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Instrucciones sobre la introducción y conservación de la vacuna

Publicada el 13/12/2020 a las 06:00

Es el título de un libro del médico español Francisco Javier Balmis. Nos contó en él lo que había aprendido como responsable de la expedición que en 1803 partió del puerto de A Coruña para llevar la vacuna contra la viruela a través del mar de Magallanes. El remedio consiguió imponerse al “azote destructor” en Caracas, Puerto Cabello, Veracruz, Chiloé, Texas, Nueva Granada y Filipinas.

Me gusta la palabra vacuna. Muchos vocablos que se hacen dominantes en la actualidad de nuestras conversaciones suenan a siglas y compuestos mecánicos. Vacuna y vacunación vienen de vaca. El médico inglés Edward Jenner descubrió que las mujeres que ordeñaban vacas no se contagiaban de la viruela e inició en 1798 un proceso de variolae vaccinae para combatir la enfermedad. Casi un siglo después, el médico francés Louis Pasteur consagró el nombre de vacuna al nombrar así las nuevas inoculaciones defensivas para otras enfermedades.

Las palabras parecidas a siglas, compuestos raros con mezclas de letras y apariencia de neologismos, suelen transmitir la idea de que el mundo es una sucesión de instantes y el tiempo una mercancía de usar y tirar, un vértigo sin arraigo en la memoria. Una palabra como vacuna nos recuerda que la historia humana es larga y que el presente tiene mucho que aprender del pasado si quiere llegar a acuerdos bondadosos sobre el futuro. Un acto de solidaridad y una conciencia de los cuidados tienen mucho que ver con “la ternura de los pueblos”, y eso se comprende mejor en una historia que reúne a las vacas, las ubres, las manos y la medicina.

Francisco Balmis consiguió que Carlos IV financiara una expedición para llevar la vacuna contra la viruela a los territorios españoles de América y Asia. El médico alicantino pudo realizar su proyecto gracias a la ayuda de Isabel Zendal, rectora del Orfanato de la Caridad de A Coruña, que cuidó a los niños de la expedición, entre ellos a su hijo Benito. Entonces no había cámaras frigoríficas para conservar los remedios a bajísimas temperaturas y fue necesario reunir a niños que no hubiesen estado enfermos de viruela. Inyectándoles la vacuna, y transmitiéndosela de unos a otros cada 10 días, fue posible llegar a la otra orilla y salvar a más de 250.000 personas. Los cuidados, los sentimientos y la razón científica se unieron en una de las páginas más luminosas e iluminadoras de la historia de España.

La expresión “ternura de los pueblos” pertenece a la Oda a la vacuna (1804) del poeta y lingüista venezolano Andrés Bello. Conmovido por una amenaza fúnebre que afectaba “al palacio igualmente que a la choza”, agradeció en su poema que la generosidad del rey Carlos IV salvara tantas vidas americanas. Llaman la atención sus grandes elogios al rey y a España, porque poco después el joven liberal Bello se convirtió en uno de los líderes intelectuales de los movimientos de independencia en Venezuela y América Latina. El independentismo americano tuvo mucho que ver con la reacción liberal contra una monarquía empeñada en ampararse en el absolutismo más que en los intereses patrióticos.

Es posible que el recuerdo de la solidaridad de la vacuna entrase a formar parte de la mejor experiencia humana e intelectual de Andrés Bello. Al tiempo que defendía con todo derecho la soberanía de su pueblo, defendió la unidad de la lengua y la cultura castellana como una riqueza cultural frente a los que querían destruir el idioma. Era posible una comunidad, una historia compartida, respetuosa de los matices y de las independencias nacionales.

Un poco mayor que Bello y más conocedor entonces de los pesares del absolutismo, el madrileño Manuel José Quintana prefirió encarnar en Balmis el mérito de la solidaridad en su poema A la expedición Española para propagar la vacuna (1806). Su voluntad patriótica encontraba motivos para sentirse orgulloso de esta aventura de ciencia y humanidad. Miró hacia América pensando en el futuro y, al reconocer las innegables barbaridades de la conquista, fijó la atención en una idea: “Su atroz codicia, su inclemente saña / crimen fueron del tiempo, y no de España”. Si la costumbre en el siglo XVI era –en todo el mundo– el poderío militar y la soberbia sañuda del más fuerte, al principio del siglo XIX debía convertirse en costumbre el reconocimiento de la ciencia, las ventajas de la civilización y la ética solidaria de la libertad. Una herencia más propia de Bartolomé de las Casas que de los grandes guerreros.

Pero el ilustrado tardío que fue Quintana no podía sostener en 1806 un optimismo ingenuo, debido a la situación europea, partida entre los tradicionalistas y las ambiciones napoleónicas. Por eso llegó a confiar en la juventud de América y por eso escribió: “Balmis, no tornes; / no crece ya en Europa / el sagrado laurel con que te adornes”.

