PRIMERO DE MAYO

CCOO y UGT advierten a la patronal de que “sacarán los convenios a la calle” si bloquea el alza de salarios

Manifestación del Primero de Mayo en Madrid.

España no está en guerra, pero la guerra en Ucrania lo ha cambiado todo. Hasta el Primero de Mayo. Lo dijo Pepe Álvarez en su discurso al término de la manifestación de Madrid. “Como si lo estuviéramos”, aseguró, antes de pedir al Estado que controlara los precios para que la inflación no dé al traste con una recuperación titubeante tras la pandemia. También las obras en la Puerta del Sol obligaron a cambiar el recorrido sindical y el escenario de las arengas finales. Este año las pancartas, batucadas y eslóganes llenaron la Gran Vía de Madrid y terminaron casi a los pies del edificio España.

Las perturbaciones económicas que han puesto el coste de la energía en la estratosfera y están disparando la inflación han situado los salarios en el centro de las reivindicaciones sindicales para este año. Ya lo estaban antes de la guerra, cuando CCOO y UGT pedían que la reactivación económica y de los márgenes empresariales se trasladara a los salarios. Pero con los precios en cotas no recordadas desde los años 80, la reclamación se ha hecho apremiante. Y la pugna con la CEOE mucho más dura, tras quedar bloqueada la mesa del Acuerdo de Negociación Colectiva (ANC) para los tres próximos años. La patronal dice que las empresas están “asfixiadas” por el aumento de costes de combustibles y materias primas, los problemas de las cadenas de suministro y la incertidumbre bélica. No pueden subir los salarios sin que peligren sus márgenes, argumentan.

Así que CCOO y UGT han “tomado aliento” este Primero de Mayo para abrir una escalada de movilizaciones. “La conflictividad social está servida si la patronal no desbloquea el acuerdo de negociación colectiva”, advirtió Pepe Álvarez. Los sindicatos van a “sacar los convenios colectivos a la calle” para “romper la posición de la CEOE”, anunció el secretario general de UGT. “Nos conjuramos para tensionar la negociación colectiva”, fueron las palabras del líder de CCOO, Unai Sordo, en un discurso muy contundente donde elogió la “corresponsabilidad sin precedentes” de los agentes sociales y el Gobierno durante la pandemia, que dio como fruto 13 acuerdos e impidió la destrucción de 3,5 millones de empleos y la desaparición de miles de empresas. “Una corresponsabilidad que ahora brilla por su ausencia”, criticó. Apuntando a las organizaciones empresariales: “Se han recuperado los 20 millones de cotizantes gracias al Diálogo Social y a los ingentes recursos públicos sobre la mesa –40.000 millones de euros en ERTE y ayudas a los autónomos, 70.000 millones de fondos de la UE—, que ahora algunos están expoliando y demonizando”, acusó Sordo.

Por ese motivo, los sindicatos, abundó, no van a “transigir” con que las empresas terminen “repercutiendo los costes de la energía y las materias primas en el bolsillo de los ciudadanos para salvaguardar sus márgenes”. “No puede ser que las empresas, después de haber cobrado los millones de los ERTE, vengan con el raca-raca de la bajada de impuestos, cuando en España las grandes sólo pagan un 10% de sociedades”, atacó.

Del metal a Correos pasando por consultorías y Naturgy

Pepe Álvarez enumeró los convenios que están bloqueados: el metal en Cantabria, Cataluña y A Coruña, las gasolineras, Correos, el de la empresa Naturgy, el de dependencia, los contact centers… Los manifestantes portaban pancartas pidiendo convenios dignos en el sector de las ingenierías, el hospedaje o las consultorías. Los conductores profesionales exigían el derecho a la jubilación anticipada; los sanitarios, “atención primaria”.

“No somos banqueros, no somos rentistas, no somos comisionistas”, repetía una megafonía que comenzó la marcha a ritmo de Ska-P y la concluyó entre Bella Ciao y Grândola, Vila Morena. A lo largo de casi dos horas los sindicalistas ocuparon el asfalto de la Gran Vía mientras los turistas se hacían selfies en las aceras o tomaban el sol y unas cervezas en las terrazas. Según los organizadores, la manifestación congregó a 50.000 personas en Madrid y más de medio millón salieron a la calle en toda España para celebrar el Día del Trabajo.

