‘Leyendas’, de burócratas a héroes improbables contra el narcotráfico

Cartel de la serie 'Leyendas'.

He aquí un clásico entre los clásicos. Un policiaco británico contado con humanidad, con hechos interesantes y con riqueza de detalles, con un ambiente gris que acaba dejando salir a la luz la épica del trabajo bien hecho.

Así como el sueño americano solía ser la posibilidad de buscar un destino propio en el país en el que todo era posible, algo que se ha resquebrajado, el sueño de la ficción del Reino Unido es el de la felicidad profunda que proporciona la ética laboral.

A la felicidad por el esmero

Innumerables novelas, películas y series británicas muestran a trabajadores encontrando el sentido de la vida en el mimo a la tarea encomendada. Lo hemos visto con mayordomos que trascienden un empleo en principio humilde.

Y especialmente lo vemos en los policiacos. Sus agentes, inspectores o inspectoras y detectives trabajan con denuedo por adversas que sean las circunstancias y escasos los medios.

Basado en un libro de memorias

Leyendas ejemplifica esta fórmula. Y le suma la potencia de lo basado en hechos reales. El origen de la miniserie de Netflix de seis episodios está en un libro que contaba desde la no ficción un sorprendente despliegue policial.

En 1991 se produjo una operación encubierta para infiltrarse en una red de tráfico de droga que trataba de popularizar la heroína en Gran Bretaña. El asunto ya tiene interés en si mismo.

Cambio de vida drástico

Lo que le añade atractivo es que los agentes que llevaron a cabo la misión eran empleados de aduanas. Funcionarios con vidas tranquilas y sin preparación para algo tan peligroso como lo que se les encomendó.

Por problemas burocráticos, no se podía hacer esta infiltración con otros cuerpos policiales y el tiempo apremiaba antes de que las redes narcotraficantes se asentaran en el país.

Voluntarios para una vida peligrosa y anónima

A partir de estos hechos, el guionista Neil Forsyth compone un grupo diverso de voluntarios que no temen nada y nada tienen que perder. Que buscan salir de sus monótonas vidas aun poniéndolas en riesgo.

Gracias a su duración la historia no tiene tiempos muertos y avanza ordenadamente mientras los personajes desarrollan ese crecimiento personal tan característico poniéndose al servicio de una tarea mayor que ellos mismos.

Un tono reconocible

Conocemos tanto la estructura y el tono de estas historias que se han convertido en una fórmula. Enseguida detectamos si el nivel es fiable, y aquí lo es. Series como Leyendas prometen y entregan una calidad muy alta durante toda su duración. A cambio no suelen hacer el milagro de esconder grandes sorpresas.

La gracia extra de esta propuesta está en el incidente elegido. Los improbables héroes que rebosan vulnerabilidad y el momento histórico, un instante decisivo para tratar de abortar un tráfico de drogas letal y proteger al país de sus devastadores efectos.

Reconocimiento de la audiencia

La serie ha conseguido destacar en el catálogo de la plataforma por su solidez. Ha sido respaldada por unas notables audiencias en un buen número de países, demostrando una vez más la fuerza de esta veta de la producción británica.

El reparto tiene miembros notables, Steve Coogan y Hayley Squires entre ellos. A pesar de su carácter global el personaje central está interpretado por un sombrío Tom Burke inspirado en el coautor del libro original, Guy Stanton, que pasó diez años como infiltrado a partir de lo que se cuenta en esta miniserie.

Un guionista en racha

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Por su parte, el creador y único guionista de la serie, el escocés Neil Forsyth encadena con esta serie una buena racha. Su propuesta anterior, la atractiva The gold, que puede verse en Filmin, también se basó en hechos reales, en el mayor atraco a la historia del Reino Unido y la posterior trama para blanquear el botín.

Forsyth afirma no querer especializarse en esta recreación de sucesos reales sino haber encontrado los hechos y considerarlos demasiado interesantes como para dejarlos pasar.

En Some Laugh, el guionista añade una mirada más panorámica que la de la propia serie y señala la ingenuidad policial de creer que atajando el tráfico se acabaría la drogadicción cuando está demostrado que es la caída demanda lo único que puede atajarla. Y eso implica otra clase de lucha, especialmente centrada en la erradicación de la pobreza y sus consecuencias.

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