En fin, recuerdos de historia, poesía, cuidados, humanismo, enfermedades y ciencia. Modos de pensar en el pasado para tomar decisiones de futuro en el presente a partir de la palabra vaca. Deseos de que la codicia, la saña, las mentiras y el absolutismo no infecten la convivencia y la ternura de los pueblos. Deseos también de que el laurel de Europa sea de nuevo una referencia de cordura, igualdad y libertad.

 

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39 Comentarios
  • Isa. Isa. 18/12/20 16:03

    Aprovecho hoy la ocasión del artículo, para citar a Antonio López Mariño: autor del libro "Isabel Zendal en los archivos de Galicia”

    Y ya de paso. Por eso de estar cerca del solsticio. Comparto de este autor, un artículo, que forma parte de su labor de investigación.

    https://luzes.gal/17/12/2020/politica/o-truco-da-casa-cornide/

    Saludos,

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  • Concha62 Concha62 14/12/20 10:34

    Gracias Luís por un artículo centrado en la solidaridad que hoy tanto necesitamos y tanto escasea, no sólo entre los políticos sino entre la gente más preocupada por cómo celebrar al Navidad, cuando lo que de verdad necesitamos es protegernos y parar la pandemia.

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  • Fe Fe 14/12/20 08:30

    Bravo!!!!! Gracias Luis, es una delicia leerte. Informas, educas, entretienes

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  • Isa. Isa. 14/12/20 00:10

    La viruela uno de los grandes enemigos de la humanidad, peor que la peste o el cólera en muertes.

    Es la primera y única enfermedad erradicada a día de hoy. Se calcula que la vacuna ha salvado 1500 millones de vidas. La primera expedición de sanidad publica que se hizo en el mundo, porque esto no fue solo llevar la vacuna, lo trascendente fue la proeza de enseñar a vacunar. Poner en marcha el proceso de vacunación por todo el planeta.. y situarse en 1802. Convencer que el método preventivo en aquella expedición era vacunarse: infectarse estando sano del mismo mal que se quiere combatir. La viruela bovina protegía de la viruela humana. Ese fue el gran descubrimiento, porque era la primera vez en la historia que se mezclaban fluidos animales con fluidos humanos. Eso era anatema. Para la Iglesia o los grupos anti vacunas..

    El orfanato de la Caridad de A Coruña funcionaba como un hospital de huérfanos pobres, una casa de expósitos y también como una sala de partos secretos. (esto último se imaginan.. nonsi? ) Los expósitos, eran un escalón más abajo que los huérfanos, Los huérfanos podían tener una madrina, una hermana mayor, una abuela, alguna mano familiar que los cuidase, pero los expósitos a nadie. Los abandonaban en los cruceiros (cruce de caminos para santificar) con notas o alguna seña de identidad como podría ser una cinta, una nota... Una reza así: “Antonia me llamo. 2 meses tengo. Pónme la teta y verás como mamo.”

    Isabel Zendal Gómez llevó a 22 niños a América. Después hizo una travesía de Acapulco a Manila llevando a 26 niños mexicanos. No murió ninguno en la travesía del Atlántico ni en la del Pacífico, cuando en aquella época.. que hubiese un 10% de mortalidad en los viajes transoceánicos estaba dentro de la normalidad. Solo murieron 2 niños porque antes de salir, ya estaban enfermos.

    Y ahora. La vida. Que proyecta a Isabel Zendal a través de una delirante gestión de la sanidad pública. Hola. Historia. Gracias, Luis.

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    • SirDrake SirDrake 15/12/20 01:17

      Sabes que leer tus comentarios, saber de ti, me agrada un potosí, más, cuando hoy el profesor se ha dedicado a enseñar, educar, es de agradecer, ahi, me gusta me Luis. Cuando hace de la palbra educación, cuando no se desvia, cuando las aulas aplauden despues de cualquier función, cuando enseñar, educar, sin compromisos, ni débitos, ni favores, hacen de la lección camino de compresión, Así sí, Luis, trasmitimos, comunicamos, enseñamos, y los receptores agradecemos...........
      Por supuesto Isa, tu aportación es un puñado constructiva...... AGRADECIDO...
      Cuidate.. Salud

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      • Isa. Isa. 15/12/20 19:55

        Me agrada un potosí. Hace tiempo que no escuchaba esta expresión. Me trae recuerdo. Gracias. Gracias a ti. Salud. Allende..