También tuvo el dirigente de CCOO un mensaje para el Gobierno: el apoyo económico del Ingreso Mínimo Vital o de los bonos sociales eléctricos son “insuficientes” para cubrir el impacto del aumento del coste de la vida en quienes cobran 1.000 euros al mes –el salario mínimo—, perciben el paro o una pensión mínima.

 Y ahí llegó la segunda advertencia a la patronal de la mañana. Sordo recordó a Antonio Garamendi la frase que pronunció cuando pactó con los sindicatos la reforma laboral: “No se toca ni una coma”. “Pues lo mismo con la reforma de las pensiones que la CEOE firmó en junio de 2021”, replicó.

Estatuto de los Trabajadores del siglo XXI

La manifestación del Primero de Mayo sirvió de altavoz de los logros del Diálogo Social, que reivindicaron tanto los dirigentes sindicales como los ministros que acudieron a la convocatoria: la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz; la titular de Política Territorial y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, la ministra de Educación, Pilar Alegría, y el ministro de Consumo, Alberto Garzón. La subida del salario mínimo, las leyes del teletrabajo, de los repartidores de plataformas digitales y de igualdad retributiva, así como la reforma laboral fueron mencionados por todos ellos. Pepe Álvarez avanzó que los contratos indefinidos superarán el 50% este mes de abril, gracias a la reforma de diciembre.

“Pero no nos conformamos”, continuó Yolanda Díaz, quien aprovechó para anunciar que en breve convocará una comisión de expertos para redactar la “gran reforma del Derecho Laboral español” y poner el Estatuto de los Trabajadores en el siglo XXI. También abrirá “en las próximas semanas” una mesa para negociar con los agentes sociales una ley de participación institucional.

“Veinte millones [de cotizantes], medio millón [de contratos indefinidos], 1.000 euros [salario mínimo] y 16 semanas [de permiso de paternidad y maternidad], son las cifras que hablan de la dignidad, las cifras que han conseguido este Gobierno de coalición con el apoyo de sindicatos y trabajadores”, presumió por su parte la ministra Isabel Rodríguez.

En esos éxitos se miran y son los que pretenden emular los sindicatos y partidos de Madrid cuando le reclaman al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso que abra una mesa de Diálogo Social. “El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid comparten un modelo depredador de beneficios rápidos y sin escrúpulos con rostro de comisionistas al que nosotros vamos a presentar una alternativa económica y social”, planteó la secretaria general de CCOO de Madrid, Paloma López. A la manifestación también acudieron Íñigo Errejón, Mónica García y Pablo Perpinyá, de Más País y Más Madrid, así como el secretario general de los socialistas madrileños, Juan Lobato.

Entre los manifestantes se encontraban, además, Ignacio Fernández Toxo, ex secretario general de CCOO, en un discreto segundo plano, así como el histórico Julián Ariza y Nicolás Sartorius, cofundador de CCOO y exdiputado de Izquierda Unida.

En la gran reforma laboral que prepara Díaz deberían incluirse cambios en los procedimientos de despido, uno de los aspectos que no llegó a tocar la ley aprobada en diciembre. O al menos fue una de las reclamaciones de Pepe Álvarez, que se revisen las causas y el “precio” de despedir en España, después de que la reforma del PP en 2012 ampliara las primeras y rebajara el segundo . Para Errejón y Más Madrid, la próxima reivindicación laboral debe ser la jornada laboral de cuatro días: “Trabajar menos para trabajar todos y vivir mejor”.

Contra la extrema derecha, contrato social

Unai Sordo, que había comenzado su discurso recordando el compromiso político del actor Juan Diego, fallecido el pasado viernes, cerró la mañana del Primero de Mayo alertando ante la amenaza de los “populismos neofascistas” que están a las puertas de algunos gobiernos. El dirigente de CCOO arrancó aplausos de los asistentes cuando aseguró que estos movimientos “profundamente reaccionarios” representan “lo peor de la élite económica más extractiva” y advirtió de que están “cuestionando la calidad de la democracia”.

“No vale con descalificarlos”, sostuvo, sino que “hay que interpretar lo que tienen detrás”: “Personas amenazadas por el futuro, inmersas en una inestabilidad permanente”. A su juicio, la solución es “reconstruir el contrato social del siglo XXI”. Y a esa tarea, resaltó, se ofrecen los sindicatos, que Sordo situó en la “vanguardia de la sociedad”. “Somos”, explicó, “las organizaciones más porosas y representativas”.

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