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Cataluña y los riesgos de la izquierda

Publicada 17/10/2017 a las 06:00 Actualizada 17/10/2017 a las 22:40    
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Escribir cartas pensando más en el público que en el destinatario y dando por descontado lo que responderá el otro es un método de diálogo tan eficaz como el de dos locos hablando solos mientras caminan por distintas aceras. Mariano Rajoy anda (más seguro que deprisa) por la senda de la legalidad constitucional, escoltado por Pedro Sánchez y por Albert Rivera, mientras Puigdemont y sus aliados han decidido avanzar saltándose esa legalidad e incluso la que ellos mismos aprobaron en el Parlament y dan por refrendada en un referéndum sin Sindicatura Electoral y sin garantías mínimas que lo hagan homologable o vinculante.

Al margen de factores de carácter judicial que pueden trastocar el escenario catalán en cuestión de horas, como ocurre con la prisión incondicional decretada este lunes para los máximos dirigentes de Assemblea Nacional Catalana y Òmnium, la mayor incógnita en este momento consiste en la magnitud exacta de las medidas derivadas del famoso artículo 155 que el Gobierno llevará al Senado y en el grado de virulencia de la reacción de las organizaciones independentistas. Nadie duda que el encarcelamiento (sin fianza siquiera) de Jordi Sànchez y Jordi Cuixart inflamará las calles y colocará a Puigdemont todavía más cerca de proclamar la suspendida Declaración Unilateral de Independencia (DUI).

Mientras se va despejando (o no) esa incertidumbre, queremos poner hoy el foco en una cuestión preocupante en el medio plazo: los riesgos que la izquierda afronta a raíz del estallido catalán y de su onda expansiva. Se quiera o no, asistimos a una batalla de comunicación política, y las fuerzas progresistas no tienen fácil ganarla cuando los mensajes-fuerza están tan polarizados que no admiten matices.

Pedro Sánchez ha intentado durante mes y medio compaginar la responsabilidad de Estado en defensa de la legalidad con la presión sobre Rajoy para abordar vías políticas de solución a través de una profunda reforma constitucional. A medida que el independentismo iba ignorando leyes, Sánchez se ha visto más presionado desde dentro y desde fuera del partido para colocarse al lado del Gobierno. Por más que el líder del PSOE insista en que es él quien contiene a Rajoy para evitar las medidas más duras y contraproducentes, el problema es que una vez que empiece a aplicarse el 155 nadie sabe en qué desembocará la intervención de Cataluña. Sánchez, que recuperó el liderazgo interno con una contundencia fuera de todo pronóstico porque las bases lo apoyaron frente a todos los referentes del PSOE y de las élites económicas y mediáticas, tendrá difícil girar, dar marcha atrás o salirse del sendero que ahora comparte con Rajoy y Rivera. Inició su segunda etapa al frente de los socialistas con el encargo de la militancia de recuperar el “no es no” a Rajoy y abrir un entendimiento colaborativo con Podemos, pero Cataluña va ubicando a Sánchez más cerca de Rajoy que de Pablo Iglesias. El “monotema” tiene bloqueada la colaboración parlamentaria que se anunció solemnemente a principios de verano.