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    • MIglesias MIglesias 14/12/20 11:07

      Lo trascendente no fue enseñar a vacunar, el proceso de la inoculación se conocía en América desde finales del XVIII, en 1777 se introdujo oficialmente en Buenos Aires, en 1778 en Lima, en 1792 en Santa Fe de Bogotá y casi a finales de siglo en la ciudad de México a través de las noticias y los médicos que llegaban de las metrópolis, como certifican los escritos de La Condamine: "Diciembre de 1743. –La inoculación los salva a todos.– Hace 15 ó 17 años que un misionero carmelita de las cercanías de Pará, viendo que todos los indios morían uno tras otro, y habiendo aprendido por la lectura de un periódico el secreto de la inoculación, que hacía furor entonces en Europa, juzgó, prudentemente, que utilizando este remedio podría al menos convertirse en dudosa una muerte que, empleando los remedios ordinarios, era demasiado cierta. [ ... ]." y diversos testimonios, como el del Marqués del Socorro en una carta publicada en la Gaceta de Madrid el 3 de junio de 1790: "El año de 1766, hallándome de Gobernador y Capitán General de la provincia de Caracas, padecía aquella capital desde el 64 una epidemia rigurosísima de viruelas, tanto que de ellas moría el treinta y seis por ciento: en vista de este estrago hice venir de la isla francesa de La Martinica, a un médico francés acreditado en la inoculación, pero vino enfermo y sin poder practicar aquel remedio, fue preciso que se retirase. Luego llegó en un navío del comercio de las Canarias D.N. Perdomo, médico muy conceptuado en aquellas islas y de especial conocimiento en la inoculación", de hecho cuando Balmis llega se encuentra ya a una parte de la población vacunada. El éxito de la expedición fue crear una infraestructura estable a través de las juntas de vacunación que se establecieron en todos los territorios.

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      • Isa. Isa. 14/12/20 16:18

        Comienza con “ Lo trascendente no fue enseñar a vacunar “

        Y finaliza por “El éxito de la expedición fue crear una infraestructura estable a través de las juntas de vacunación que se establecieron en todos los territorios.”

        Cómo procesará su propia información. Me pregunto.

        Luis G. Montero ha escrito un artículo enriquecedor. Poco le puedo aportar virtualmente. Ya tiene para dar, tomar y tal Zendal .. ______________) Le puedo recomendar por longitud geográfica y desde una perspectiva visual más conmovedora, una parada en el archivo del jardín botánico. Ya sabe ud. que la navegación precisa un tiempo memoriable para la ilustración y el reposo, en tierra. Firme.

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        • SirDrake SirDrake 15/12/20 01:18

          Tu , siempre aportas.... no nos fates nunca.... se te aprecia y se te quiere

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          • Isa. Isa. 15/12/20 19:05

            Oh. Drake, me dejas sin palabrería.. qué corsario! Graciass.. Salud..

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        • MIglesias MIglesias 14/12/20 18:35

          Pensaba que cualquiera entendería la diferencia entre enseñar a vacunar y establecer una infraestructura, pero veo que no.
          El Sr. G. Montero ha escrito un artículo entrañable, como siempre, que da gusto leer, con una humanidad que le chorrea por los poros y alimenta el alma, pero, como poeta que es, ha recurrido a una épica que está más cerca del mito que de la historia. Cuando se habla de historia hay que contarlo todo o caemos en la manipulación y aunque la expedición fue un hito mundial, la ética de utilizar a niños para la gloria propia o para la de la ciencia, exponiéndolos a un viaje, no solo marítimo, sino también a través de los Andes y la selva, lleno de penurias, peligros, naufragios, ataques y enfermedades, es más que cuestionable.
          Muchas gracias por su recomendación sobre el Jardín Botánico, es un sitio que suelo visitar, por mi parte, para corresponder, le recomiendo leer las crónicas del viaje, son muy entretenidas y esclarecedoras.

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          • Isa. Isa. 15/12/20 19:00

            Mire. No vea. Sus comentarios la delatan. No así, sus pupilas. Cristalino. Ud. pensaba que cualquiera sabía, aunque desconozca conocer lo que cualquiera puede saber que puede ser mucho más que Ud. Fíjese. Es de 1º de medicina estudiar la expedicón Balmís. ¡Explíquese!

            Oh. Botánico Jardín, sea. Archivo de las grandes expediciones. Sea! Os arquivos de Compostela, tamén ¡Sean! Aaah. La ética. ¡Cuánta riqueza de lujo! Qué hazaña. Y. Ahora; Con embargo: ¿Qué? ¡legislatura! Los niños. Las niñas. Probes criaturas.. Sra. María. Por Diosa.

            Venga, mañana otro día. ¿ q también lo sabe ? ¡ Yo, no ! Bueee. no. Muchas noches y buenas gracias por el entretenimiento. De corazón a corazón: Un placer.

            > Ojito. es. Un dato.

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            • Isa. Isa. 15/12/20 19:19

              Balmis. Quite, quite, tilde. Porlagloriadetumadre

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            • Isa. Isa. 15/12/20 19:16

              Waya. Se tragó el dato por ir acompañado. sui génesis 'A flor de piel' Busque. Si encuentra algo mejor, lo regala. O regale. Por Yule. Por solsticio o por salvar la navidad. Ud. misma. De Ud.

