El Prado mitiga los incendios con fotocopias

En el municipio zamorano de Lubián se exhibe una réplica a tamaño real de 'El Cardenal de Rafael'.

El drama de los fuegos suscita solidaridades inesperadas. Hay quien vende el ático para repartir un aguinaldo entre los chamuscados y quien les envía estampitas de tamaño colosal. 15 réplicas (¡15!) provenientes del mismísimo Museo del Prado (departamento de reprografía, supongo) se repartirán por el rural zamorano "para acercar el arte a un territorio de incalculable valor ambiental".

No tienen cuadros, madame; pues que miren fotocopias. La propuesta, tal como se detalla en la web de la pinacoteca, se impone la tarea de "llevar la mirada a unos paisajes naturales que, aunque el año pasado se vieron afectados por los incendios, mantienen grandes espacios naturales de enorme belleza", "recrear la experiencia del museo al aire libre" y emplazar las obras en "espacios naturales" donde "alcancen una resonancia inédita". Tras enumerar su catálogo de simulacros ("en Zamora […] se ha instalado Lucha de san Jorge y el dragón, de Rubens; en Hermisende, La Anunciación, de Fra Angelico; en Lubián, se exhibe Cardenal, de Rafael; en Ribadelago, está El quitasol, de Goya"), la nota culmina: "El Museo del Prado demuestra que su colección no solo habita en las salas, sino que puede ser un motor de recuperación y diálogo en nuestro entorno natural".

El despropósito es tan generoso que cuesta decidir por dónde hincarle el diente. Quizás por su acepción de lo natural: la pared de una casa de pueblo, el consistorio de una capital de provincia. Oh, calamidad: nunca hay que perder la oportunidad de colgar un bodegón de un alcornoque. Lo de las "resonancias inéditas" también merece comentario; sobre todo porque uno pensaría que —a la luz de la propuesta— se habrían escogido obras en las que domina el paisaje, a fin de oponer la esperanza del verde sobre el gris de la ceniza. ¡Ni eso! Entre la nómina ganadora figuran Las hilanderas (interior alegórico), La rendición de Breda (Flandes, célebre pedanía de la Puebla de Sanabria), El caballero de la mano en el pecho (retrato sin fondo) y La maja vestida (gabinete semierótico).

Si una iniciativa ha de juzgarse por sus logros, me imagino que habrá algún becario contabilizando cuántas "miradas" habrán llegado a esos paisajes calcinados a cuenta de tan noble misión pedagógica. El resultado puede ser esclarecedor: un triunfo demostraría, de una vez y para siempre, que quienes no viven a la verita de las grandes instituciones culturales capitalinas se contentan con sucedáneos. No se hizo la miel para la boca del asno, etcétera, etcétera. También, que los museos nacionales no tienen ninguna responsabilidad para con ellos, por más que estos contribuyentes sean tan propietarios y sufragadores del patrimonio público como los que viven en el Paseo de la Castellana.

Pive Amador, el fotógrafo breve

Pive Amador, el fotógrafo breve

Los señores del Prado, conste, podrían enviar parte de sus colecciones más allá de la M-30 si se lo propusiesen; por más que eso cueste una mijita más que la solemne instalación de docena y pico de pósteres. Prefieren, sin embargo, colocarse la medallita de "la cultura es de todos" pero no la mueva usted de aquí. Cabe otra opción: que los paridores de esta bacalada no sean ni paternalistas ni altivos, sino firmes defensores de la desaurificación de la obra; execradores del reverenciado "original". La web nos da una pista: cuando rematas la noticia de En un lugar que renace (así se llama la cosa esta), chocas con el hipervínculo a la tienda de impresión bajo demanda. Ansío nervioso el siguiente paso: despejar la galería central para transformarla, según el signo de los tiempos, en una colosal tienda de regalos.

***

Querido lector, querida lectora. Con este Asunto artístico termina mi labor como crítico en las páginas de infoLibre. Termino profundamente agradecido a quienes tan generosamente me las ofrecieron y a quienes, semana tras semana, las han venido leyendo. La decisión me apena, pero me reclaman nuevos horizontes profesionales. Confío en que alguien tome el testigo con las mismas ganas y más talento, porque todo espacio reclamado para el arte y la cultura contribuye a la felicidad del mundo.

Más sobre este tema
stats