ENERGÍA
Europa se aproxima al otoño con unas reservas de gas excepcionalmente bajas que amenazan la factura
Europa se acerca poco a poco al invierno con unas reservas subterráneas de gas natural anormalmente bajas. Este viernes el almacenamiento medio de los 27 socios se situaba en el 58,1%, su menor nivel desde hace casi 20 años, con países en una situación realmente complicada como Alemania o Países Bajos, dos grandes consumidores de energía, cuyos depósitos están por debajo de la mitad. España es uno de los países que se desliga de este problema, con sus reservas por encima del 70% de capacidad.
La situación no coge a nadie por sorpresa porque los expertos llevan meses advirtiendo de que este año el mercado del gas estaría especialmente tensionado por la combinación de las guerras de Ucrania e Irán. La disponibilidad global de combustible es menor que otros años, lo que incrementa la competencia y los precios del gas natural. En esa pugna, las empresas gasistas europeas han decidido durante los últimos tres meses esperar a que los precios bajen para abastecerse, pero el verano avanza y el problema parece cada día más profundo.
Jaime Concha, experto en gas natural del medio especializado Energy Intelligence, opina que las energéticas apostaron por que la guerra de Irán se apaciguaría en verano, pero nada apunta a que vaya a ocurrir. "El mercado esperaba que el cierre del Estrecho de Ormuz se resolviese y bajase el precio del gas, pero eso no ha llegado. Cuanto más se extienda esta situación, más difícil será llegar al invierno con un buen aprovisionamiento en países como Alemania", valora el analista.
Posponer las compras de gas ha provocado, además, que el mercado de gas se encarezca todavía más a sabiendas de que la Unión Europea está cada día que pasa en una situación más comprometida. Antes del 1 de diciembre, los Estados miembros deben alcanzar un nivel de abastecimiento del 90% –puede reducirse al 80% si hay problemas de suministro o de precios–, lo que garantiza a los vendedores de gas que los países europeos terminarán por comprarlo tarde o temprano. Desde el 1 de julio, la cotización del gas holandés TTF, el de referencia en Europa, ya se ha encarecido un 30% hasta los 55 €/MWh, y los expertos creen que subirá todavía más.
No obstante, Concha matiza que este problema no se traduce directamente en un desabastecimiento de gas, puesto que los almacenes de gas estratégicos tienen una capacidad muy limitada y no condicionan la oferta de energía en el día a día. La reserva subterránea máxima que puede tener la Unión Europea es de 6.300 millones de metros cúbicos de gas natural, mientras que la demanda total de este combustible en 2025 fue de 340.000 millones de metros cúbicos, 54 veces más.
"Unos bajos inventarios no significan de por sí una crisis de abastecimiento de gas en invierno. Son, más bien, una garantía, una ayuda para que los precios de la energía no suban demasiado si sufrimos una sucesión de olas de frío", valora Concha. La agencia Bloomberg calcula que desde al menos 2008 Europa no tiene un nivel tan bajo en sus inventarios de gas. A estas alturas del verano, en los últimos cinco años, los inventarios han estado de media al 75%, casi 20 puntos porcentuales por encima.
Los analistas especializados en gas natural también llevan semanas advirtiendo de que incluso metaneros que se dirigían a Europa –a Francia, por ejemplo–, se han desviado hacia Asia para vender allí su mercancía, dificultando aún más el rellenado. Es habitual en el mercado de materias primas que una venta se cancele y se dirija hacia un nuevo destino si un comprador supera la oferta inicial, y en este momento el precio que se paga en Asia por el gas natural supera al que ofrecen las compañías europeas.
Mientras tanto, la guerra en Irán parece seguir estancada, bloqueando indefinidamente el Estrecho de Ormuz, por donde salía a mar abierto el 20% del gas natural licuado (GNL) que consume el planeta y que principalmente iba destinado a Asia. En la Unión Europea, Italia es el país más vulnerable a este agujero porque un tercio del GNL que importó el año pasado provenía de Catar, un país que ha paralizado por completo sus exportaciones.
Antonia Syn, analista de gas en la consultora Rystad, escribió esta semana en una nota de prensa que "en estos momentos, los mercados del gas se ven sometidos a dos fuerzas opuestas: más demanda por las condiciones meteorológicas frente a una escalada de los riesgos geopolíticos". Mientras las olas de calor asolan Europa e incrementan la demanda de electricidad, la paralización de las conversaciones en Irán mantiene el abastecimiento global de gas en completa incertidumbre, presionando al alza el precio de este combustible.