Crisis del coronavirus

Madrid sólo ha reclutado a 661 rastreadores en seis meses, la mitad de lo mínimo para luchar contra el covid

Una persona camina por una de las calles de la capital.

En plena segunda ola de contagios en la región, la Comunidad de Madrid sigue sin ser capaz de tapar el agujero que tiene en relación con la trazabilidad de los positivos, algo que los expertos consideran fundamental en la lucha contra la pandemia de coronavirus. Este martes, la directora general de Salud Pública, Elena Andradas, compareció en la Comisión de Sanidad de la Asamblea de Madrid para dar cuenta de la situación sanitaria en la región. Durante la hora y media de sesión, la médica especialista en medicina preventiva fue preguntada, por supuesto, por las labores de rastreo que se estaban realizando y por la falta de especialistas dedicados en exclusiva a la trazabilidad de los contactos. Y dio cifras. Sobre la mesa, puso el desglose de profesionales dedicados a estas labores y su evolución desde el inicio de la crisis. En total, referenció unos 661 efectivos propios, a los que luego habría que sumar los 150 militares facilitados desde el Gobierno centralpropios, cifras alejadas todavía del casi millar al que la semana pasada se hacía referencia desde el Ejecutivo regional y que todavía presentan un déficit de casi 400 respecto a los que debería haber en la región según los estándares internacionales más laxos.

La Comisión de Sanidad arrancó pasadas las 15.30 horas con la intervención de Vanessa Lillo, del Grupo Parlamentario de Unidas Podemos. “¿Qué valoración hace de los trabajos de rastreo y control epidemiológico de covid-19 llevados a cabo en la Comunidad de Madrid?”, preguntó a la directora general de Salud Pública del Ejecutivo regional. “La valoración responde a las necesidades existentes en estos momentos. Y estamos trabajando para asegurar la dotación de recursos y los sistemas de información para realizar una adecuada vigilancia epidemiológica y control. Estamos evaluando de manera continua nuestras capacidades y se realiza una planificación de las necesidades de personal”, respondió Andradas. La contestación no fue del agrado de la diputada. “No me queda claro si la valoración es buena o mala, y supongo que a conciencia ha dado esa respuesta”, replicó Lillo, que se mostró sorprendida de que no se estuviese haciendo “ni la más mínima autocrítica” sobre la que se pudiera dilucidar cuáles han sido los errores cometidos en esta materia desde el comienzo de la crisis sanitaria en suelo español el pasado mes de marzo.

Fue entonces cuando Lillo puso el foco sobre los rastreadores. Y Andradas puso sobre la mesa las cifras. En el inicio de la pandemia, los equipos de seguimiento estaban confeccionados por 36 profesionales. “En junio, con vistas a reforzar la vigilancia y el control, se presenta una propuesta a Hacienda para la contratación de 181 profesionales de diferentes categorías”, prosiguió exponiendo la médica. A continuación, habló de “adscripciones temporales de funciones desde diferentes centros directivos de la propia Consejería”: “De la DG de Ordenación e Inspección, 25 profesionales están incorporados con nosotros; 31 profesionales de diferentes categorías profesionales del propio Sermas; 5 médicos del Ayuntamiento de Madrid; 11 especialistas de Medicina Preventiva; 350 operadores telefónicos adicionales del centro de atención personalizada, que son quienes realizan los seguimientos de manera diaria; 150 militares del Ministerio de Defensa. Y si ha hecho falta tomar otra decisión para adjudicar un contrato de emergencia para la realización de encuestas de casos y contactos con carácter temporal, se ha hecho”.

Andradas se refería sobre esta última cuestión a la licitación suscrita con Quirón Salud, que ha permitido a la Comunidad de Madrid contar con 22 rastreadores más. Con estas cifras sobre la mesa, y dejando de lado al más de un centenar de militares aportados por Defensa para estas tareas, el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso ha conseguido reclutar en los últimos seis meses, desde el comienzo de la pandemia, a 661 profesionales dedicados en exclusiva al seguimiento de los positivos. Es casi la mitad de lo que los estándares internacionales más laxos recomendados para una región con una densidad de población como la madrileña. Aunque algunos países como Bélgica cuentan con 17 rastreadores por cada 100.000 habitantes, la cifra mínima a la que los expertos recurren con mayor frecuencia es a la de los 18 por cada 100.000 habitantes. Un baremo que, trasladado a la Comunidad de Madrid, se traduce en una necesidad de al menos 1.200 profesionales dedicados en exclusiva al seguimiento de los contagios. Son casi 400 más de los que se disponen en suelo madrileño contando con los militares y 539 más de los que el Ejecutivo regional ha logrado pescar en solitario.

No obstante, otros estándares internacionales son mucho más rígidos. En Alemania, la pauta que se marcó para conformar un ejército de scouts era de 20 rastreadores por cada 100.000 habitantes, lo que llevado a suelo madrileño equivaldría a unos 1.332. La Asociación Nacional de Funcionarios de Sanidad de Condados y Ciudades de Estados Unidos (Naccho, por sus siglas en inglés), por su parte, recomendaba en una epidemia como la actual unos 30 rastreadores por cada 100.000 habitantes, una cifra en la que también se movía el indicador de Salud Global de la Universidad de Harvard o la Universidad John Hopkins y que para la Comunidad de Madrid equivaldría a unos dos millares de profesionales dedicados a estas labores. La segunda institución, referencia en salud global, planteaba ese baremo en abril para Estados Unidos en un informe en el que recordaba que las autoridades chinas habían conseguido atajar la pandemia en Wuhan con 9.000 rastreadores, lo que equivale a 81 por cada 100.000 habitantes. Si se trasladara este indicador a suelo madrileño, serían necesarios casi 5.400 profesionales.

Los datos facilitados por la directora general de Salud Pública en la comisión de la Asamblea de Madrid matizan los mensajes lanzados la semana pasada por el viceconsejero de Salud Pública y Plan Covid-19, Antonio Zapatero, quien en rueda de prensa aseguraba que la región disponía de “prácticamente mil rastreadores”. A alcanzar esta misma cifra para finales de septiembre se comprometió hace cinco semanas la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en una entrevista en La Sexta Noche. “Antes de venir, he hablado con el consejero de Sanidad [Enrique Ruíz Escudero] y me ha asegurado que a final de mes tendríamos los mil”, señaló a preguntas del presentador del programa. A comienzos de octubre, todavía no se ha alcanzado la cifra prometida. O, por lo menos, no según las cifras que Andradas ha puesto sobre la mesa de la Cámara Regional a preguntas de los diputados. Porque el mensaje oficial sigue hablando de un millar de profesionales. Algunos, como Zapatero, lo acompañan de un “prácticamente”. Otros, como Ruiz Escudero, hablan abiertamente de 1.100 a pleno rendimiento. Un problema, el de las cifras, que como el coronavirus nos lleva acompañando desde hace varios meses.

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