Menos llegadas, pero más muertes en el mar: la realidad migratoria que encontrará el papa en Canarias

Alrededor de 1.500 migrantes llegados en patera permanecen en el campamento del muelle de Arguineguín (Gran Canaria).

“Estamos con mucha ilusión de que se vaya a poner el foco en la migración”, relata Francisco Navarro, responsable territorial de Accem en las Islas Canarias, al ser preguntado por las expectativas de la visita del papa León XIV al archipiélago. Tras pasar por Madrid y Barcelona, el pontífice acude a este territorio en un momento en el que la migración se encuentra en mínimos, pero con datos preocupantes, como la alta tasa de mortalidad en su ruta. Su visita, además, está cargada de simbolismo: desembarca aquí en plena batalla cultural de las derechas para tratar de criminalizar la acogida de migrantes con términos como prioridad nacional, que los ultras han impuesto en hasta tres comunidades autónomas para facilitar el gobierno de los populares. No solo eso: la reubicación de menores migrantes no acompañados de las Canarias a otros puntos de la península fue lo que dinamitó los pactos autonómicos entre ambas formaciones hace ahora dos años.

La primera parada del papa será este jueves en el Muelle de Arguineguín, en Gran Canaria. Este puerto ganó relevancia en 2020, cuando, coincidiendo con la apertura de la ruta atlántica y las restricciones de la pandemia, llegó a albergar a más de 2.500 personas, que tuvieron que dormir a la intemperie o bajo carpas. Tras las denuncias de organizaciones y los informes del Defensor del Pueblo, que describieron “condiciones infrahumanas y graves vulneraciones de derechos”, el muelle actualmente solo funciona como un punto técnico de desembarco, triaje y primera atención humanitaria de emergencia.

Según explica José Antonio Rodríguez Verona, responsable autonómico de Primera Respuesta de Emergencia para Población Inmigrante de la Cruz Roja Española en Canarias, a este periódico, la única intervención que llevan a cabo consiste en “un reconocimiento de las personas que puedan tener problemas de salud, para que sean trasladados de urgencia a centros hospitalarios”, así como en la identificación de perfiles vulnerables, como menores o mujeres embarazadas.

Sin embargo, la situación que se vivió en 2020 es muy distinta a la que se va a encontrar el papa estos días. Según los últimos datos del Ministerio del Interior, hasta el 31 de mayo de 2026 han arribado a las islas 3.184 personas, un 71% menos que en el mismo periodo del año anterior. Una tendencia que concuerda con la bajada del 43,3% que ya se vivió en 2025.

Rodríguez Varona explica que la principal razón de estos datos es que “se están interceptando muchas de estas embarcaciones antes de salir de sus países de origen”. Esto se debe a los acuerdos de externalización de fronteras alcanzados con Mauritania, Senegal o Marruecos, que permiten subcontratar o desplazar las tareas de control fronterizo y gestión migratoria hacia terceros países.

En consecuencia, los migrantes están comenzando sus viajes desde países situados más al sur, como Guinea, según los datos recogidos por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. Ese desplazamiento de los puntos de salida alarga la travesía hacia Canarias y aumenta los días de navegación de las embarcaciones precarias, lo que incrementa el riesgo de naufragios, deshidratación, averías o retrasos en los rescates. Por esta razón, la ruta ha incrementado su peligrosidad y está teniendo consecuencias fatales. Según un estudio del Colectivo Caminando Fronteras publicado esta misma semana, la ruta canaria ha registrado 635 muertes en lo que va de año.

Aunque las llegadas hayan bajado ese 71%, las muertes solo han descendido un 57,2%, lo que abre una brecha entre esas dos cifras: por cada 100 personas que lograban llegar en 2025, morían en torno a 14. En 2026, esa cifra se eleva a 21 personas.

“Hay que evitar caer en estigmas con los migrantes”

La segunda parada del papa será el viernes, esta vez en Tenerife, donde visitará el Centro de Primeras Llegadas de Las Raíces. Este centro es el más grande de los cuatro que componen la red en el archipiélago y tiene una capacidad operativa de 1.450 plazas, aunque en 2024 llegó a albergar a más de 2.500 personas.

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Una vez más, la situación actual es muy diferente y concuerda con el descenso del número de llegadas. “Ahora mismo no hay ningún tipo de presión migratoria, los centros están en una ocupación muy controlada”, explica Francisco Navarro en representación de Accem, organización que gestiona estos centros. “Concretamente en Las Raíces estamos entre un 15% y un 20% de su capacidad”, añade. Eso no impide, advierte, que se trate de  “una ruta migratoria muy volátil” y que todo puede cambiar en cualquier momento.

Los residentes de este centro “se encuentran con mucha ilusión”, según describe Navarro, ya que este viernes van a poder formar parte del público que recibirá al papa y algunos tendrán ocasión de tomar la palabra. “Que se vaya a poner el foco no solo en la migración, sino concretamente de la migración en Canarias, nosotros lo celebramos, lo aplaudimos y lo consideramos un acto valiente y de mucho valor”, asegura el portavoz. 

A esto añade que no se tiene que olvidar el mensaje principal:  “Poner en valor la humanidad detrás de esta ruta migratoria, que al final no dejan de ser vidas humanas en busca de un futuro mejor y, sobre todo, no caer en estigmas frente a estas personas”.

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