Cultura

La queja de una plataforma de creadores reaviva la polémica sobre la política cultural de Carmena

Vista del acceso a una de las naves del Matadero de Madrid, cuya programación hace una apuesta por las artes contemporáneas.

Las Naves Matadero, una de las grandes apuestas culturales del Gobierno de Manuela Carmena, se ha convertido en uno de sus mayores puntos de conflicto. La polémica ha saltado de nuevo, ahora en plena campaña. Un grupo de profesionales de las artes escénicas ha criticado en un comunicado público la caída en la recaudación de este nuevo centro gestionado por el Ayuntamiento de Madrid, desgajado en 2017 del Teatro Español, también dependiente del consistorio, y dedicado desde entonces a la creación de vanguardia. Según los datos recabados por la plataforma de creadores, otorgados por el Ayuntamiento mediante consulta pública, entre marzo de 2017 y diciembre de 2018 las Naves llamaron a 18.886 espectadores de pago (184.129,80 euros), mientras que la última obra programada por el anterior proyecto reunió solo en un mes a 12.171 espectadores de pago (219.514,90 euros). El Ayuntamiento se defiende apuntando que, si se suman las actividades gratuitas, la cifra de espectadores de ese periodo aumenta hasta los 167.981 asistentes

El texto está firmado por la Plataforma Manifiesto 2017, un grupo integrado por las productoras Concha Bustos y Chusa Martín, los directores Juan Carlos Rubio y Jesús Cracio, los actores Roberto Álvarez, Eduardo Velasco y José Luis García Pérez, y la periodista María Díaz. Fue este comité el que promovió el manifiesto que, en julio de 2017, recogió más de 700 firmas para pedir que no se eliminara de la programación al teatro de texto, hasta entonces protagonista absoluto del espacio. "Entonces decíamos que teníamos miedo de que se perdiera lo construido a lo largo de diez años", explica Bustos a este periódico. "Ahora, cuando hemos tenido las cifras, era el momento de volver a insistir". Los datos con los que cuenta el comité no han sido publicados por el consistorio ni puestos todavía a disposición de la prensa, pero las fuentes del área de Cultura consultadas por este periódico insisten en que es necesario tener en cuenta las actividades de acceso libre.

La plataforma crítica considera que la actual programación, dirigida por Mateo Feijóo y centrada en la danza, la performance, el teatro de vanguardia y los formatos escénicos no convencionales, "no está atrayendo nuevos públicos y ha generado distancia con los espectadores que habían cultivado la costumbre de visitar sus salas". Para Bustos, las nuevas cifras evidencian "la tónica de lo que se venía viendo hasta ahora". A finales de 2017 se dio a conocer que la ocupación había bajado del 50% al 30%, aunque en julio de 2018 la dirección matizó que "los espectáculos y actividades de pago" habían registrado un promedio de ocupación del 70%. Para los impulsores del manifiesto, esta caída está motivada por la desaparición del "teatro de texto" de la programación y por la "infrautilización del espacio". 

A preguntas de este periódico, el área de Cultura ha apuntado que la cifra total de espectadores es superior a la de años anteriores, con "más de 150 actividades al año" y que en cualquier caso "son programaciones diferentes y comparar una cosa con otra no tiene sentido". Si como parte del Teatro Español las naves acogían, la mayor parte del tiempo, obras teatrales al uso, en la programación marzo-julio de las nuevas Naves se observan performances, piezas escénicas, conciertos, instalaciones y exposiciones. Estas mismas fuentes insisten en mirar a las actividades de entrada libre, porque "este ayuntamiento está haciendo un montón de programación gratuita". De las 25 propuestas de estos últimos meses, 7 de ellas son de entrada libre, y las demás oscilan entre los 3 y los 15 euros, precios más bajos que los de la anterior etapa, en la que las actividades gratuitas eran testimoniales. 

