A golpe de auto, en el TintaLibre de septiembre

Hace ya tiempo que nos rondaba este número, hace ya tiempo que ese martillo judicial, martillo pilón, marca la pauta de nuestros días, sí o sí, y conforma el paisaje togado de nuestra política cotidiana que asola pantallas y descubre con el mismo afán áticos que joyeros, mascarillas que tramas financieras. En respuesta a todo eso, casi como una defensa del procedimiento, con todos los respetos a sus señorías y todo nuestro apego a la separación de poderes, el lector tiene entre sus manos A GOLPE DE AUTO. EL PODER JUDICIAL, nuestro TintaLibre de septiembre.

No nos duelen prendas a la hora de acometer, desde distintas visiones, sin el menor asomo de duda la alargada sombra de la sospecha que se cierne sobre algunos magistrados (no todos, no todos) que triunfan en la hora mediática de sus carreras algunos con la jubilación llamando a la puerta. Jesús Maraña, codirector de TL, abre el gran angular que todos parecemos estar contemplando: “La cúpula de la judicatura no mueve una ceja, como si la desconfianza de la ciudadanía fuera un invento. Como si no fuese palmario el sesgo conservador que afecta a toda la estructura, fruto de la endogamia, el corporativismo, y la ausencia de una democratización del acceso a la carrera judicial”.

En línea con algún escrito anterior en nuestra revista, el catedrático de Derecho procesal de la Universidad de Barcelona, Jordi Nieva-Fenoll, insiste: “De ser cierto lo que se sospecha, muchos tribunales habrían estado prevaricando con la realización de los señalamientos, con la emisión de algunas resoluciones en días estratégicos, o incluso en determinado sentido, inclusive con la admisión de querellas disparatadas o con la emisión de sentencias incuestionablemente erróneas”.

Garzón, Baltasar Garzón, el juez Garzón, no podía faltar a la cita con nuestros lectores y nos ofrece en La justicia capturada varias maneras de asomarse al problema que confluyen seguramente en una máxima que resume casi todo lo dicho: “La justicia ha adoptado formas nuevas sin transformar su médula. Esta médula tiene nombre: el poder de nombrar, de decidir quién ocupa qué sillón. Mientras ese poder siga siendo el verdadero motor del sistema, la independencia será una palabra, pero no una realidad que proteja a la ciudadanía”.

Recoge ese mismo mensaje la catedrática de Derecho constitucional de la Pompeu Fabra, Aida Torres Pérez: “La noción de independencia no exige estar libre de cualquier restricción o control, sino únicamente de aquellos que pueden distorsionar indebidamente el proceso de toma de decisiones al incluir presiones, instrucciones o consideraciones ajenas a la función judicial, tales como motivaciones políticas o beneficio personal”.

Amores tormentosos, en TintaLibre de verano

Habla la fiscala Dolores Delgado del ejemplo de algunos maestros que “le enseñaron a servir”, maestros republicanos como Elola o Galbe o más contemporáneos como Mena o Viallarejo. Porque de servir se trata. Ejemplos que han caído en el olvido en gran parte, porque como señala Jordi Gracia en Una mirada anfibia, “no fuimos pocos quienes sospechábamos que si había un nuevo gobierno de izquierdas en julio de 2023 el acoso iba a desatarse sin freno y sin escrúpulos, al dictado inorgánico y atmosférico de un sabotaje democrático”

Pero como siempre TintaLibre ofrece temas , más allá de su portada, que hablan de otras cosas y en este número tan juicioso merece la pena detenerse en el homenaje que Antonio Gamoneda, premio Cervantes, brinda a Lorca coincidiendo con el 90 aniversario de su asesinato (en esa cuneta no medió ningún tribunal), o cómo se las apañan las mujeres afganas bajo el régimen talibán, esa pesadilla recurrente de la que todo el mundo aparta la vista y que nos trae Lina Gálvez.

Si quieren más ingredientes ahí está ese Camino de Santiago que el dramaturgo Juan Mayorga se marca alrededor de un patio carcelario en su Obra en Marcha, o como mientras el juez Peinado, casi una caricatura de esta historia, huye a la carrera de los juzgados de Plaza de Castilla, Luz Sánchez-Mellado nos lo cuenta con el lápiz bien afilado.

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