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Violencia machista

María Salmerón, una madre libre

Ángel Munárriz

La ironía es una tristeza que no puede llorar y sonríe", dejó escrito Jacinto Benavente. María Salmerón Parrilla encajó este viernes con un punto de ironía el indulto parcial del Gobierno de una de sus condenas por incumplir el régimen de visitas de su exmarido a la hija de ambos, de 15 años en la actualidad. Salmerón evita así, al menos de momento, entrar en prisión, aunque mantiene la obligación de realizar trabajos sociales como medida compensatoria. "Como soy tan mala, para que me reinserte tengo que realizar trabajos en beneficio de la comunidad", dijo María tras conocer la medida de gracia, con la ironía de Benavente.

Lo que hace extraordinario el caso, lo que provocó que este viernes el Gobierno reaccionara con urgencia ante el posible ingreso de Salmerón en prisión, es que el exmarido de esta mujer, Antonio Ruiz Daza, fue condenado en 2008 a 21 meses de prisión (aunque nunca pisó la cárcel) por un delito de maltrato habitual. Es decir, una mujer ha estado a punto de entrar en la cárcel por negarse a facilitar que su hija viera a su padre, un maltratador condenado. El indulto afecta a una de sus tres condenas, que podrían ser más en el futuro porque su actitud de desobediencia ha sido continuada durante años. Hipotéticamente, Salmerón podría entrar en prisión en el futuro, pero es muy poco probable que tal cosa llegue a ocurrir. Este verano la hija de Salmerón cumplirá 16 años y su deseo de quedarse con su madre se convertirá en una decisión que tendrá que ser respetada.

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, anunció este viernes el indulto a Salmerón, a pesar de las dudas jurídicas expresadas por él mismo sobre la facultad de un Gobierno en funciones para indultar. El último Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero indultó estando en funciones el 25 de noviembre de 2011 a Alfredo Sáenz, entonces consejero delegado del Banco Santander.

"El interés de la menor"

El Gobierno concedió el indulto pese al informe desfavorable de la Fiscalía, de carácter preceptivo, no vinculante. Catalá fue muy prudente en su exposición tras el Consejo de Ministros y se limitó a afirmar que consideraba "procedente" el indulto parcial, aunque señalando que la desobediencia del régimen de visitas "ciertamente se ha producido" porque Salmerón "negó reiteradamente los derechos de visita del padre". Para la concesión de la medida "se han valorado las circunstancias subjetivas, sociales y particulares", y el hecho de que la mujer actuara pensando en "el interés de la menor". Salmerón siempre ha explicado que, al incumplir el régimen de visitas, estaba cumpliendo la voluntad de su hija.

La historia de Salmerón está hecha en parte de papeles y más papeles: denuncias, autos, sentencias, recursos... En rigor, cada parte del Estado ha hecho su tarea, se entiende que conforme ha entendido se ajustaba mejor a derecho, pero el resultado que ofrece el conjunto de todas las actuaciones resulta difícil de comprender. El propio ministro lo decía: "Ciertamente se han producido" los delitos. Y ahí están las sentencias por ello. Dura lex sed lex, implicaban las palabras de Catalá. El propio Gobierno ha tenido que intervenir con una medida de gracia, en realidad una anomalía en un Estado de Derecho, para restablecer lo que la sociedad entiende por justicia. Los papeles a veces se quedan cortos.

Denuncia por maltrato en 2001

Salmerón, auxiliar de enfermería en Dos Hermanas (Sevilla), conoció a Ruiz en 1998, se casó en 2000 y decidió separarse en 2001, el mismo año en que presentó la querella por maltrato.

La condena llegó en marzo de 2008, y un año después su confirmación en el Tribunal Supremo. El juzgado número 1 de Dos Hermanas nunca le quitó las visitas al padre. Salmerón considera que su suerte hubiera sido mejor si cuando denunció en 2001 ya hubiera estado aprobada la Ley de Violencia de Género, que llegó tres años después. En 2009 empezaron a llegar las condenas por incumplir el régimen de visitas. Salmerón llegó a perder la custodia de su hija, que recuperó en 2010, 15 meses después.

La mujer vive con la congoja de su posible ingreso en prisión desde hace años. El 25 de enero de este año llegó a su abogado, Estanislao López, un requerimiento del juzgado de lo penal 13 de Sevilla para ingresar en prisión y cumplir una pena de siete meses de internamiento. Ahí se le encendieron las alarmas.

Homenaje previo del Gobierno

Aunque su defensa se había aferrado a un defecto de forma para cubrirse las espaldas y evitar el ingreso en prisión hasta en el peor de los casos, la gran esperanza estaba en la atención de los medios y en el posible indulto, que se estaba tramitando desde hace casi un año y que finalmente se produjo este viernes en medio de una gran expectación por el caso.

El PSOE pide al Gobierno que indulte a una mujer que negó las a su maltratador las visitas a su hija

Partidos políticos y decenas de organizaciones de todo tipo, aunque con el liderazgo de colectivos feministas, habían salido en defensa de Salmerón, cuya causa llevaba recabando apoyos desde 2011. Es paradójico que el Gobierno haya tenido que indultar a una mujer a la que antes había reconocido públicamente por su valentía y coraje. Y no hace mucho. Salmerón fue galardonada el 25 de noviembre de 2015 por el Gobierno con un premio que entregó el propio Mariano Rajoy, en el Día Internacional contra la Violencia de Género, informa Europa Press. La mujer era homenajeada, junto a otras víctimas de maltrato, por contar su historia a la serie de testimonios Amores que duelen.

Ahí Salmerón recorre los hechos retrospectivamente. Tras la consolidación de la relación, llegaron los celos, según explica en el vídeo. Ella amaga con dejarlo pero él promete cambiar. Le da una oportunidad si se trata su problema, diagnosticado como "celotipia", cuenta Salmerón. "Cuando me di cuenta me había cogido de los pelos y empezó a arrastrarme por casa", afirma Salmerón. Lo denunció, pero él la convenció para retirar la denuncia. "Tenía la esperanza de que iba a cambiar", explica ante las cámaras. Pero no cambió. Iban a más los menosprecios. El nacimiento de su hija (tras un anterior embarazo fallido) tampoco mejoró las cosas. Finalmente ella se decidió a denunciar. El camino desde entonces hasta este viernes, tres lustros después, ha sido muy complicado para esta mujer. De no haber denunciado, el camino hubiera sido distinto. Las historias de muchas mujeres maltratadas que no denunciaron nos dicen que mucho peor.

Este viernes María, a pesar de la ironía, estaba "muy contenta" por el indulto. "Han mirado lo que tenían que mirar, no sólo los papeles, sino también a las personas", dijo. Su intención es pedir el indulto del resto de sus condenas y recurrir a la solidaridad para pagar las multas que tiene pendientes.

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