Del pacto de financiación al 'big crunch'

El bloque plurinacional liderado por Pedro Sánchez recupera tiempo y el tiempo se paga en estos momentos en otros países con oro, petróleo y tierras raras. En España han sido los Fondos de Recuperación los que han entregado tiempo al PSOE. ¿Tiempo para qué? Tiempo para concluir la legislatura y liderar un bloque estratégico y plurinacional frente al futuro terror que pueda llegar en 2027. Conviene tener en cuenta este dato. Van a ir cayendo candidatos socialistas como peones ajedrez hasta llegar a 2027. Destruirlo todo para volverlo a construir. El mayor obstáculo de Sánchez no es en estos momentos la aprobación de unos presupuestos, ni tampoco los caucus de la derecha donde se dejará muchas piezas por el camino, sino la ejecución de los proyectos financiados por Europa y la devolución de préstamos concedidos desde la pandemia.

Aun así, se hace necesario conseguir tiempo y la propuesta que el Gobierno presentó el pasado jueves a las comunidades autónomas permite abrir la agenda parlamentaria a un gobierno que durante las navidades estaba acorralado y era acusado por la oposición de gobernar sin la Corte de los Leones. Sin embargo, algo ha cambiado en cuestión de días. Este miércoles, el proyecto de financiación autonómica de la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, pasará por el CPFF, donde los consejeros de Hacienda de las CCAA sujetas al Régimen General se tendrán que retratar antes de que el pacto llegue al Congreso de los Diputados. En términos políticos, el acuerdo ofrece maniobrabilidad al Gobierno central, apuntala unos presupuestos en Catalunya y refuerza el papel de ERC convertido desde el independentismo pragmático en el socio fiable del PSC y de Sánchez.

ERC y Junqueras ganan autonomía, fortaleza interna y confianza en las instituciones del Estado, ajeno a los problemas de Junts con su electorado y el asedio de Aliança Catalana. Mientras Carles Puigdemont se decide a ser Pujol o Tarradellas, los ciudadanos han comprobado que quien mejor defiende sus intereses en Catalunya es, en estos momentos, Esquerra. También gana la Generalitat de Salvador Illa, que tendrá unos presupuestos, a pesar de la erosión política que produce la mera tenencia del poder. Quien pierde, en cambio, con el acuerdo de política fiscal y financiera, es el PP que gobierna en el resto de comunidades. Pierde Azcón y pierde Mañueco, forzados a pronunciar un rechazo en sus respectivos territorios, en contra de los intereses de sus votantes y centrifugados por la ansiedad de Alberto Núñez Feijóo.

Es muy posible que el pacto de financiación autonómica no prospere en el Congreso de los Diputados, que Junts vote no (y le costará mucho votar que no) y que el PP también lo rechace (y también le costará mucho rechazarlo) en mitad de unos caucus de la derecha donde se define la correlación de fuerzas entre Junts y Aliança Catalana tanto como entre el PP y Vox. Han renunciado a influir en el Congreso y eso podría afianzar la autovía al reemplazo.

¿Tiene tope el crecimiento electoral de Vox? ¿Tiene un límite ético universal el futuro terror en Europa a la luz de los últimos acontecimientos en Venezuela o en Minnesota? Habrá que conocer el próximo sondeo del CIS. Los caucus de la derecha del 8 de febrero emitirán señales. A los siguientes comicios autonómicos, después de los de Extremadura, convergen PP, Vox, Par y Salf. Los cuatro integran el factor autoritario impregnados por lo que sucede en Bruselas tanto como en Washington.

En el contexto tecno-mediático, todo se resume en segundos o una simple imagen. La derecha autoritaria ha conseguido que el mundo, después del 'blitz' de Venezuela, se parezca más a un 'teaser' de YouTube o un vídeo de TikTok.

El partido más fuerte es el que piensa en global y actúa en clave plurinacional. Hasta la fecha, ese partido sigue siendo Vox en Extremadura, en Castilla y León y en Andalucía. Abascal lo ha señalado. Quiere vicepresidencias, quiere gobernar. Vox acelera el paso en su ruta hacia el reemplazo del PP. El presidente de Aragón busca la confrontación directa contra el gobierno central y dibujar así un escenario de moderación frente a Abascal y a una izquierda que se presenta más dividida. Dicho con otras palabras, Azcón está condenado a ser reo de Vox, si lo que pretende es capitalizar la postura moderada para ganar votos en un centro inexistente, lo que le empuja a polarizar directamente con Sánchez y alejarse del discurso radical de Abascal.

El Madrid D.F. piensa en global y actúa en plurinacional. Sabe leer el tiempo y ya se va haciendo a la idea de que son Vox y Repsol quienes han atrapado la atención de Donald Trump. Por ese mismo motivo, Isabel Díaz Ayuso acentuó la semana pasada su imagen populista situándose en las coordenadas del eje autoritario con su visita al presidente argentino Javier Milei. Descartada cualquier opción con la disidencia venezolana, descartados Miami o Caracas, la mejor carta para continuar el reemplazo (desde dentro) en el PP siguen siendo Milei o Julio Iglesias. El malismo es un arma de destrucción masiva. El capítulo político y económico da paso a una nueva entrega ideológica de Ayuso defendiendo al cantante acusado de una supuesta agresión sexual o posando sin pudor junto a la motosierra, objeto fetiche de Milei, en el despacho presidencial de la Casa Rosada de Buenos Aires.

Ayuso sigue actuando como Juana de Arco. Encarna el voto de la ira y el resentimiento contra la España woke y plurinacional y se comporta, con Vox, como el otro factor estabilizador del Madrid D.F. que en EEUU se manifiesta ahora contra el orden internacional. En el contexto tecno-mediático, todo se resume en segundos o una simple imagen. La derecha autoritaria ha conseguido que el mundo, después del 'blitz' de Venezuela, se parezca más a un teaser de YouTube o un vídeo de TikTok. Si se produce el reemplazo de Alberto Núñez Feijóo, será contundente, acelerado y eficaz como una motosierra o un blitz

El retorno del PSOE caoba y su big crunch

El PSOE caoba y el PP están buscando un groko ibérico, un gobierno de gran coalición que haga de big crunch, de gran colapso, que diría el brillante lingüista Enrique del Teso, que sirva para reducir el perímetro de lo aceptable a dos opciones políticas indistinguibles. El manifiesto de Jordi Sevilla, ex Llorente y Cuenca, tendrá su eco en redes sociales y su extensión en las comunidades donde todavía rige el pensamiento bipartidista. Es un esquema que viene siendo machaconamente el final de los partidos socialdemócratas y el preludio de la extrema derecha.

De zombis solo pueden salir políticas zombis. El PSOE caoba practica un feminismo caoba. De forma simultánea, desde Asturias, se ha solicitado a la dirección federal del PSOE una conferencia sectorial que trate sobre el papel del feminismo en el partido y revise sus posiciones en materia de igualdad y políticas de género. El documento ha sido avalado por Amelia Valcárcel, Matilde Fernández, Elena Valenciano o Carmen Romero y ya está en manos de la dirección. En la política de onda larga, la izquierda (la que hay en el PSOE y la que está fuera de él) debe fijar bien sus prioridades.

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