueba y encantadísimo de su Buick, dijo al norteamericano: “Me tiene que decir lo que le debo, pues quedamos que lo quería pagar”. “Me debe 500 pesetas”, replicó el norteamericano al indicar un precio simbólico con el cual deseaba congraciarse con el ministro Carceller. Acto seguido, éste sacó la cartera y alargó un billete de 1.000 pesetas. “No tengo cambio”, se excusó el yanqui. “No importa –respondió el ministro– quédese con las 500 pesetas y envíeme otro Buick” fue la respuesta del ministro turolense, según el relato del periodista.

Siete décadas después los crímenes del franquismo permanecen sin juzgar, a semejanza de los presuntos delitos relacionados con la corrupción económica de este periodo negro de la Historia española. Pero el juez Pablo Ruz ha dictado un auto en el que asegura que existen motivos suficientes para juzgar al principal heredero del emporio construido por el ministro franquista, pero también contra el nieto de éste. Y les acusa, de la mano de la Fiscalía, de llevar a cabo una inmensa evasión al fisco (72 millones de euros) utilizando sociedades pantalla radicadas en paraísos fiscales de todo el mundo, incluido el Pacífico, como es el caso de los estados de Samoa o las minúsculas Islas Marshall. Entre las empresas utilizadas para los presuntos delitos se encuentra DISA, la sociedad que creó el abuelo, y que está en el origen de una fortuna tan controvertida.

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