La izquierda progresista gana terreno en Míchigan antes de las elecciones de medio mandato
Tras una serie de victorias en los últimos meses en bastiones demócratas como Nueva York y Denver, la izquierda progresista ha vuelto a asestar un nuevo golpe. Ha ganado una de las primarias más reñidas para un escaño en el Senado por Míchigan, un Estado considerado “morado” (que puede inclinarse tanto hacia el “rojo” republicano como hacia el “azul” demócrata).
Tras la jornada electoral celebrada el martes 4 de agosto, fueron necesarias varias horas para determinar quién se imponía en las primarias demócratas más caras de la historia, con un coste de unos 60 millones de dólares. Sin embargo, el vencedor para suceder al senador demócrata Gary Peters —que decidió retirarse tras tres mandatos— fue precisamente el candidato que menos dinero recaudó: Abdul El-Sayed.
Este epidemiólogo y podcaster, hijo de inmigrantes egipcios y musulmán, ganó por un estrecho margen el derecho a disputar el escaño en el Senado este otoño frente al republicano Mike Rogers en las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre, en las que se renovará un tercio de la Cámara Alta. Lo que está en juego es importante para el Partido Demócrata, que tiene la oportunidad de recuperar el control del Senado.
Su rival derrotada, Haley Stevens, diputada reelegida en tres ocasiones y respaldada tanto por el líder de la minoría demócrata en el Senado como por el senador saliente, representa el ala más centrista del Partido Demócrata y una visión antagónica.
Abdul El-Sayed, respaldado por Bernie Sanders, senador por Vermont, defiende, frente al trumpismo, una política económica favorable a los trabajadores y menos beneficiosa para las grandes empresas y los multimillonarios, una sanidad pública universal y, sobre todo, el fin del apoyo estadounidense a Israel por el genocidio en Gaza. Haley Stevens, por su parte, recibió unos 30,6 millones de dólares de grupos vinculados a la AIPAC, el poderoso lobby proisraelí, al que sus detractores acusan habitualmente de comprar la influencia de los políticos a los que apoya.
Los centros de datos, en el centro de la campaña
Mucho antes de que se conociera el resultado, Abdul El-Sayed se dirigió a sus seguidores en Detroit con un llamamiento a la unidad del Partido Demócrata. “Independientemente de cómo nos sintamos tras la campaña que acabamos de terminar, quiero que entendáis que no es nada comparada con el cinismo, el corporativismo y las mentiras que Mike Rogers y Donald Trump van a propagar”, afirmó. “Mañana empezaremos a recomponer las piezas”, añadió.
En un comunicado, Haley Stevens aseguró estar “orgullosa de brindar su apoyo” a Abdul El-Sayed. “Donald Trump y Mike Rogers quieren que salgamos de estas primarias agotados y divididos para que sus seguidores multimillonarios puedan intervenir y permitir que Mike Rogers se haga con este escaño en el Senado”, escribió.
La izquierda progresista también logró dos victorias en la carrera por la Cámara de Representantes. En el séptimo distrito de Míchigan, con sede en Lansing, al noroeste de Detroit, ganó el activista ecologista William Lawrence, respaldado por Abdul El-Sayed, Bernie Sanders y el Working Families Party (Partido de las Familias Trabajadoras). En otoño se enfrentará al congresista republicano Tom Barrett, elegido en 2024 al calor de la ola pro-Trump, pero que podría perder el escaño en noviembre. Aunque William Lawrence fue militante de los Socialistas Democráticos de América (Democratic Socialists of America, DSA), no era el candidato oficial de esa organización.
Los votantes están hartos de que los multimillonarios de Silicon Valley y la élite de Washington decidan el futuro de nuestras ciudades y de nuestro país
William Lawrence, de 35 años, cofundador del Sunrise Movement, una organización que lucha contra el cambio climático, ha centrado su campaña en los mismos temas que han permitido recientemente a la izquierda progresista imponerse en la Cámara de Representantes del Estado de Nueva York o en Denver: una mayor fiscalidad para los multimillonarios y el fin del envío de armas a Israel.
Pero también se ha distinguido por el énfasis puesto en la oposición a los centros de datos (data centers). Míchigan es uno de los lugares donde proliferan los proyectos de centros de datos. En una entrevista, explicó que no esperaba tener que hablar de ello cuando se lanzó a la campaña hace casi un año, pero, justo después, se presentaron cuatro proyectos en su distrito. Señaló que asistió a varias reuniones informativas para escuchar la opinión de la población, lo que le llevó a la convicción de que se trata de un “abuso de poder que se aprovecha de comunidades que no cuentan con los recursos necesarios para hacerle frente”.
Se ha declarado a favor de una moratoria nacional sobre la construcción de centros de datos, y este fue el primer tema de su primer vídeo de campaña, en el que explica, grabado en medio de un campo, que “los multimillonarios de la tecnología quieren convertir esta finca en un centro de datos gigantesco que encarecerá [las] facturas de energía y arruinará el valor de [sus] casas”.
Revés en Misuri
William Lawrence también es partidario del Green New Deal (Nuevo Pacto Verde), un proyecto de economía descarbonizada impulsado por el Sunrise Movement y respaldado, entre otros, por Alexandria Ocasio-Cortez en la Cámara de Representantes. Al obtener más del 43% de los votos, William Lawrence contó con la presencia de dos rivales demócratas moderados, Bridget Brink, exembajadora de Estados Unidos en Ucrania, y Matt Maasdam, un exmilitar y asesor de Barack Obama, que obtuvieron respectivamente el 28,8% y el 27,6% de los votos.
En un comunicado, William Lawrence consideró que los votantes “han enviado un mensaje claro: están hartos de que los multimillonarios de Silicon Valley y la élite de Washington decidan el futuro de sus ciudades y de su país”. “Quieren un representante independiente, que no tenga miedo de plantar cara a los líderes de ambos partidos y de luchar por los trabajadores”, añadió.
En una entrevista con el New York Times antes de las elecciones, el activista recomendaba a quienes, dentro de su propio partido, mostraban preocupación por su candidatura que “salieran a hacer campaña puerta a puerta”. Y añadía: “Lo que oirán es que la gente está cabreada con los centros de datos. Los votantes de Trump le están dando la espalda por lo de Irán. Nadie puede permitirse comprar productos de primera necesidad. Están hartos de los políticos financiados por las grandes empresas. Por eso hemos conseguido generar este impulso”.
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En el decimotercer distrito, un bastión demócrata que incluye Detroit y parte de sus suburbios, el candidato respaldado por la DSA Donavan McKinney logró desbancar al congresista demócrata Shri Thanedar un acaudalado empresario. Tras la victoria de este último en 2022, Detroit se había quedado sin representación negra en el Congreso por primera vez desde principios de la década de 1950.
No obstante, los progresistas también sufrieron un revés en las elecciones del martes. En Misuri, otra representante de la DSA, Cori Bush, no logró regresar al Congreso. La defensora de la causa palestina fue derrotada por el congresista demócrata Wesley Bell en la región de San Luis. Hace dos años, Bell ya había derrotado a Bush. En esta ocasión volvió a contar con el apoyo financiero de grupos proisraelíes. Se trata del segundo revés consecutivo para una figura destacada del ala progresista.
Traducción de Miguel López