Una larga polémica

La apertura del nuevo centro, en marzo de 2017, generó una gran polémica en la escena cultural madrileña: el Ayuntamiento había decidido, meses antes, separar las dos sedes que hasta entonces tenía el Teatro Español, la de la plaza de Santa Ana y la de Matadero, y fundar en la segunda un espacio dedicado a la creación escénica de vanguardia, que acabó llamándose Naves Matadero Centro Internacional de Artes Vivas. Así, el equipo de Manuela Carmena acababa con el proyecto iniciado por Mario Gas cuando estaba a la cabeza del Español, y continuado por Natalio Grueso y Juan Carlos Pérez de la Fuente, muy popular entre la profesión, muy seguido por los medios y de buena aceptación entre el público. Para más inri, el concurso público para ambos centros —Teatro Español y Naves Matadero— llegaba tras el despido improcedente de Pérez de la Fuente, contratado a priori hasta septiembre de 2018, que ya había recibido numerosas críticas.

Quienes salieron en defensa del nuevo proyecto —más de 250 artistas— consideraban que se corregía "un olvido histórico" hacia las formas escénicas de vanguardia, que no habían contado hasta entonces con un espacio público en el que fueran protagonistas, y que la "campaña mediática de acoso y derribo" contra Feijóo pretendía "dividir a la profesión teatral". Bustos insiste que la plataforma solo busca la coexistencia de los nuevos formatos con el teatro de texto: "Podemos convivir todos, no sé por qué no lo entienden, siempre lo hemos hecho y no tenemos problema". "Nacimos bajo el lema de «sumar y no restar»", dice el manifiesto, "y ese sigue siendo nuestro espíritu". 

La plataforma asegura que esa convivencia sería posible si se habilitaran para ello las naves 8 o 9, hasta ahora sin uso. En septiembre de 2017, la nave 9 se cedió por 50 años a la fundación italiana Sandretto Re Rebaudengo para la instalación de una exposición permanente de arte contemporáneo. A finales de 2018 se hizo público que la nave 8 se dedicaría a "un espacio de ciencia, arte y sociedad". El comité considera que los espacios de Nave Matadero están "infrautilizados": durante el mes de mayo, solo se programarán actividades al público durante cinco días; en abril se exhibieron dos muestras audiovisuales, pero solo se celebraron dos piezas escénicas en un total de cuatro noches. Bustos considera que "son muy pocos días" y que eso genera que "la información no esté clara" y haya "cierta sensación de caos". 

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La productora insiste en que su comunicado no busca "ir contra nadie", aunque llegue en plena campaña electoral, algo que se debe solo, aseguran, a que es cuando han tenido acceso a los datos de ocupación del centro. El texto reconoce que el momento es "complicado políticamente" pero "oportuno para provocar el debate y la reflexión entre los diferentes partidos que conforman el gobierno municipal". Bustos cuenta que desde la publicación de aquel manifiesto en julio de 2017, el comité se ha reunido con todos los partidos representados en el Pleno y con la alcaldesa, Manuela Carmena, responsable también del área de Cultura desde la destitución de Celia Mayer y su asignación al área de Igualdad, en marzo de 2017. "Todo son buenas palabras, pero nada...", se queja Bustos. 

A la pregunta de si se han reunido con Mateo Feijóo, la productora contesta: "No tenemos que hablar con Mateo, sino con la institución que ha decidido hacer ese cambio. Él está haciendo lo que ofertó y lo que le compraron [en el concurso público], no queremos personalizar esto". En una entrevista concedida a El Mundo en diciembre de 2017, el responsable artístico de Naves Matadero aseguró que las críticas recibidas las hacían los creadores que habían trabajado anteriormente en Matadero y que no lo harían a partir de ese momento: "Esos reproches venían de su businessbusiness, de nada más", dijo. Bustos lo niega rotundamente: "Ninguno necesitamos una cuchara para comer del plato, todos tenemos nuestra profesión muy saneada y muy reconocida".

 

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