Las ayudas a la banca

El Gobierno se apresta a vender como un éxito el fin del rescate bancario

El ministro de Economía, Luis de Guindos, y el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, durante el pleno del Congreso este martes.

Ahora que el trago ha pasado, al Gobierno ya no le importa que se hable abiertamente de rescate bancario. Es el mismo que hace poco más de un año definía como un simple "crédito en condiciones favorables". Más aún, prepara el anuncio del fin del rescate, previsto para esta semana, para presentarlo como un éxito.fin del rescate, En ese proceso para salvar a la banca se han empleado 41.000 millones de euros de los 100.000 aprobados en julio de 2012 en el programa de asistencia financiera para España.

Pero esos recursos son sólo una parte del dinero que ha evitado el desplome del sistema financiero. El presidente saliente de la patronal bancaria (AEB), Miguel Martín, estimó ya en primavera que la banca había recibido, vía apoyos del FROB y traslado de activos del ladrillo al banco malo (Sareb), más de 125.000 millones (12% del PIB).

El fin del rescate y de la parte humillante que conlleva, como la pérdida de soberanía para decidir sobre las cuentas del Estado y las reformas, finaliza en enero de 2014. Pero el Eurogrupo (la reunión de ministros de países de la zona euro) tiene previsto dar el visto bueno al fin del programa y al marcaje estrecho a España el próximo jueves.

El Ejecutivo no quiere dejar de pasar la oportunidad de celebrarlo como un éxito, aunque la situación de la banca, pendiente de nuevos exámenes (test de stress) por parte del BCE, no es boyante. Por mucho que la comparativa de beneficios sea buena. 

Pérdidas para el contribuyente

Para el contribuyente, no ha sido un éxito.Las cuentas anuales del FROB de 2012 confirman lo que la Comisión Europea anticipó hace meses: que el coste de las ayudas a la banca española han costado mucho dinero al bolsillo de los ciudadanos.

Así, desde su creación, el FROB ha acumulado unas pérdidas de 36.931 millones de euros. Expertos como Joaquín Maudos elevan la cifra por encima de los 40.000 millones: 18.302 corresponden a BFA-Bankia; 11.126, a CatalunyaCaixa; 7.601, a NovaGalicia; 5.498, al Banco de Valencia, y 953, a Unnim.

Los bancos más fuertes, que no han necesitado ayudas, intentan diferenciarse de las entidades hundidas y convencer de que ha comenzado una nueva etapa. Aunque no está claro.

Las cinco grandes entidades del sector financiero obtuvieron un beneficio neto conjunto de 7.251 millones hasta septiembre, el 79,3% más que un año antes, cuando lograron 4.042 millones. Pero  no significa que estén ganando dinero gracias al negocio básico, el que consiste en captar dinero a un precio para prestarlo más caro. Significa más bien que en la comparación con un año malo, cuando tuvieron que hacer provisiones por 53.000 millones, los porcentajes brillan más.

El grifo del crédito sigue cerrado, especialmente para las pequeñas y medianas empresas y la buena marcha aparente del negocio se apoya en una comparativa muy favorable con  2012. El crédito de las entidades  a familias y empresas (excluyendo las Administraciones Públicas) cayó un 5,2% en los últimos 12 meses, hasta 1,648 billones de euros. Es un recorte sin precedentes de más de 90.000 millones en un año, según los datos del Banco de España.

Buena salud aparente

La aparente buena salud se asienta también en el manejo de una gran liquidez. Eso, en un contexto de tipos bajos de interés que permite a las entidades tomar dinero muy barato del BCE e invertirlo en deuda pública a tipos muchos más elevados. Un negocio sin riesgo.

Con la fachada remozada, el interior todavía necesita retoques. El más reciente ha sido el afloramiento de otros 21.000 millones de euros como préstamos refinanciados de dudoso cobro que obligarán a los bancoo a hacer nuevas provisiones por importe de más de 5.000 millones.

La precaución con la que los analistas encaran la situación del sistema financiero se basa en datos como la morosidad, de un 12,2% en agosto.  Las proyecciones de expertos como los de Analistas Financieros (AFI) prevén un pico de morosidad del 14,3% (2014). El cálculo se deriva de un desempleo que roza el 26% de la población activa (25,9% según la última EPA) y que afectará a la devolución de préstamos, pago de hipotecas y al consumo.

Polémica forzada

El ministro de Economía, Luis de Guindos, que sabe lo que es recibir indicaciones que suenan a órdenes por parte del Eurogrupo, aspira a desquitarse. No quiere que nada empañe el momento de romper las ataduras que impuso a España el llamado Memorandum of Understanding (MoU) del rescate bancario.

Aunque no directamente, Economía ha ligado la pelea con los grandes bancos por el nombramiento como nuevo presidente de la patronal del sector del exdirector general del Banco de España, José María Roldán, al inminente fin del programa de asistencia. Guindos no quiere que nada ni nadie empeñe el momento de romper amarras con los vigilantes de la troika.

Su argumento en la pelea es que si la troika cuestionó la gestión de buena parte del sistema financiero (cajas) por la falta de control, no sería de recibo presentar a quienes tienen que decidir si España ha aprendido la lección un nombramiento que supone colocar al frente del lobby bancario a la persona que durante 13 años lo reguló. Frente al argumento, la banca opone otro de peso: la AEB es una entidad privada en la que los políticos, y Guindos lo es, no tiene nada que decir. 

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