Ulrich Siegmund, el "hombre más peligroso de Alemania" que ha construido la victoria de la AfD en Sajonia-Anhalt

Ulrich Siegmund en Sajonia-Anhalt tras una rueda de prensa en Berlín, el 7 de septiembre de 2026.

Romaric Godin (Mediapart)

“El hombre más peligroso de Alemania”, titulaba en portada el 13 de agosto el semanario Der Spiegel , con una foto de Ulrich Siegmund, Spitzenkandidat (cabeza de lista) del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) en el Estado federado de Sajonia-Anhalt.

El domingo 6 de septiembre, logró una victoria histórica, situándose con amplia ventaja en cabeza (alrededor del 44 % según las primeras estimaciones) en unas elecciones caracterizadas por una participación muy elevada.

Aunque no es seguro que consiga la mayoría absoluta para ello, aún alberga la esperanza de elegir a su primer ministro-presidente, es decir, a su primer jefe del ejecutivo regional. Un cargo mucho más poderoso que el de su homólogo francés, teniendo en cuenta el federalismo alemán: el gobierno regional controla gran parte de la política educativa y de transportes, y también la policía.

En esta región de 2,1 millones de habitantes, Ulrich Siegmund, un hombre de 35 años originario de la zona, ha sido una de las bazas del partido de extrema derecha. Sin duda, su personalidad no fue la única motivación del voto, ya que la AfD supera con creces el 30 % en todo lo que era la antigua República Democrática Alemana (RDA), pero ha permitido al partido captar un gran número de afiliados entre las filas conservadoras de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), que hasta ahora estaba en el poder.

Ulrich Siegmund fue, por otra parte, militante de la CDU, a la que se unió a los 18 años, en 2008. En 2014, se pasó a la AfD y en 2016 ya fue elegido diputado en el Parlamento regional (Landtag) de Sajonia-Anhalt. Entretanto, obtuvo un diploma en marketing y fundó una empresa de “aromas innovadores de interior”, Berlin duftet (Berlín perfuma). La empresa es un ejemplo de la producción contemporánea, basada en un bonito envase para vender perfumes sintéticos baratos como si fueran una “innovación”.

Esta experiencia es clave para entender al personaje. Al principio Siegmund es muy discreto y se da a conocer al gran público gracias a las redes sociales, que domina a la perfección. Durante la pandemia, sus vídeos criticando la política sanitaria del Gobierno federal tienen un gran éxito. Muy pronto, todo encaja en torno a él, que saca partido de su imagen de yerno ideal, tranquilo y sonriente.

Tras el fracaso en las elecciones regionales de 2021, en las que la AfD perdió 3,5 puntos, se convierte en un recurso para el partido. Y, de hecho, tiene una estrategia que podríamos calificar de “marketing” y que recuerda a la de Berlin duftet: vender las ideas reaccionarias y autoritarias de la AfD en un envoltorio “innovador”, tranquilizador y atractivo.

El plan de marketing de Ulrich Siegmund

Siegmund recorrió entonces el Estado federado con su eterna sonrisa en los labios. Le gusta presentarse como un “tipo corriente” y habla el mismo idioma que los votantes. “Soy gente normal, exactamente como vosotros, del pueblo y para el pueblo”, proclamó en un mitin en Quedlinburg, al sur del Estado federado.

Como buen especialista en psicología económica, supo aprovechar al máximo el fenómeno de la identificación, sin dudar en alinear contradicciones, siempre y cuando cada uno tuviera una razón para reconocerse en su discurso. La campaña de Siegmund situó, por tanto, a su persona en el centro, mientras que su discurso se caracterizó en todo momento por ser “positivo”. De este modo, pretende defender la paz, la solidaridad y la esperanza.

Sus críticas al sistema siempre van acompañadas de un elemento de proyección que permite al elector creer en un futuro mejor. Sus dos lemas estrella han sido “Todo es posible” y “Salvar el land”. El candidato nunca entra en detalles. Lo esencial está en otra parte: se trata de hacer creer que el mundo cerrado de los partidos tradicionales, aquel que conocemos y que ha fracasado, puede ser sustituido por algo mejor. Ulrich Siegmund vende un nuevo producto ideal para sustituir al adulterado que vende la CDU. Y da igual la naturaleza de ese producto político, lo esencial es que sea atractivo.

