Partido Popular
Tellado agita de nuevo al PP entre la bronca de Los Gallardos y el bloqueo en la Generalitat valenciana
Miguel Tellado llegó hace un año a la Secretaría General del Partido Popular, tras el congreso que ratificó a Alberto Núñez Feijóo al frente del partido en julio del pasado año. Pero su trabajo en la ‘fontanería’ no acaba de convencer a muchos. En apenas unos días, ha abierto un nuevo frente a cuenta del incendio forestal de Los Gallardos (Almería) y mantiene sin resolver otro: el de la sucesión en la Comunitat Valenciana tras la caída de Carlos Mazón en noviembre de 2025. Dos escenarios distintos que tienen un elemento en común: vuelven a situar a Génova a la defensiva y alimentan el malestar interno en un partido que Feijóo pretendía presentar como ejemplo de estabilidad frente al Gobierno de Pedro Sánchez.
El primer episodio se produjo en plena emergencia por el incendio que obligó a desalojar a miles de vecinos en Almería. Mientras los servicios de extinción seguían trabajando para controlar el fuego y las administraciones coordinaban la respuesta, Tellado aprovechó una visita a la zona el pasado viernes para cargar contra el Ejecutivo de Sánchez. "España necesita un Gobierno centrado en la gestión. Hoy no lo tenemos", afirmó el número dos del PP, vinculando la tragedia con la acción del Gobierno y reclamando mejores servicios públicos para prevenir incendios.
Y añadió: “Pocas veces fue tan urgente llevar al Gobierno un proyecto nacional como el que representa Alberto Núñez Feijóo, pensado para abordar las grandes reformas pendientes que tenemos como país, ideado para restaurar la convivencia en España después de ocho años de conflictividad política, elaborado para reconstruir los pilares de la democracia de nuestro país, tan socavados en esta etapa política que evidentemente agoniza”.
Sus declaraciones provocaron críticas por tratar de trasladar el enfrentamiento político a una emergencia que todavía seguía activa. También contrastaron con la actitud que mantuvieron tanto el presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla, como el propio Gobierno central. Lejos de alimentar la confrontación, ambos escenificaron una imagen de cooperación institucional durante la crisis y coincidieron en advertir de que el verano será especialmente complicado desde el punto de vista de los incendios forestales.
La fotografía conjunta de Moreno y Pedro Sánchez este lunes en Almería terminó eclipsando el mensaje que había tratado de instalar el secretario general de los conservadores. Incluso desde sectores del PP andaluz se evitó seguir el tono marcado por Tellado, consciente de que la gestión de una catástrofe natural suele penalizar la utilización partidista mientras la emergencia continúa abierta. El propio Feijóo reclamó que continuara “la colaboración y la coordinación” entre las distintas administraciones, un mensaje muy distinto al de su número dos.
El atasco valenciano
Si Almería ha vuelto a poner en cuestión la estrategia política de Tellado, lo que está ocurriendo en la Comunitat Valenciana representa el principal problema interno que sigue sin resolver. El dirigente gallego asumió personalmente la reconstrucción del PPCV después de la salida de Carlos Mazón, pero varios meses después Génova sigue sin despejar quién encabezará el proyecto de cara a las elecciones autonómicas de 2027. El actual presidente del partido y sustituto de Mazón en la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, continúa ejerciendo el liderazgo orgánico, aunque sin la confirmación de que será también el candidato del PP a la Generalitat. Este martes estuvo en Génova 13, donde mantuvo una reunión con Alberto Nadal, vicesecretario de economía del PP, para abordar la problemática de las infraestructuras hídricas dañadas por la dana.
La indefinición, lejos de cerrar el debate, lo ha alimentado. En las últimas semanas se han multiplicado las voces dentro del PP valenciano que reclaman una decisión definitiva y cuestionan la capacidad de Pérez Llorca para consolidar un liderazgo político. Distintos dirigentes consideran que no está capacitado para afrontar unas elecciones decisivas para los conservadores, ya que la crisis tras la dana no se ha terminado de zanjar.
El propio Tellado ha evitado despejar la incógnita. El pasado jueves se desplazó a la capital del Túria para acudir a un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum, donde elogió públicamente el trabajo de Pérez Llorca y destacó su "rigor" y su "eficacia", pero rechazó confirmar si será el cabeza de cartel del PP dentro de menos de un año. Esa negativa ha reforzado la impresión de que Génova sigue buscando alternativas o, al menos, mantiene abiertas todas las opciones. El dirigente valenciano se limitó a responder: "Sigo con mi misión, sin pedir nada a cambio" y "acataré lo que decida el partido".
