elecciones 12J

"Principios y valores" frente a "moderación": el PP confronta sus dos modelos de partido el 12J

Casado y Núñez Feijóo durante el acto de proclamación de candidatos a las elecciones gallegas este domingo en Santiago de Compostela.

El líder del Partido Popular ha negado recientemente que en su formación haya dirigentes "duros y blandos". O "halcones y palomas". También ha defendido la "moderación" como forma de hacer política. Pero lo mismo sostuvo el pasado enero con las mismas palabras, lo que conduce a pensar que los conservadores arrastran los mismos problemas desde hace meses. Es innegable que en el PP conviven –o intentan convivir– dos corrientes, una más vinculada al pasado del partido, a los años con José María Aznar al frente, y otra más moderada. Ambas corrientes se enfrentarán el próximo 12 de julio en las elecciones vascas y gallegas. Carlos Iturgaiz, impuesto por la dirección nacional del PP como candidato a lehendakari, está fuertemente vinculado al aznarismo. Y el gallego Alberto Núñez Feijóo, que se juega su cuarta mayoría absoluta, es considerado un representante del ala moderada de la formación conservadora, de esos barones que llevan meses alertando a Pablo Casado que la forma de combatir a la extrema derecha no es imitarla.

El líder del PP, cuentan en su entorno, se volcará en ambos territorios. Este domingo, un día después de que se levantara el estado de alarma, arrancó la precampaña con un acto en Santiago de Compostela. Ha sido el primero de una media docena en los que Casado viajará a Galicia, las mismas veces que acudirá al País Vasco para arropar a Carlos Iturgaiz. Pese al juego de equilibrios, no pasa inadvertido que es en Euskadi donde más se juega la dirección nacional porque, cuando Alfonso Alonso ya había sido ratificado por el Comité Electoral, Madrid dio un golpe sobre la mesa y recurrió a Carlos Iturgaiz

Exministro de Sanidad de Mariano Rajoy y exportavoz del PP en el Congreso, el expresidente del PP vasco era otro de los representantes del ala más moderada del partido. Su principal problema en el pulso con Génova a cuenta de los acuerdos de coalición con Ciudadanos fue que él, a diferencia de Feijóo, no podía esgrimir fortaleza electoral. Con nueve escaños, los conservadores de Euskadi son la cuarta fuerza del Parlamento vasco, empatados con el Partido Socialista de Euskadi.

"Cuando Casado escoge a Iturgaiz como recambio de Alfonso [Alonso] sabe perfectamente lo que hace y el mensaje que lanza. El cabeza de lista en el País Vasco es muy respetado por todos nosotros, todos nuestros compañeros en el País Vasco son especiales. Pero es innegable que está más vinculado al pasado del partido, a José María Aznar, a Jaime Mayor Oreja, a María San Gil que Alfonso o cualquier otra persona del entorno de Alfonso, y el mensaje que se lanza al electorado es claro", relata en conversación con infoLibre un exdirigente de los conservadores de Euskadi.

Iturgaiz estuvo al frente del PP vasco como presidente entre octubre de 1996 y noviembre de 2004, una trayectoria, pues, ligada a José María Aznar. Le precedió Jaime Mayor Oreja y le sucedió María San Gil en esa primera etapa de Mariano Rajoy al frente del PP en la que el aznarismo seguía teniendo una importante cuota de poderaznarismo.

Con Iturgaiz, Génova tomaba el control de un PP vasco incómodo para Pablo Casado desde que llegó a la presidencia del PP a finales de julio de 2018. Alfonso Alonso fue uno de los pesos pesados del marianismo, sí. Pero en el argot conservador, el exministro es un sorayo, uno de los fieles a Soraya Sáenz de Santamaría. Y del lado de la vicepresidenta se ubicó de forma cristalina en el congreso extraordinario de sucesión de Mariano Rajoy.

Las tensiones entre los equipos de Casado y Alonso fueron frecuentes hasta que todo estalló por los aires y fue apeado de la candidatura. En un sector bastante amplio del PP existe el convencimiento de que el futuro político del expresidente de los conservadores vascos estaba sentenciado y que las diferencias que afloraron con Ciudadanos fueron sólo una excusa para anticipar un final que ya estaba escrito. "Estaban esperando a que transcurrieran las elecciones para tomar el control del PP vasco", considera un diputado nacional.

