Sanidad pública

El Gobierno se ha deshecho en dos años de 53.000 trabajadores de la sanidad pública

Centenares de personas protestan contra el desmantelamiento del hospital Carlos III.

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El Sistema Nacional de Salud tiene actualmente 53.000 trabajadores menos que hace dos años, lo que supone casi el 10% del total de trabajadores de la sanidad pública, según ha denunciado este miércoles Comisiones Obreras durante la presentación de su informe El gasto sanitario en España.

Los datos corresponden a la última encuesta de población activa, relativos al segundo trimestre de 2013 y en comparación con el mismo periodo de 2011, según ha explicado Fernando Puig-Samper, adjunto a la Secretaría de Protección Social y Políticas Públicas del sindicato y responsable de política sanitaria de la misma, que lo atribuye sobre todo a la no renovación de contratos interinos o eventuales, y también a jubilaciones que "en cualquier caso no se han repuesto".

Además, muestran como la mayor pérdida de puestos de trabajo se produjo en 2012, cuando dejaron de trabajar 42.000 profesionales, la mayoría mujeres, si bien esto "obedece a la composición del propio sector".

Pero a estos 53.000 puestos de trabajo habría que unir otros que no se han perdido pero han cambiado su condición laboral, según Puig-Samper, ya que "hay muchos médicos que antes trabajaban el cien por cien de la jornada y ahora solo la mitad". "Y esto no se contabiliza como pérdida de empleo", ha lamentado.

Un descenso que, según CCOO, obedece a que los recursos humanos representan el 45% del gasto sanitario público y el objetivo del Gobierno es reducirlo para que pase del 7,2 al 5,4% en 2016, lo que "conllevaría volver diez años atrás", ha añadido Carlos Bravo, secretario de Protección Social y Políticas Públicas del sindicato.

El problema de todo ello, puntualiza Puig-Samper, es que los autoridades sanitarias pretenden mantener la misma actividad y con los mismos criterios de calidad y resultados. "Tenemos un problema, porque el crecimiento de las plantillas y los recursos no se producía porque sí, sino porque hay una mayor demanda", ha precisado.

Esta mayor demanda está provocada por el envejecimiento progresivo de la población y por el aumento del desempleo, ya que "el consumo de servicios sanitarios de los parados es infinitamente mayor".

Fruto de esta mayor demanda y una menor presencia de profesionales es el incremento de las listas de espera que ha experimentado el Sistema Nacional de Salud en los últimos años, duplicándose para muchas intervenciones. "Es lógico que haya actos médicos que se retrasen", lamenta.

De igual modo, ha criticado la reforma impulsada por el Ministerio de Sanidad hace más de un año que ha incrementado el copago de los medicamentos en función de la renta y ha supuesto la pérdida de la tarjeta sanitaria a más de 800.000 inmigrantes.

"No tiene lógica económica y social, ya que ahora pacientes con enfermedades contagiosas o leves deben esperar a que ésta se agrave para poder ir al hospital y ser tratados de mala manera", según Puig-Samper, que reconoce que a largo plazo supone un mayor gasto.

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