Burnham releva a Starmer sin primarias en Reino Unido y pone a prueba el giro del laborismo

El nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, en una imagen de archivo.

La coreografía que crean en Reino Unido para la ceremonia de cambio de gobierno empieza a ser tan habitual que ha perdido brillo: siete en diez años. El horario de la visita del lunes al palacio para que Sir Keir Starmer ceda el mando a Andy Burnham ha estado sometido a los resultados del fútbol hasta el miércoles pasado. Si Inglaterra hubiese jugado la final el domingo contra España, hubiese viajado para ver el partido y la coreografía palaciega se hubiese retrasado a mediodía o tarde (suponiendo que los vuelos de los primeros ministros ni se cancelan ni se demoran). Ahora se mantiene para la mañana el trajín entre el Palacio de Buckingham, donde el rey despide a uno y recibe a otro, y Downing Street, de donde uno sale y el otro entra, de la mano de la esposa. 

Andy Burnham, exalcalde de Manchester, ha sido elegido como líder del Partido Laborista y, automáticamente, primer ministro en un proceso que, atendiendo a las reglas del partido, se ha convertido en una "coronación", un visto y no visto. La derrota electoral en las elecciones municipales del pasado mes de mayo resultó ser la gota que colmó el vaso contra Keir Starmer. El diputado laborista Josh Simons dimitió de su escaño en Makerfield (Manchester) para que Andy Burnham lo obtuviera. El 18 de junio ganó la elección parcial y con ella el acta de diputado, necesaria para liderar el partido. Obtuvo también los suficientes apoyos de diputados, asociaciones locales y organizaciones afiliadas para retar a Starmer, que dimitió al ver la fuga del grupo parlamentario hacia Burnham. Las ganas de los laboristas de deshacerse de Starmer eran tales que cinco días antes de cerrarse el plazo para otras candidaturas, Burnham tenía el aval de 349 diputados de los 403 que forman el grupo parlamentario laborista. No ha habido primarias ni se las espera.

Esta es la tercera vez que Andy Burnham se presenta para dirigir el Partido Laborista; en 2010 perdió contra Ed Miliband; en 2015 le ganó Jeremy Corbyn, quien condujo el laborismo a la izquierda política, perdiendo las elecciones de 2019. Por entonces, Andy Burnham dejó Westminster o centro político de Londres y se dedicó a la alcaldía de Manchester, en la que su perfil político ha crecido como la espuma, ganándose el calificativo de “el rey del Norte”. A la tercera ha ido la vencida y, encima, sin rivales.

El acceso de Andy Burnham a la presidencia del gobierno ha generado una larga retahíla de interrogantes sobre qué hará con la crisis de la vivienda, con el Brexit, con las pensiones, con los impuestos, etc. Él ha dicho que mantendrá el programa electoral del partido con el que Starmer ganó las elecciones de 2023. No obstante, se ha distanciado del sionismo de Starmer a través de un mensaje de tres minutos en las redes sociales en el que se disculpa por la reacción del Gobierno laborista a la ofensiva militar israelí contra Gaza y califica la muerte de palestinos (sin pronunciar la palabra genocidio) y la expansión israelí como “una herida en nuestra conciencia”. En la alocución reconoce que se han dado algunos pasos positivos, no suficientes, como “el reconocimiento del Estado palestino, las sanciones a ministros israelíes y a los colonos violentos y sus organizaciones en los Territorios Ocupados”.

Como primer ministro, antes de serlo, anunció lo siguiente: "Trabajaré con mis socios internacionales para que finalice el sufrimiento del pueblo palestino y para cerciorarme de que el gobierno israelí cumple la ley internacional y facilite la existencia de los dos Estados, para palestinos e israelíes. Están aumentando las pruebas de que se cometen crímenes de guerra en la destrucción de Gaza, y eso es intolerable". La declaración de buenas intenciones para contribuir a una solución al conflicto israelí-palestino está servida por el nuevo primer ministro. Se verá si las palabras se las lleva el viento, como ha ocurrido a menudo respecto al Oriente Medio.

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El que espera que las buenas intenciones de Burnham se cumplan es el exlíder laborista Jeremy Corbyn, quien manifiesta a infoLibre que "Burnham es mejor que Starmer, pero tendremos que aguardar para ver qué políticas aplica; yo he tratado con él muchas veces; sin embargo, cuando se presentó a candidato para liderar el partido, le escribí para que se retratase sobre el genocidio de Gaza y denunciase la complicidad de este Gobierno en él y todavía no me ha contestado". Corbyn es ahora diputado independiente, como Diane Abbott, tras la expulsión del Partido Laborista. Otros miembros del ala izquierda, como el diputado John McDonnell, permanecen en el partido presionando para un giro a la izquierda.

En el Partido Laborista permanecen también miembros de Momentum, el movimiento de base que aupó a Jeremy Corbyn durante su liderazgo. Adam Klug, uno de los fundadores de Momentum, explica a infoLibre que "Andy Burnham, seguramente, aglutinará los diferentes sectores del laborismo para mantener la conciliación, puesto que el partido se ha derechizado mucho con Keir Starmer. Yo voté por Rebecca Long-Bailey en las primarias que eligieron a Starmer; ahora, espero, que ella u otras personas en su línea política tengan algún papel en la nueva etapa del partido y del gobierno". Klug reside actualmente en España y dirige Social Movement Coaching, una organización global de formación de activistas por la justicia social. El politólogo considera que Pedro Sánchez es a día de hoy "el modelo a seguir para Andy Burnham y otros en su posición".

Uno de los mayores retos para Andy Burnham será el de avenir a todas las familias ideológicas del laborismo; un objetivo que suelen marcarse todos los candidatos a líder del partido, tanto si acaban como no como primeros ministros. Todos se lo proponen, pero no todos lo consiguen. Ahora le toca el turno al exalcalde de Manchester.

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