"Casado quería hacer del PP vasco una sucursal de Génova y lo ha conseguido", añade. Uno de los debates más recurrentes en esta formación regional en los últimos años ha sido el de cómo ampliar una base electoral cada vez más escasa en un contexto en el que ETA ya ha dejado de matar. El pasado septiembre, el PP vasco celebró una convención para definir un "perfil propio". Casado participó en ella, lo que dio a pensar que compartía que Alonso buscase "marcar personalidad propia". "Este partido en el País Vasco es de centro radical. Radicalmente moderados y de centro. Y somos foralistas", decía por aquellas fechas Alfonso Alonso, mientras seguía abierto el debate sobre la necesidad de que Casado reorientase sus mensajes al centro.

"Gracias a Carlos Iturgaiz por su compromiso, es un referente moral y el candidato a lehendakari más votado de la historia del PP, quedando 2° en las elecciones. Y gracias a Alfonso Alonso por estos tres años como portavoz en el Parlamento Vasco y por toda su trayectoria política", fue el mensaje de Casado en su perfil de Twitter aquel 23 de febrero por la noche, después de que Teodoro García Egea, secretario general del PP, anunciase en una rueda de prensa la candidatura de Iturgaiz.

Los días posteriores a esta crisis, en la dirección nacional del PP echaban en cara a Alonso el haber antepuesto intereses personales a los de partido. Haber puesto en riesgo la alianza PP+Cs. No haber estado a la altura. Los conservadores han preparado ya el terreno para un mal resultado en Euskadi el 12J. Si igualan los nueve escaños de los que parten sería un triunfo. Los sondeos más optimistas de los que disponen apuntan a que la coalición que lidera Iturgaiz se quedará en siete escaños.

Con las encuestas en la mano, para el principal partido de la oposición sería una sorpresa mayúscula mejorar su marca en Euskadi, sobre todo en un contexto de fusión con Ciudadanos, una formación que en sus orígenes se opuso al concierto vasco. "Es el peaje que Casado parece estar dispuesto a pagar como meta volante para que en el futuro puedan converger PP y Ciudadanos a nivel nacional", valora un líder provincial.

Un partido en caída libre

El PP vasco lleva años en caída libre, elección tras elección. Y Carlos Iturgaiz se encuentra ahora un panorama bastante peor al que se encontró en 1998, cuando cogió un partido que había logrado 11 escaños en 1994. Los nueve escaños con los que se hizo la candidatura de Alonso no son el peor registro del Partido Popular en Euskadi desde el congreso de la refundación, celebrado en 1989. Cuando Alianza Popular (AP) pasó a denominarse Partido Popular. El suelo electoral del PP en el País Vasco fueron los seis escaños que el partido obtuvo en las autonómicas de 1990. El reparto fue el siguiente: tres actas en Álava, dos en Bizkaia y uno en Gipuzkoa. Era el estreno de Jaime Mayor Oreja como cabeza de lista. Después repetiría en los comicios de 1994 y 2001.

En el extremo opuesto, el mejor resultado se produjo en las autonómicas de 2001, cuando Jaime Mayor Oreja se anotó el récord de escaños para los conservadores en Euskadi: 19 asientos en la Cámara de Vitoria. Cámara de VitoriaLa segunda formación más votada, tras el Partido Nacionalista Vasco (PNV).

No será raro ver los próximos días en Euskadi a dirigentes del ala más conservadora del PP –"los de los principios y valores", dicen con ironía en sectores del PP– arropando a Iturgaiz. Podría ser el caso de la portavoz parlamentaria, Cayetana Álvarez de Toledo, muy distanciada del sector moderado del partido. Hace unos días, el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, fue preguntado sobre si la invitaría a la campaña y su respuesta fue que él contaba "con cualquier militante del PP". El gallego fue una de las voces más críticas puertas adentro del partido cuando la portavoz se refirió a Pablo Iglesias como "hijo de terrorista".

La fortaleza que da la mayoría absoluta

Ciudadanos también intentó ir de la mano del PP en Galicia, llegando incluso a condicionar la coalición vasca a que fuese un pacto global, a dos bandas. El presidente de la Xunta de Galicia se negó y nadie en Génova se lo discutió. "Es la fortaleza y la independencia que da la mayoría absoluta", sostiene un dirigente territorial. Feijóo es el único presidente autonómico del PP que gobierna con mayoría absoluta y su nombre era seguro en las quinielas de sucesores de Mariano Rajoy. Casi todo el partido esperaba que diese el paso. Pero al final no lo hizo.

A diferencia de la campaña vasca, en la que tendrá mucho peso la dirección nacional, en la de Feijóo se espera la presencia de Mariano Rajoy

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