LOS ABUSOS DE LA BANCA

Barclays perdió 28 millones de euros en 2014 y la plantilla lo atribuye a “ingeniería financiera”

Barclays perdió 28 millones de euros en 2014 y la plantilla lo atribuye a “ingeniería financiera”

Barclays terminó 2014 en España con unas pérdidas de 28 millones de euros. Es la cifra provisional que el banco ha dado a UGT y CCOO en la mesa de negociación del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) con el que pretende despedir a 1.120 trabajadores, la mitad de su plantilla. Las cuentas definitivas no se aprobarán hasta el próximo 26 de febrero, cuando el banco reúna a su consejo de administración y al día siguiente de que haya concluido el mes que la ley establece para negociar el despido colectivo.

“No es cierto que pierdan ese dinero, es ingeniería financiera”, replican fuentes de la plantilla que, por el contrario, cifran en 70 millones de euros los beneficios que la filial española presentó en Londres al cierre de 2014. En septiembre, Barclays informó a la Asociación Española de Banca (AEB), la patronal del sector, de unos beneficios de 25,03 millones de euros. Unos números que mejoran considerablemente los del cierre de 2013, cuando perdió 264,87 millones de euros. Desde 2011 acumulaba unos números rojos de 680 millones.

“El ERE se hace por motivos organizativos y de producción, no por causas económicas”, concede también Juan José Giner, responsable del sector financiero de CCOO. En la misma dirección apunta Miguel Ángel Ramos, secretario de la sección sindical de UGT, quien expresa su “sorpresa” por las pérdidas comunicadas por el banco. “[La dirección] aseguraba que el plan bienal 2014-2015 que había puesto en marcha ha dado buenos resultados, con un aumento de ingresos y una reducción considerable de las pérdidas”, explica. Ni los trabajadores ni los sindicatos creen tampoco que el anuncio de puesta a la venta de Barclays, la pasada primavera, haya supuesto una fuga de clientes y depósitos que pueda afectar a los resultados.

Las mismas fuentes de la plantilla revelan que el auditor de Barclays, Pricewaterhouse Coopers, está recibiendo “todo tipo de presiones” para que firme unas cuentas que no ha visto en orden. Un portavoz del banco lo niega. “Aún no le hemos mandado las cuentas, tenemos de plazo hasta el 30 de marzo”, replica.

Continúa el conflicto entre los trabajadores y el comité

Caixabank ha comprado el negocio minorista, de gestión de patrimonios y de banca corporativa del británico Barclays por 800 millones de euros. Su primera medida ha sido presentar un ERE, alegando la duplicidad de la plantilla. La mayor parte del recorte lo van a sufrir los servicios centrales de Barclays, donde la entidad que preside Isidro Fainé planea despedir a 640 personas, el 89% de quienes trabajan en la sede de la calle Mateo Inurria de Madrid. De modo que éstos han protagonizado un episodio infrecuente en el panorama laboral español: intentaron revocar al comité de empresa, decepcionados por la “falta de contundencia” de sus representantes sindicales.

Según explican, su intención era sentar como “asesor externo” en la mesa que negocia el ERE a un abogado del despacho de Jiménez de Parga para que negociara con los letrados del despacho Sagardoy contratados por Barclays. Los sindicatos se negaron, por lo que los trabajadores de Mateo Inurria convocaron una asamblea, “como medida de presión”, para revocar al comité. Esa asamblea se celebró el pasado lunes. Según la ley, habrían hecho falta la mitad más uno de los votos para que prosperara la iniciativa. Un total de 346 trabajadores votaron a favor de la revocación, 15 menos de los necesarios, y sólo 23 en contra. Pero denuncian que la mesa de la asamblea, constituida por los representantes sindicales, no les entregó el censo de trabajadores  –les dijeron que eran 714– del centro de Mateo Inurria. También que hicieron falta dos recuentos, que se les negó un tercero y que la votación duró tres horas…

Así que han presentado alegaciones por lo que consideran irregularidades y, si la mesa no contesta, abrirán “un procedimiento arbitral” que terminará en un laudo, indican fuentes del despacho de Jiménez de Parga. Ese laudo, en caso de ser desfavorable, puede ser impugnado en los juzgados de lo Social. En los tribunales puede terminar, por tanto, el conflicto laboral en Barclays, y por doble vía. No sólo por lo que respecta a la revocación del comité, sino también porque, en el caso de que el banco y los sindicatos pacten el ERE con unas condiciones “inconvenientes”, los trabajadores de los servicios centrales lo denunciarán ante la Audiencia Nacional.

“Barclays nos está ofreciendo unas condiciones de miseria, peores que las de los tres ERE anteriores”, se lamentan fuentes de la plantilla de Mateo Inurria. Además, las contraponen a los 620 millones de euros que Caixabank ganó el último año. “Ante la falta de transparencia de los sindicatos”, sospechan, “nos tememos que está todo pactado y que la supuesta distancia entre ambas partes sólo es parte del juego de la negociación”.

UGT y CCOO dicen comprender el nerviosismo de los trabajadores de la sede central de Barclays, de donde van a salir casi la mitad de los 1.120 despidos. Pero recalcan que con la oferta puesta sobre la mesa por el banco no hay acuerdo posible. “No aceptamos el número de despidos, que es desproporcionado, y exigimos más fórmulas para que todas las salidas de trabajadores sean voluntarias, además de que éstas incluyan mejores condiciones”, detalla Juan José Giner. “Si no hay acuerdo, habrá conflicto, incluso una huelga”, concluye. Los trabajadores de Mateo Inurria creen que no tiene sentido convocar una huelga una vez terminadas las negociaciones.

Una cartera de clientes premier a cambio de despidos de bajo coste

Hoy vuelven a reunirse la dirección del banco y los sindicatos. El pasado martes, Barclays ofreció recolocar a 150 trabajadores en oficinas de Caixabank y a 100 más en otras empresas del grupo. También promete prejubilar a partir de los 53 años a 200 empleados más, pero las condiciones no satisfacen ni a UGT ni a CCOO. Los sindicatos quieren, además, que el banco permita excedencias de tres a cinco años con un salario nunca inferior al 30%, pero Barclays lo rechaza, al menos de momento. Para los despidos, la entidad ofrece indemnizaciones de 30 días por año trabajado con un tope de 24 mensualidades.

En el ERE de 2013, Barclays pagó 35 días por año y los prejubilados se fueron con entre el 80% y el 90% del sueldo. En el ERE de 2011, la cifra alcanzó los 45 días con un máximo de 43 mensualidades y primas de entre 10.000 y 30.000 euros según la antigüedad. También abonó 45 días por año, con un tope de 42 meses, el propio Caixabank en el ERE que ejecutó en marzo de 2013 con su propia plantilla. Es decir, condiciones muy superiores a las que el banco ha puesto ahora sobre la mesa. Pero las mismas que ofreció para despedir a 795 trabajadores del Banco de Valenciadespedir a 795 trabajadores del Banco de Valencia tras comprárselo al FROB en 2012 por un euro.

“Caixabank se va a quedar con una cartera de clientes premier de un banco que ha comprado porque ha querido y por menos dinero de lo que le costó a Barclays comprar el Banco Zaragozano hace 12 años”, protestan fuentes de los trabajadores. De ahí que se muestren cuando menos “desalentados” por el “ERE bestial” con que les anunció su llegada Isidro Fainé el pasado verano.

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