Para seducir a este land, el más antiguo de Alemania, Ulrich Siegmund, que nació en 1990 pocos días después de la reunificación, ha apostado por la nostalgia de un mundo perdido que pretende resucitar. Un mundo cuyas esencias conoce bien la gente y que idealiza con facilidad. Por eso, el candidato de la AfD ha recorrido la campaña con una vieja motocicleta Simson de 1975, un modelo de fabricación de Alemania Oriental familiar para los mayores de 40 años, es decir, el 70 % del electorado del Estado federado.

También por eso ha introducido en su campaña una fuerte dosis de “Ostalgia” (nostalgia del Este, ndt), es decir, referencias positivas a la antigua RDA, cuando el anticomunismo de la AfD impedía que el partido adoptara esta postura. Esta vez, las banderas de la RDA y de las juventudes del partido dominante, las FDJ, se unieron a las banderas de la República Federal en los mítines, donde, por otra parte, Siegmund no dudaba en cargar contra el “izquierdismo” de la CDU y en mostrarse junto a los miembros de la patronal regional.

Dentro del envoltorio, la misma basura de extrema derecha

“Ulrich Siegmund, una de las mejores ideas de la AfD”, insistía el diario conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung el 31 de agosto. Este titular no contradice al del Spiegel: el rey del marketing político ha planificado su éxito. Pero detrás de la sonrisa Profident y la nostalgia por Alemania Oriental, la AfD sigue siendo la AfD.

Aunque el propio Siegmund no ha sido miembro de organizaciones de extrema derecha, no ocurre lo mismo con su entorno. Algunos de sus colaboradores más cercanos, como Laurens Nothdurft, un jurista, y Patrick Harr, su portavoz y mano derecha oficial, han sido miembros de una organización juvenil disuelta en 2009, la Heimattreue deutsche Jugend (HDJ, Juventud alemana fiel a la patria), inspirada en gran medida en las Juventudes Hitlerianas.

Según Der Spiegel, otros dos colaboradores de Siegmund fueron miembros de la HDJ. De hecho, la AfD de Sajonia-Anhalt sigue siendo, junto con la del land vecino de Turingia, una de las más marcadas por los círculos neonazis e identitarios. La extrema derecha tiene una larga tradición de implantación en la región. Ya en 1998, la Deutsche Volksunion (DVU, Unión Popular Alemana), un partido neonazi, obtuvo cerca del 13 % de los votos y de los escaños en el Landtag.

Oficialmente, la AfD, un partido fundado por un grupo de economistas ordoliberales como respuesta a la política de Angela Merkel durante la crisis de la deuda europea, no se inscribe en esa tradición. Eso es lo que la campaña de Siegmund ha querido hacer creer. Pero la realidad es otra: la AfD es un partido xenófobo, prorruso, libertario, autoritario e identitario. Las autoridades constitucionales consideraron en 2023 que su facción en Sajonia-Anhalt era “sin duda de extrema derecha”.

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Por lo demás, Ulrich Siegmund no es el único que apoya a los influencers y youtubers de extrema derecha. Él mismo estuvo presente en noviembre de 2023 en la reunión de la Villa Adlon, en Potsdam, durante la cual la AfD escuchó al austriaco Martin Sellner presentar un “plan de remigración” de la población extranjera en Alemania.

Al presentar una imagen sonriente y un estilo llamativo en lugar de un contenido político, “Ullie”, como le llaman sus seguidores, ha conseguido vender a los votantes un envoltorio. Pero el contenido de la caja sigue siendo el proyecto de entregar a los herederos del nacionalismo alemán las llaves del land. Con una ambición que, por su parte, queda clara: convertir la victoria en Magdeburgo en el primer paso hacia la conquista del poder.

Traducción de Miguel López

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