Mientras tanto, en el PPCV aumenta la impaciencia. La dirección nacional pidió sacrificios y unidad tras la salida de Mazón, pero el tiempo transcurrido sin una decisión clara empieza a generar dudas entre dirigentes territoriales y cargos intermedios, que consideran que prolongar la provisionalidad solo favorece la aparición de nuevos bloques internos y posibles candidaturas. A esto se añade que Mazón no ha desaparecido. Conserva su escaño, mantiene el aforamiento y cada avance de la investigación judicial vuelve a colocar su gestión de la dana en el centro del debate. Fuentes del PPCV explicaban ya hace unos meses a infoLibre que el expresident se había convertido en una “mochila” para el partido, desbaratando los intentos de Pérez Llorca de abrir una nueva etapa.
La difícil situación interna del PPCV
La situación de Pérez Llorca es particularmente frágil porque ocupa el Palau por una decisión de Feijóo, no como resultado de unas elecciones autonómicas ni de un proceso interno. Fue designado para sustituir a Mazón después de que Génova tardara más de una semana en encontrar una salida a la crisis. Feijóo tenía recelos hacia él, especialmente por la operación promovida desde el PPCV para impulsar al presidente de la Diputación de Valencia, Vicent Mompó, frente a la opción de la alcaldesa de València, María José Catalá, la favorita de Génova.
Aquella disputa explica parte del atasco actual. El PPCV no funciona como un bloque cohesionado alrededor de Pérez Llorca, sino como una organización atravesada por equilibrios provinciales y por dirigentes con intereses diferentes. Mompó contaba, tras la caída de Mazón, con el respaldo de buena parte de la estructura territorial y llegó a ser presentado como una figura de consenso por los responsables provinciales de Valencia, Alicante y Castellón. Los tres habían reclamado a Génova que los tuviera en cuenta y propusieron su nombre como relevo. La dirección nacional consideró precipitada aquella maniobra y terminó optando por Pérez Llorca para la Generalitat.
Mompó, por tanto, no es un nombre más en las quinielas. Representa el poder territorial del partido y, especialmente, el peso de la provincia de Valencia. Pérez Llorca, por su parte, procede de Alicante y fue durante años uno de los principales colaboradores orgánicos de Mazón. María José Catalá conserva una posición propia gracias a la Alcaldía de València, aunque ha tratado de apartarse públicamente de la carrera autonómica. Sus negativas, sin embargo, no han impedido que su nombre siga funcionando como referencia de comparación ante las dudas que genera el actual president.
A esto se le suma que hay figuras como la del expresident Francisco Camps que lleva semanas presionando para que Feijóo y Tellado convoquen el congreso autonómico previsto en los estatutos. Su argumento es que no puede designarse un candidato desde Madrid sin que el partido vote. Camps sostiene que la dirección provisional ya ha agotado los plazos previstos y que corresponde a la militancia decidir el liderazgo. También asegura disponer ya de una parte importante de los apoyos necesarios para competir entre los compromisarios.
El precedente de Guardiola
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No es la primera vez que la forma de actuar de Tellado genera incomodidad dentro del PP. Desde que asumió la Secretaría General, Feijóo le ha confiado la doble misión de ejercer como principal ariete político contra el Gobierno y de mantener cohesionada la organización. Sin embargo, ambas funciones empiezan a entrar en conflicto.
Su precedente más reciente como encargado de ordenar una organización territorial fue Extremadura, donde la decisión de Génova de situarlo al mando de las conversaciones con Vox indignó al entorno de María Guardiola, debilitó la autonomía de la presidenta y culminó con un pacto de coalición dirigido, en buena medida, desde Madrid.
La presidenta extremeña había defendido primero un gobierno en solitario e incluso exploró la posibilidad de que el PSOE facilitara su investidura con una abstención. Vox, en cambio, exigía negociar un acuerdo político y entrar en el Ejecutivo. El problema interno estalló cuando Génova dio un toque de atención a Guardiola y decidió que Tellado pasara a tutelar personalmente las conversaciones con los ultras. La decisión provocó mucho enfado en el PP extremeño: sus chats internos echaban humo porque numerosos dirigentes regionales interpretaron que la dirección nacional estaba desautorizando a Guardiola.