El narco gallego resiste: los clanes mantienen el poder pese al cerco policial

Parte del alijo de A Pobra, en Galicia.

"Luchamos contra las grandes organizaciones de narcotransporte. Del mismo modo que ocurría en 2006 con David Pérez Lago, se ha hecho en 2025 con la organización de Pablo Lindner. Alijos en playa. Ahora son narcosubmarinos, pero la dinámica es la misma. No cambian sus medios de transporte. Cambian las comunicaciones, las formas de pago y la estructura propia de las organizaciones, más profesionales, más militarizadas, controladas desde el exterior. Pero introducen las mismas grandes partidas de siempre".

Así se expresaba Emilio Rodríguez, jefe del Greco Galicia de la Policía Nacional, en líneas de este periódico cuando hacía balance de las actuaciones contra el narcotráfico del año anterior. El responsable del equipo que llevó adelante la operación Saona señalaba así el mayor éxito policial del año, los casi 4.000 kilos de cocaína que llegaron a A Pobra do Caramiñal tras ser cargados en dos lanchas blancas desde un narcosubmarino que, a día de hoy, descansa en el lecho marino no lejos de la isla de Sálvora.

Ahora, en el resumen del año, esa cocaína no aparece en la estadística oficial del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) como intervenida en Pontevedra —cayó, efectivamente, en suelo de la provincia de A Coruña, en la cara norte de la ría de Arousa—. Sin embargo, como casi siempre, se puede atribuir a una organización pontevedresa, de O Salnés, cuyos responsables fueron detenidos horas después de lo sucedido.

Así, y aunque los datos apuntan a un gran crecimiento en los alijos de cocaína intervenidos en territorio gallego (más de nueve toneladas en 2025) esa cifra no es significativa, desde el punto de vista de que en 2023, por ejemplo, se intervinieron 13 toneladas. Esos vaivenes son típicos de escenarios coyunturales en los que la cocaína que se dirige a Galicia es incautada muy cerca del territorio o en tierra, como sucedió este año, o en altamar, como ocurrió, por ejemplo, en 2024, cuando la droga decomisada por las fuerzas de seguridad con base en Pontevedra fue muy superior a la que indicaron los datos del organismo dependiente del ministerio del Interior.

Así, lo más destacado en ese 2025 ha sido, policialmente, la caída del citado Lindner, considerado el jefe de un entramado que disponía de lanchas para la recogida de grandes alijos que llegaban en narcosubmarino, y que contaba con una empresa náutica legal que le servía como fachada, piensan los investigadores, con sedes en Sanxenxo y en Cambados.

Antonio Duarte, jefe de la Udyco Central, iba un poco más allá haciendo balance de 2025 al asegurar que en Galicia "siguen mandando, y tienen mucho poder, grupos locales que llevan años y años traficando, que entran en prisión pero que han vuelto a salir, y esta presencia tan fuerte impide que otros grupos de fuera de Galicia se incorporen fácilmente. Hay dos o tres organizaciones muy potentes, una o dos especializadas en la recogida de droga de semisumergibles y mercantes y otra en pesqueros, pero están traficando mucho y dominando el narcotráfico gallego a día de hoy".

Así, en la provincia de Pontevedra, a pesar del excelente trabajo policial de la Brigada Central de Estupefacientes, del EDOA de la Comandancia de Pontevedra, de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil y de las distintas Udyco locales, con especial actividad de la de la ciudad del Lérez, y el Servicio de Vigilancia Aduanera, las redes delictivas dedicadas al narcotráfico siguen muy fuertes. En el ejercicio objeto de análisis se registraron 297 detenidos por estos delitos -en la media de los últimos años-, una cifra que supone más del 40 por ciento de las personas arrestadas en toda Galicia.

Ese objetivo de atacar a la cabeza de las redes criminales ha seguido muy presente en los meses siguientes. Sin ir más lejos, este mismo verano ha caído alias Moncho Vilaboa y personas de su entorno más cercano, bajo la sospecha de participar en el recordado alijo del Nehir junto a, entre otros, Jonas Falk, el Pablo Escobar sueco, y especialmente con una investigación sobre sus actividades económicas, acusado por la Fiscalía Antidroga de la Audiencia Nacional de blanqueo de capitales procedentes del narcotráfico. Esa misma investigación tiene en el punto de mira a dos grandes capos que hasta hace poco tiempo estaban establecidos en Dubái: Perikles Daremas, alias Spartan, y Alejandro Salgado, El Tigre.

Y es precisamente en ese punto donde se sitúa el foco de la nueva estrategia de las autoridades: el ataque a los bienes de los narcos y el intento de alcanzar la cabeza de las organizaciones. Los objetivos, ambos muy ambiciosos con los medios de los que se disponen, se afrontan sin olvidar la incautación de grandes alijos de droga.

"Los semisumergibles suponen un sistema muy seguro para ellos, porque todavía faltan medios en el mar para su detección e interceptación. La Inteligencia que se genera es complicada de corroborar por los sistemas técnicos que utilizan, pero se están haciendo muchas operaciones contra ellos", apuntaba Rodríguez.

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Los datos que ofrecen los primeros meses de 2026 apuntan a un escenario en el que los precios de la cocaína, que habían bajado a mínimos históricos hasta principios de año, han subido de nuevo, y lo han hecho a causa de las dos grandes operaciones realizadas por la Policía Nacional y la Guardia Civil en el Atlántico: la del United S., que llegaba desde Brasil con casi 10.000 kilos de cocaína bajo toneladas de sal, y la posterior del Arconian, con 30.200 kilos, el mayor cargamento de droga decomisado en cualquier punto del planeta a lo largo de la historia.

Toda esa droga tenía como destino primario España, donde redes criminales de Galicia, Portugal y Andalucía se iban a quedar con una parte para hacer sus negocios y, claro, tales decomisos han generado una tenencia alcista en los precios que corrige en parte el escenario y dificulta los negocios a los criminales.

En 2026, la Policía, la Guardia Civil y Vigilancia Aduanera insisten en la idea de atacar el patrimonio y las cabezas de las organizaciones. El ejemplo más reciente, la orden de búsqueda y captura dictada contra José Luis Viñas Morgade, alias Manzanita, y Antonio Carballa Magdalena, ambos por su presunta relación con la más reciente descarga de cocaína detectada en A Costa da Morte.

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