Las derivaciones judiciales de la tragedia de Adamuz José Antonio Martín Pallín
Con un discurso de odio extremadamente activo, Hitler, Mussolini y Franco legitimaron la violencia hacia grupos estigmatizados en sus respectivas sociedades desde hacía siglos. La aversión hacia el comunismo, el feminismo y los judíos, o el desprecio por la democracia, eran rasgos de la sociedad muy anteriores al advenimiento de estos líderes. El nivel de brutalidad contra estos colectivos fue consecuencia directa de la propagación de bulos y de la construcción de una imagen estereotipada. Mucho tiempo después, cuando Michael Dukakis perdió las elecciones contra Bush padre, en 1988, afirmó que, aunque resulte un ejercicio penoso, era necesario responder a los bulos lanzados por los adversarios, y se arrepentía de no haberlo hecho durante la campaña. Las derechas no pueden tener el monopolio del discurso histórico. La socióloga chilena Marta Lagos se quejaba amargamente hace unos años de que un tercio de los chilenos justificaban el Golpe de Estado de 1973. A su juicio, esto se debía a que su generación promovió la idea de que Pinochet, pese a todo (y ese “todo” son unos 6.000 muertos), hizo algunas cosas buenas. El presidente Boric se expresó en estos términos en 2023: “Pinochet fue un dictador, esencialmente antidemócrata, cuyo gobierno mató, torturó, exilió e hizo desaparecer a quienes pensaban distinto. Fue también corrupto y ladrón. Cobarde hasta el final, hizo todo lo que estuvo a su alcance por evadir la justicia. Estadista jamás”.
Lagos consideraba lamentable que Boric fuera el primer presidente en hablar con esa contundencia y mencionaba la “derrota cultural” al afirmar que ninguno de los seis jefes de gobierno anteriores había retratado al dictador como el asesino que era, lo que supuso una forma de blanquear el pinochetismo. Esta benevolencia con los dictadores explica en parte el crecimiento de los autoritarismos que ahora vemos en tantos lugares. En España pasa algo parecido. Ningún gobierno ha hecho gran cosa por sacar de las cunetas a las víctimas del franquismo. Me parece dramático que estemos divididos por conflictos que tuvieron lugar hace 80 años, principalmente porque nuestros abuelos decidieron abrir un nuevo tiempo durante la Transición. Pero lo que tal vez nos cuesta decir es que ese período se cimentó sobre el silencio de las víctimas, que no pudieron elegir. En cualquier caso, a nadie se le puede decir que no es legítimo recuperar los restos de sus familiares. Esto constituye una obligación moral para la izquierda y la derecha, aunque para el PP no será jamás una prioridad porque es un partido esencialmente cainita cuando se habla de la Guerra Civil. Negarse a hacer pedagogía es lo que hace pervivir la imagen de los dictadores buenos. Ocurre algo parecido en la Rusia actual con la imagen de Stalin, al que las nuevas generaciones consideran más un padre de la patria que lo que realmente fue: un sanguinario genocida de indescriptible maldad. Si no se enseña historia en las escuelas, se podrá mentir acerca de cualquier hecho histórico, y ese es el sueño de los Trump, Bolsonaro, Milei o Putin.
Me parece dramático que estemos divididos por conflictos que tuvieron lugar hace 80 años, principalmente porque nuestros abuelos decidieron abrir un nuevo tiempo durante la Transición
El periodismo no puede bailar al son que marca la ultraderecha y está obligado a decir la verdad, especialmente en materia histórica. No me gusta mencionar la Guerra Civil española porque ya tenemos demasiados elementos de división, pero si lo hacemos, estamos obligados a ser rigurosos. La derecha y la ultraderecha han sido incapaces durante cincuenta años de llegar a la conclusión a la que llega cualquier demócrata con dos dedos de frente: que en una guerra los dos bandos cometen atrocidades que nadie tiene la capacidad de frenar porque están dirigidas por grupos incontrolables, pero esta circunstancia en ningún caso puede compararse con la utilización de todo el aparato del Estado para reprimir, torturar y asesinar a los disidentes políticos, que es lo que sucedió tras la Guerra Civil.
Lo que dicen algunos líderes del PP cuando hablan sobre la posguerra está amparado por la libertad de expresión, pero no significa que sea verdad. Más bien al contrario: tratan de dulcificar la imagen de Franco precisamente con el fin de estigmatizar a la izquierda, dando a entender que el franquismo fue una suerte de reacción de defensa contra los excesos de la Segunda República, y no un movimiento particularmente brutal con el fin de restituir el poder de clase de las élites mediante la fuerza de las armas. Es una falacia extremadamente ofensiva decir que “todos perdimos la guerra”. La guerra y sobre todo la posguerra no afectaron por igual a todos los españoles. Existe una diferencia abismal entre sufrir las penurias de una conflagración bélica y perder la vida o la identidad en las cunetas o el exilio después de 1939. No se puede reordenar un relato para transformar un golpe de Estado en una tragedia colectiva sin culpables, con el fin de convertir a los vencedores incluso en víctimas retrospectivas, para después olvidar a los fusilados, torturados, encarcelados, exiliados, depurados, las mujeres rapadas y humilladas y los niños robados. Esto no es un debate sobre la libertad de expresión, sino la vieja pugna entre la verdad histórica y los franquistas empeñados en disfrazar la barbarie de lucha por la libertad y el orden. En el siglo XXI, la mentira como herramienta política de la ultraderecha se ha convertido en un problema estructural.
________________
Eduardo Luis Junquera Cubiles es escritor y socio de infoLibre.
Lo más...
Lo más...
LeídoLa borrasca Leonardo empezará a debilitarse el viernes, pero el sábado llega un nuevo ciclón
infoLibreTelegram envía un mensaje a sus usuarios en España señalando que Sánchez amenaza las libertades
infoLibreObjetivo España: Musk, Telegram y la internacional ultra se lanzan contra Sánchez
Antonio Ruiz ValdiviaTelegram envía un mensaje a sus usuarios en España señalando que Sánchez amenaza las libertades
infoLibreIsrael reconoce haber matado a más de 71.000 gazatíes tras meses negando las cifras palestinas
Clothilde Mraffko (Mediapart)Tu cita diaria con el periodismo que importa. Un avance exclusivo de las informaciones y opiniones que marcarán la agenda del día, seleccionado por la dirección de infoLibre.
Quiero recibirla'El final de Israel'
El efímero y pasional amor en una Europa convulsa
Los mundos despojados de Elvira Navarro
¡Hola, !
Gracias por sumarte. Ahora formas parte de la comunidad de infoLibre que hace posible un periodismo de investigación riguroso y honesto.
En tu perfil puedes elegir qué boletines recibir, modificar tus datos personales y tu cuota.