El trabajo invisible de las horas extra en verano: “Se normaliza que sepas cuándo entras y no cuándo sales"
El verano es un maratón para los trabajadores de muchos sectores, sobre todo para el de la hostelería y el comercio, que exprimen al máximo la temporada alta. Terrazas llenas, reservas a tope y el turismo en su momento dorado del año. También el empleo, que supera los 22,5 millones de afiliados y alcanza un nuevo récord impulsado por la entrada en el mercado laboral de 66.045 cotizantes más de nacionalidad extranjera y 24.318 de nacionalidad española, pone su granito en este periodo de actividad desenfrenada. Son precisamente el comercio, la hostelería y la sanidad los sectores que más personas incorporan durante estos meses, pero también aquellos donde la actividad frenética se nota más en las dinámicas de trabajo y las horas extra se hacen más visibles.
Aurora ha trabajado en varios restaurantes de la costa asturiana para sacarse un extra en verano. “Lo que te dicen es que hay que aguantar sin descansar, que hay que aprovechar el tirón, pero muchas veces estás agotada”, relata. “Ganas dinero, pero luego te pasas un mes en el fisio”, puntualiza. Las jornadas se alargan y las horas extra son la norma: “Te quedas por no dejar tirados a tus compañeros o porque no quieres quedar mal y quieres que te sigan llamando…”. Son dinámicas que se acentúan en los sectores con alta estacionalidad, que necesitan compensar el bajón de actividad en otras épocas del año, pero que atropellan los derechos laborales.
Este lunes el sindicato Comisiones Obreras emitió un informe en el que señalaba que cada semana 436.000 personas asalariadas realizan 2,54 millones de horas extra que no se pagan ni se compensan con descanso, un volumen equivalente a la creación de 68.000 empleos a jornada completa y que supone un coste de 3.378 millones de euros anuales. El dato es demoledor si además tenemos en cuenta que en España hay 2,3 millones de parados, según datos de julio.
En trabajos como la hostelería, con jornadas largas y un considerable desgaste físico, la cuestión cobra mayor relevancia si tenemos en cuenta que, según CCOO, los trabajadores de este sector realizan una media de 7,5 horas extraordinarias semanales no compensadas, un dato por encima de la media nacional (5,8 horas). El comercio, otro sector con un pico de actividad en verano, también está entre las ramas profesionales donde más se alarga de forma invisible la jornada: un 8,5% de las horas trabajadas de más no se compensan de ninguna forma.
Los propios turnos ya incorporan un exceso implícito de jornada, la prolongación de los cierres de servicio no se compensa y no se respetan las condiciones pactadas
“En la hostelería se ha normalizado la idea de que ‘sabes cuándo entras, pero no cuándo sales’. Los propios turnos ya incorporan un exceso implícito de jornada, la prolongación de los cierres de servicio no se compensa y no se respetan las condiciones pactadas en convenio”, explica a infoLibre Paco Galván, responsable de Hostelería de la Federación de Servicios de CCOO. De hecho, señala que en época estival este problema se agrava: “En un país que ocupa las primeras posiciones mundiales en recepción de turistas y donde la actividad aumenta durante el verano, la realización de horas extras crece hasta el punto de que en la mayoría de los establecimientos se entienda como una práctica habitual”, concluye.
“En mi caso, no me importa tanto porque lo entiendo como un trabajo de paso, pero no me plantearía dedicarme a esto”, explica Aurora a infoLibre. La joven, de 27 años, prefiere no dar su nombre porque “aunque es un secreto a voces” –algo que corrobora Galván– puede suponerle un problema.
Sobre las causas, el delegado sindical alude a un modelo laboral que no se termina de ajustar a las cargas de trabajo que impone el sector: “Las plantillas no están dimensionadas en función del volumen de actividad necesario. Existe un abuso de la pseudocontratación parcial que afecta en gran medida a mujeres, jóvenes y personas migrantes, que han de alargar sus jornadas de forma habitual para poder finalizar los servicios”.
El comercio y la “flexibilidad interna”
Otro grupo profesional que vive en los meses estivales un fuerte pico de actividad es el comercio. “El verano intensifica la presión sobre las plantillas, sobre todo en zonas de alta afluencia turística. Durante estas temporadas, las empresas aplican estrategias de ‘flexibilidad interna’ basadas en modificaciones de horarios a la carta y en la ausencia de conciliación, eliminando descansos a cambio de una disponibilidad total”, explica a infoLibre Eugenio Gámez, de la secretaría sectorial de comercio de CCOO. Gámez enumera mensajes como “debes acabar la tarea antes de marcharte” o “debes entrar antes para tenerlo listo”, que se transmiten a las plantillas y que en su opinión ahondan en la precarización en un periodo donde, precisamente, “el trabajo debería estar mejor planificado y mejor retribuido”, concluye.
Se normaliza la extensión de la jornada por 'vocación', cuando lo que realmente se produce es el impago del salario correspondiente y, por tanto, de su cotización
Si atendemos a los datos de la Federación de Servicios de CCOO, el número de horas extras no pagadas realizadas semanalmente en el conjunto de este sector es de 243.917. “Las empresas que emplean estas prácticas lo convierten en una forma de adoctrinamiento. Se normaliza la extensión de la jornada por 'vocación' o ante la posible promoción dentro de la 'carrera profesional', cuando lo que realmente se produce es el impago del salario correspondiente y, por tanto, de su cotización”, protesta Gámez.
“Absentismo patronal” o el coste de un esfuerzo invisible
Además del coste que implican las horas de trabajo invisibles para los trabajadores, las estimaciones se traducen en datos económicos. “Las horas extras no pagadas en hostelería evidencian una situación de explotación laboral y fraude social a través de menores ingresos públicos en cotizaciones, IRPF e impuestos no pagados vinculados a los salarios no abonados”, protesta el representante de los trabajadores de la hostelería. “Esto hace que sí nos tengamos que plantear hablar de un término tan de moda en la actualidad como es el absentismo, pero en este caso de ‘absentismo patronal’”, concluye.
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Tanto en el ámbito de bares y restaurantes como en el comercial, los dos representantes coinciden en que el problema es un modelo laboral instalado en dinámicas perniciosas. "Cuando estas horas se realizan de forma habitual, continuada y sin planificación, resulta evidente que deberían haberse consolidado como jornada ordinaria", protesta Gámez. O en su defecto, haberse traducido en un refuerzo de plantilla, pero no ha sido así.
A lo largo de este año, el Ministerio de Trabajo ha tratado de legislar en torno al registro de la jornada laboral para tratar de sacar a flote todas las horas extra que no se compensan; sin embargo, la propuesta permanece atascada. El ministerio que dirige la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz lleva meses tratando de que se aplique un registro horario digital e interoperable, al que tenga acceso directo Inspección de Trabajo, pero la propuesta no encuentra el camino para su aplicación.
Mientras tanto, los representantes de los trabajadores apuntan que la atención mediática sobre este hecho ha tenido cierta incidencia y la tendencia se ha corregido ligeramente. "En 2025 se observa una leve corrección, con una ligera reducción de las horas extraordinarias totales en el sector, pero el problema sigue siendo estructural. Las empresas han pasado de un modelo de 'horas extras masivas' a otro de 'adoctrinamiento disciplinar', basado en la parcialidad y en una disponibilidad y flexibilidad total 24/7", concluye el responsable de comercio.