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              • Isa. Isa. 15/12/20 19:34

                Géneris. Sui. Es que se me empapan los ojazos

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                • MIglesias MIglesias 22/12/20 16:13

                  Eso es la bebida y el humo de la maría.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 13/12/20 20:47

    Este comentario no es para la magnifica columna de Luis.
    Mi apuesta es que Boris Johnson aceptarâ, al fin, algun pacto con la UE. En este caso si el Parlamento no respalda este acuerdo, entiendo que convocarâ nuevas elecciones.

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    • Isa. Isa. 15/12/20 20:20

      ;__________)) Boas festas, tierry!

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      • @tierry_precioso @tierry_precioso 15/12/20 21:21

        Boas festas Isa !

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    • GRINGO GRINGO 13/12/20 21:45

      Porqué no te suscribes a La Farola ???, siempre con bobadas, o quizás a Milanuncios.com...

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 13/12/20 20:47

    Este comentario no es para la magnifica columna de Luis.
    Mi apuesta es que Boris Johnson aceptarâ, al fin, algun pacto con la UE. En este caso si el Parlamento no respalda este acuerdo, entiendo que convocarâ nuevas elecciones.

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  • Pirichi Pirichi 13/12/20 13:27

    Yo, perdóname mi incredulidad, aunque seamos de la misma quinta, pero cuando leo lo de "la ternura del pueblo", primero, creo que el pueblo tiene lo suyo, y una prueba de ello es la clase de gobernantes que elige.
    Segundo, la izquierda en este país también tiene lo suyo. Aparte de suicidamente dividida desde siempre hasta nuestros días, es una izquierda acomplejada. La derecha no se corta ni con un cristal.
    Tercero, de qué sirve esa ternura de la que hablas, y esa solidaridad que no creo que exista, cuando se tiene que hacer frente al monstruo que tenemos instalado en la presidencia de la Comunidad de Madrid?.

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  • MIglesias MIglesias 13/12/20 12:01

    Estando de acuerdo en el fondo, debo recordar para hacer justicia que veintidós niños de entre 3 y 10 años, de los cuales uno murió durante el viaje, fueron sacados de orfanatos, embarcados en un viaje incierto como ganado e inoculados de una enfermedad potencialmente mortal, porque no era una vacuna estrictamente hablando, sino una inoculación de pus de vaca con viruela, y de ellos nunca más se supo desde la llegada a México en donde fueron cambiados por esclavos para proseguir un viaje no tan necesario ni tan filantrópico como el mito nos hace creer, pues el motivo no fue otro que parar una epidemia de viruela que estaba diezmando la población de las colonias y por lo tanto el comercio y cuando llegaron, gran parte de los territorios ya habían conseguido la vacuna por su cuenta.

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    • luzin luzin 13/12/20 22:58

      Ni conoces la historia del comunismo español ni tampoco la historia de España. No sabes distinguir entre colonia e imperio. Estudia un poco. Te recomiendo para empezar que consultes los textos de Humbold y su viaje por la España americana de la época.

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      • MIglesias MIglesias 13/12/20 23:58

        What? Por el imperio hacia dios y por la idiotez hacia el infinito y más allá. Deja el anís del mono Lucin, que de lo que se bebe se cría.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 13/12/20 10:54

    Nos habla hoy, maestro, de un caso de solidaridad, inteligencia y buen hacer entre un médico alicantino y una enfermera ejemplar, cuyo nombre hoy suena mucho sin ser asociado su verdadera magnitud y, lamentablemente, se expresa cómo el último gran disparate de la derecha española en mente de Isabel Díaz Ayuso que ignora la solidaridad a cambio de "salir en la foto".

    Hoy que tanta solidaridad necesitamos los europeos, asiáticos, americanos y toda la Humanidad este ejemplo es revelador de que la inteligencia se está limitando, en recuerdo de aquellos años del siglo XVI donde imperaba la ley del más fuerte.

    Tristes recuerdos que, a aveces la historia de tanto repetirse por su olvido, nos recuerda.

    Gracias.

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  • M.T M.T 13/12/20 09:26

    Me ha alegrado mucho rememorar al excelente Gramático Andrés Bello. Para cualquier estudioso o interesado en conocer la Historia de la Lengua española y su Gramática no podemos olvidarnos ni de Nebrija, ni de Andrés Bello, entre otros.
    Gracias por esta mención en su artículo.
    Saludos cordiales.

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    • MASEGOSO MASEGOSO 13/12/20 10:56

      Un placer leerte, de vez en cuando, que no es poco.

      Salu2 osasuna2

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      • M.T M.T 13/12/20 11:08

        Un abrazo, Masegoso.

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