La Policía halla 400 gramos de wax en un falso club de fumadores de Madrid

Sustancias incautadas.

El wax es típico de Estados Unidos, pero apenas sí se había visto hasta ahora en España. Se trata de una variante de la marihuana convertida en una especie de pasta de resina tras hacer contacto con gas butano, lo que multiplica hasta límites nunca vistos su porcentaje de THC, el principio psicoactivo más conocido del cannabis. En esta sustancia, el THC llega a alcanzar cotas que superan ampliamente el 80%, con un riesgo inmediato para la vida del que la consume debido a sus enormes efectos sobre los neurotransmisores cerebrales. Sí son conocidos en la península ibérica los intentos de producción de aceite de hachís, para el que también se usa el butano y que supone un gran riesgo no solo para el que lo consume sino para el que lo produce, por la manipulación del gas de forma artesanal.

Esta droga, el wax, ha aparecido en Madrid y, en concreto, en un frigorífico de un supuesto club de fumadores de cannabis del barrio de San Blas localizado por la Policía Municipal y desmantelado en una acción conjunta con la Policía Nacional. Fue en el marco de una redada contra el menudeo de drogas que se saldó con cinco personas detenidas y que incluyó el decomiso de dos kilos de marihuana, un kilo de hachís y unos 2.000 euros en efectivo, tanto en el citado local como en una vivienda anexa al mismo.

Sin embargo, el hallazgo más destacado fueron los 400 gramos de wax intervenidos. Por establecer una comparación, la marihuana tradicional solía tener entre un 3% y un 6% de THC y la que se elabora últimamente mediante modificación genética puede alcanzar el 28%. El wax puede superar el 90%.

Las pesquisas se iniciaron el pasado mes de febrero, cuando los agentes tuvieron conocimiento de la existencia de un local en el que se registraba un constante movimiento de personas que permanecían en su interior durante breves periodos de tiempo o accedían a la vivienda anexa para abandonarla apenas unos minutos después.

En una primera fase comprobaron que el establecimiento funcionaba como un club de fumadores. No obstante, tras realizar las comprobaciones oportunas, constataron que no existía inscripción alguna de una asociación de estas características en el registro correspondiente. Además, al local no acudía un grupo estable de socios, sino que los usuarios abandonaban el lugar a los pocos minutos y ni siquiera eran identificados al acceder.

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Ante estos indicios, los investigadores determinaron que el establecimiento estaba dedicado exclusivamente a la venta y distribución de sustancias estupefacientes, permitiéndose tanto la adquisición como el consumo en su interior. Asimismo, desde este punto se abastecía de droga a la vivienda anexa, cuyos ocupantes almacenaban la sustancia para distribuirla posteriormente a otras personas.

El establecimiento estaba dividido en varias estancias. Una de ellas hacía las funciones de recepción y contaba con un taquillero en el que cada compartimento almacenaba distintas cantidades de marihuana o hachís. Otra habitación se utilizaba como dispensario, donde en una nevera fue localizado el wax. Los agentes también intervinieron ocho recipientes con hachís, otros once tarros de cristal con cogollos de marihuana y 23 cigarrillos ya elaborados, además de gominolas y productos cosméticos.

Además de un delito contra la Salud Pública por motivos obvios, la Policía atribuye a los detenidos, cuatro hombres y una mujer, el delito de pertenencia a grupo criminal, pues todos ellos se repartían las funciones para que el negocio funcionase, desde los controles de accesos hasta la distribución y venta de la droga y las medidas de seguridad.

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