Hacerse rico gracias a la sanidad pública
“Por colaboración público-privada se entiende el gasto público que genera asistencia privada”. La definición es del Informe sobre Sanidad Privada 2022 de la Fundación Idis (Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad), principal centro de pensamiento e influencia de la sanidad privada española, que agrupa a 86 entidades.
La definición responde a lo que realmente es dicha colaboración. Cuando nuestros líderes privatizadores alaban dicha colaboración, en realidad lo que están proponiendo es el aumento de la participación privada en el gasto público, o, dicho de otro modo, que los ingresos sanitarios privados aumenten a costa del erario público. Según el informe Idis citado, el 35% de la facturación de los hospitales privados proviene de los conciertos. Solamente el 10% proviene de la actividad sanitaria privada pura. Es evidente que sin la sanidad pública el negocio de las privadas tendría muchos problemas. Para situarnos mejor veamos algunas cifras: según el mismo informe, la colaboración público-privada representaba el 10% del gasto público sanitario, es decir en 2020, un total de 8.240 millones de euros. Los conciertos con hospitales públicos en 2020 sumaron un total de 6.722 millones de euros para la sanidad privada, destacando Cataluña y Madrid con 3.287 millones y 902 millones de euros, respectivamente.
En 2021, la facturación total de los 12 grandes grupos privados sanitarios fue de 7.813 millones de euros, destacando Quirón Salud que facturó 4.021 millones, muy lejos del segundo grupo, Vithas, con 675 millones, o HM (Hospitales Madrid) con 480 millones. Es decir, estamos ante un volumen de negocio muy importante y que genera importantes beneficios, tanto que permite ganar mucho dinero a particulares y fondos de inversión. Detrás de todas las operaciones financieras del sector están los fondos, que operan según el esquema descrito por Manuel Rico en su obra “Vergüenza. El escándalo de las residencias” (Planeta), en el capítulo titulado 'Los pelotazos millonarios de los fondos'. A finales de febrero de 2023, se anunció la posible venta por parte de Fresenius de Quirón Salud a otros fondos. En 2016, las fusionadas Quirón e Ibérica de Diagnósticos y Cirugía ( IDC salud), se vendieron a Fresenius por 5.760 millones. Ahora se habla de un precio de más de 7.000 millones de euros, 1.500 millones más.
La operación no parece haber concluido, según las informaciones disponibles, aunque algo se mueve con la entrada del Fondo Elliot y la reestructuración de todas las áreas de negocio de Fresenius. Se enriquecen los fondos, pero también algunos gestores se hacen ricos. Hasta llegar a Fresenius hay una historia individual, la de Víctor Madera Núñez, que demuestra cómo sin ser empresario propiamente dicho, se puede llegar a ser una de las personas más ricas de España, así lo ha calificado la revista Forbes, convertido hoy en gran empresario turístico inmobiliario sobre todo en Baleares, particularmente Menorca, y Asturias, como han narrado medios de aquellas regiones. El 11 de marzo pasado, el diario Hoy de Extremadura publicaba también una noticia en la que Madera anunciaba la inversión de 80 millones de euros en Extremadura en negocios hoteleros. En la foto del acto, Madera aparecía al lado del presidente extremeño Fernández Vara. Como señala el médico Javier Padilla, el negocio privado sanitario se basa en tener una red de seguridad en la pública, no para ocupar el lugar de la pública sino para parasitar los recursos de la pública a través de los conciertos.
La colaboración público-privada tiene mucho de privada y nada de pública. ¿Se puede ser defensor de la colaboración público-privada desde una defensa absoluta de lo público?
La historia de Víctor Madera, muy conocida por lo demás, comenzó en Castilla La Mancha por los años 80 y 90 a partir de una red de hospitales privados que operaban con conciertos sobre todo para pruebas diagnósticas y listas de espera. En 1998, Madera creó Ibérica de Diagnósticos y Cirugía, (IDC Salud), que pronto fue comprado por el fondo de inversión CVC. El gran logro de IDC fue conseguir la UTE, con la administración autonómica madrileña, para la gestión de la Fundación Jiménez Diaz. Más tarde vendrían los hospitales de Villalba, Infanta Elena, Rey Juan Carlos y Torrejón en régimen de concesión. Una de las características de Madera es que, en todos los cambios, fusiones y avatares varios, siempre aparece a la cabeza del resultante, lo que le acredita como un muy hábil gestor. Así, cuando IDC se fusiona con Capio, es Madera el director general; cuando se rompe esa relación continúa en la cabeza del grupo y cuando, en 2014, IDC se fusiona con Quirón es él quien queda al mando.
Su gran maniobra fue la venta del grupo fusionado a Fresenius en 2016, quedando una vez más al timón de la nueva empresa. En esas sucesivas fusiones y adquisiciones es donde se va forjando la fortuna de Madera en un esquema clásico de financiarización. Curiosamente, ha sido renombrado Ceo de Fresenius en España, es decir que será protagonista absoluto de la nueva venta anunciada. Además de sus negocios inmobiliarios, Madera no ha abandonado del todo el mundo sanitario. En 2020 creó la empresa Bridge Health, dedicada a la sanidad digitalizada, y ha tomado posiciones junto al fondo CVC en la sanidad privada griega. Todo este enriquecimiento, el de Madera entre otros, y los fondos se produce en buena parte gracias a fondos públicos. El dinero público que el Estado aporta para la atención sanitaria de los españoles, al entrar en los circuitos privados, se convierte en una fuente de enriquecimiento para una serie de actores cuyo interés principal no es la salud de los ciudadanos sino su propio negocio.
O dicho de otra forma, la colaboración público-privada tiene mucho de privada y nada de pública. ¿Se puede ser defensor de la colaboración público-privada desde una defensa absoluta de lo público? Posiblemente, siempre que se rompa el esquema descrito, pero todo indica que no será así. Ahí tenemos el pago de 1.300 millones en conciertos en la Comunidad de Madrid, reforzando la tendencia privatizadora, a pesar de la demanda ciudadana de más sanidad pública. Los ciudadanos tienen la palabra. Si en las próximas elecciones autonómicas madrileñas, Ayuso obtiene mayoría absoluta o suficiente para gobernar otros cuatro años, la sanidad madrileña estará privatizada al máximo para perjuicio de los ciudadanos y beneficio de los privatizadores. Lo mismo puede ocurrir en toda España si es el PP quien gobierna en los próximos cuatro años.
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Julián Lobete Pastor es socio de infoLibre.