'Los asesinos guapos': la oscura fascinación por Luigi Mangione y otros criminales bellos

Portada de 'Los asesinos guapos'.

Francesc Soler

¿Qué hace que millones de personas idealicen a un asesino únicamente porque es atractivo? ¿Por qué algunos criminales acaban convertidos en estrellas de las redes sociales, protagonistas de series y objetos de deseo?

Estas son las preguntas que plantea Francesc Soler en Los asesinos guapos. La oscura fascinación por Luigi Mangione y otros criminales bellos, un ensayo que analiza uno de los fenómenos culturales más inquietantes de los últimos años: la transformación de determinados asesinos en auténticos iconos pop.

Tomando como punto de partida el caso de Luigi Mangione, acusado del asesinato del director ejecutivo de una gran aseguradora estadounidense y convertido casi de inmediato en un fenómeno viral, Soler amplía la mirada hacia figuras como Ted Bundy, Richard Ramírez, Jeffrey Dahmer, Daniel Sancho, los hermanos Menéndez o Chris Watts, entre muchos otros, para preguntarse qué dice esta fascinación sobre nosotros mismos.

infoLibre adelanta a continuación un fragmento de este libro, que llega a las librerías el próximo 7 de septiembre, de la mano de la editorial AlRevés.

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¿Quién es el joven asesino encapuchado? El joven encapuchado que el 4 de diciembre de 2024 disparó contra Brian Thompson, director general de United Healthcare, no podía saber que además de acabar con la vida de un "padre devoto" y "un gran amigo de muchos" acababa de poner en marcha uno de los grandes fenómenos sociales de toda la historia de internet.

Por supuesto, Luigi Mangione esperaba y deseaba que su acción tuviera una gran repercusión mediática y que se percibiera como un acto político, como una manifestación de la ira popular contra las pérfidas aseguradoras de salud privadas, pero me apuesto lo que quieras a que ni se le pasó por la cabeza que su belleza acabaría eclipsando su discurso político.

El presunto asesino no solo había preparado el crimen con esmero, sino que también había trabajado el relato que esperaba que se impusiera en los medios y la sociedad, ofreciendo a los investigadores del asesinato una serie de pistas de lo más peliculeras.

Para empezar, había escrito las palabras "retrasar", "negar" y "defender" —una crítica a las compañías de seguros acusadas de retrasar y negar reclamaciones, para luego defender sus decisiones en los tribunales— en la munición que usó para matar a Thompson.

Un manifiesto de 262 palabras

En segundo lugar, su cuaderno, una suerte de manifiesto de 262 palabras que llevaba consigo en el momento de su detención. A pesar de que los grandes medios de comunicación se negaron a publicarlo íntegramente, el periodista independiente Ken Klippenstein se hizo con una copia del documento —escrito a mano y con algunas palabras ilegibles— que colgó en internet y en seguida empezó a circular por las redes.

Aquí te lo reproduzco, traducido al español:

"A los federales, seré breve, porque respeto lo que hacen por nuestro país. Para ahorrarles una larga investigación, afirmo claramente que no estaba trabajando con nadie. Esto fue bastante trivial: un poco de ingeniería social básica, CAD básico, mucha paciencia. El cuaderno espiral, si está presente, tiene algunas notas sueltas y listas de tareas que iluminan la idea general. Mi tecnología está bastante protegida porque trabajo en ingeniería, así que probablemente no haya mucha información ahí. Pido disculpas por cualquier conflicto o trauma, pero tenía que hacerse. Francamente, estos parásitos simplemente se lo tenían merecido. Un recordatorio: Estados Unidos tiene el sistema de salud más caro del mundo, pero ocupamos aproximadamente el puesto 42 en esperanza de vida. United es la [indescifrable] empresa más grande de EEUU por capitalización bursátil, solo detrás de Apple, Google y Walmart. Ha crecido y crecido, pero ¿y nuestra esperanza de vida? No. La realidad es que estos [indescifrable] se han vuelto demasiado poderosos y continúan abusando de nuestro país para obtener enormes ganancias porque el público estadounidense les ha permitido salirse con la suya. Obviamente, el problema es más complejo, pero no tengo espacio, y, francamente, no pretendo ser la persona más calificada para exponer el argumento completo. Pero muchos han iluminado la corrupción y la avaricia (por ejemplo: Rosenthal, Moore) hace décadas, y los problemas simplemente permanecen. Ya no es un asunto de conciencia, sino claramente de juegos de poder. Evidentemente, soy el primero en enfrentarlo con tanta brutal honestidad".

Un criminal y, al mismo tiempo, un héroe anónimo, defensor de las causas justas. Ese podría haber sido el relato, ¿verdad? Sin embargo, sabemos que no fue así. El 9 de diciembre, tras su arresto en un McDonald’s de Altoona (Pensilvania), el mundo descubrió no solo el nombre del presunto asesino, Luigi Mangione, sino sobre todo su rostro. Desde ese preciso momento, empezó a construirse su imagen pública como asesino guapo. Su lucha contra la injusticia simplemente nos permitía celebrarlo sin sentirnos tan… ¿culpables? Luigi tenía un motivo, cierto, pero por encima de todo era terriblemente sexy. Cuando se publicó su primera foto bajo custodia policial, tanto medios serios como tabloides comenzaron a subrayar en sus informaciones sobre el caso el atractivo físico de Mangione. En un abrir y cerrar de ojos se pasó del "guapo" y "atractivo" de los titulares de prensa al "asesino caliente" en redes sociales.

En el momento de su detención, Mangione tenía 26 años y, como buen Z, parte de su vida podía rastrearse en internet con todo lujo de detalles. Que sepamos: desciende de una de las familias más acomodadas y respetadas de Baltimore, donde se graduó con las mejores calificaciones en la prestigiosa Escuela Gilman. En la Universidad de Pensilvania, cursó estudios en informática e ingeniería eléctrica y, posteriormente, obtuvo una maestría y llegó a trabajar como ingeniero de software en California.

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También descubrimos que sufría una lesión severa de espalda, diagnosticada como una desalineación vertebral que le provocaba dolor crónico y que, en 2023, se sometió a una cirugía de fusión espinal. Tras aquella operación empezó a perder el contacto con amigos y familiares. En la plataforma Goodreads, había dejado reseñas de libros de autoayuda y de salud, pero también del manifiesto del Unabomber, Ted Kaczynski, al que calificaba de inquietante pero profético.

¿Cómo pudo convertirse en un asesino a sangre fría ese joven guapo y pijo, con un expediente académico impecable y un futuro brillante esperándole a la vuelta de la esquina? ¿Fue el dolor físico un fatal catalizador? ¿Cómo pudo liderar una lucha contra la sanidad privada alguien como Mangione, que precisamente por su fortuna familiar no debió de tener ningún problema para pagar las facturas hospitalarias de su intervención?

El proceso judicial, que aún debe dirimir su culpabilidad, deberá también tratar de responder a preguntas como las del párrafo anterior, que todos nos hemos hecho en algún momento. Sin embargo, admitámoslo, hay preguntas sobre Mangione que nos interesan y divierten mucho más: ¿de qué marca es el estupendo jersey morado que llevó en su comparecencia judicial? ¿Le queda mejor el pelo largo o un poco más cortito? ¿Qué rutina siguió para lucir ese cuerpazo? ¿Será gay o bi? ¿Es cierto que, como se dice por las redes, protagonizó unas cintas sexuales?

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