Cómo luchar contra un negocio tan desigual...

César Moya Villasante

Lo estamos viendo en los fuegos, en la corrupción de todo tipo y en los mismos comportamientos humanos de ciertos políticos, se autodenominan asi. El hecho de tener comprados todas las instituciones además de los medios que se venden en papel hace imposible la lucha. Trump invade países saltándose cualquier ley y le aplauden los que compran todo, o sea, los fascistas, que durante años se hicieron con el poder económico.

Nos quedan los pocos medios digitales que todavía no se han vendido, como infoLibre, que nos cuentan las verdades, pero esta lucha es muy precaria porque también las RRSS están manejadas en su mayoría por esa derecha económica que todo lo invade y que sabe que los medios digitales tienen menos audición, aún. Pero también llegara a ellos. No hay más que ver ciertos juicios que dan vergüenza ajena con videos que nadie investiga, aunque los hayamos escuchado todos. A Zapatero y a Begoña, poco a poco les investigan hasta las mudas que se puedan poner cada mañana y a Rajoy y Cospedal, los padres de la mayor vergüenza nacional ni se les nombra. La batalla desigual es algo que nadie podrá discutir- Y su ejército civil o lo defenderá o estará en silencio, los que aun les queda algo de vergüenza.

Lo mas triste para mi es donde ha llegado la Justicia con mayúsculas, aquella que era una profesión maravillosa capaz de juzgar sin el poder del dinero o por personas que no se vendían

A todo esto, incluso hay jóvenes que no conocen nuestra historia y les votaran porque creen que les mejoraran en algo. Serán los primeros que sufrirán sus delirios. Es el fascismo, amigo. Que podemos esperar de todo esto. Pues la invasión del fascismo de nuevo en España, aunque tengamos un héroe que todo lo soporta, Pedro, pero al que le han llamado de todo, pero todo lo soporta. Cuanto durara en esta lucha no lo sabemos, pero es para quitarse el sombrero, por lo menos el mío.

Lo mas triste para mi es donde ha llegado la Justicia con mayúsculas, aquella que era una profesión maravillosa capaz de juzgar sin el poder del dinero o por personas que no se vendían. Jueces que imponían respeto y lo imposible de vencer, el sentido común. Pero hoy también a esos que pueden ser buenos se les expulsa o se les manda a pueblos en donde nada pueden incordiar a los poderosos. En España se pueden dar nombres de algunos que ya están olvidados.

Solo nos falta ver que al militar que deseaba el fusilamiento de 26 millones de españoles en un WhatsApp Ayuso le condecore con alguna medallita que en este caso será de oro. Pero no dejo de pensar que al final los buenos ganaran a los malos, pero la batalla será muy larga y penosa. Y que la juventud deje de pensar en que todos somos iguales. No es verdad y yo espero que al final ganen los buenos. Será larga la lucha y yo no la veré, pero es que son muchos más los buenos, aunque no se les note.

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César Moya Villasante es socio de infoLibre.

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