Pablo Iglesias, por su parte, ha afrontado la crisis de la mano de Ada Colau y desenganchándose de los actuales dirigentes de Podemos en Cataluña, más cercanos algunos al independentismo de las CUP que a la España plurinacional. La base de su discurso es la defensa del ‘derecho a decidir’: un referéndum pactado y con garantías, en el que Podemos defendería un Estado plurinacional (cuyo proyecto detalla el propio Iglesias en el capítulo de un interesante ensayo colectivo recién publicado: Repensar la España plurinacional) en el que la mayoría de los catalanes podría sentirse cómoda. Ni Iglesias ni Colau son independentistas. De hecho ese dibujo de un Estado plurinacional, federal o confederal, no estaría muy alejado del concepto de plurinacionalidad que también Pedro Sánchez asumió en las primarias que le devolvieron la secretaría general. Pero las detenciones de altos cargos de la Generalitat, los registros de imprentas, la prohibición de actos en defensa del ‘derecho a decidir’ y, muy especialmente, las cargas policiales del 1-O, fueron ubicando a Iglesias y a Colau en el mismo marco del independentismo. Se puede culpar exclusivamente al bombardeo mediático que se esfuerza en mostrar a Colau y a Iglesias como peligrosos radicales antiespañoles sin explicar sus diferencias con los independentistas, pero incluso dentro de Podemos hay muchas voces que admiten que ese marco ha sido facilitado por los propios dirigentes morados. Han sido muy contundentes en la defensa (justificada el 1-O) de “democracia frente a represión” pero no tanto en la denuncia del atropello antidemocrático ejercido por los independentistas al saltarse las leyes e imponer la independencia sin tener siquiera una mayoría suficiente que lo respalde. Colau ha estado sometida a las acusaciones de “equidistante” desde el nacionalismo catalán y de “cómplice de los indepes” desde el nacionalismo español y sus baterías mediáticas. Iglesias es consciente de que sin un voto suficiente en Cataluña la izquierda no podrá ganar el Gobierno del Estado a la suma de PP y Ciudadanos, pero arriesga mucho en el envite porque fuera de Cataluña no son pocos los potenciales votantes de Podemos que apoyan un modelo plurinacional pero rechazan sin ambages la fase insurreccional en la que ha entrado el independentismo catalán.

En tiempos tan polarizados y convulsos son aún menos fiables las encuestas puntuales, pero a día de hoy empieza a cundir el temor en distintos ámbitos de la izquierda, de forma transversal y por encima de las diferentes siglas, acerca de las consecuencias electorales que podría provocar la crisis catalana. Si Sánchez se ve maniatado para compartir con Rajoy la responsabilidad de intervenir Cataluña sin saber cómo deshacer ese ovillo, y si Iglesias sufre el castigo de tantos votantes de izquierda que exigen una oposición firme contra los nacionalismos excluyentes, una vez más sería la derecha la gran beneficiada. Ya se sabe que Rajoy es especialista en alentar conflictos, sacarles provecho electoral, dejarlos pudrirse y luego reclamar consensos para solucionarlos. (La metáfora del pirómano-bombero no procede en estos trágicos días).
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18 Comentarios
  • Eleonor Eleonor 22/10/17 13:34

    Señor Maraña, a tocado usted el eterno dilema de la izquierda entre nacionalismo e internacionalismo. Dirimir entre derechos y privilegios.

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  • Juan Villar Juan Villar 19/10/17 20:31

    Todos los análisis electoralistas y encuestas están bien pero lo que muchos no perdonamos a las "izquierdas" es que abjuren de sus principios: no es no, república en vez de monarquía, derecho a la autodeterminación, cambio exprés de la constitución, de echar a Rajoy a ponerse de rodillas, etc. Maraña, es que esas "izquierdas" no paran.

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  • El Diablo Cojuelo El Diablo Cojuelo 19/10/17 10:35

    ...."En su discurso los Independentistas Catalanes hacen una caricatura de España" : Puigdemont y Junqueras no se han molestado en averiguar que piensan sus paisanos y porque no comparten sus 'ilusiones'; El discuro que hacen respecto del resto de España es una caricatura 'sin ton ni son'...-En relacion con lo que ellos mismos son y representan: ..."Y para mas INRI , el Presidente de la actual Asamblea Nacional Catalana (ANC) Jordi Sanchez: Asumiò en su dia (Junto a su otro compadre -Jordi-)
    ambos hoy en prision- asumieron abiertamente- repito- que el resultado del 27-S no legitimaban a los separatistas para declarar la Independencia, " En contra de lo que defienden pùblicamente ante su Ciudadania" ...¡Aquì esta la 'madre del cordero'... El Diablo Cojuelo....

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  • Pepita Pepita 18/10/17 22:21

    Podemos es un traidor a la izquierda y lo pagara en las urnas , en Cataluña, los no independentistas son lis que sufrimos! El desprecio y el odio, y el asco con que miran por segun ellos, tenemos que ser catalanes y su pensamiento unico, que para mi es fascismo puro

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    • Inguru Inguru 19/10/17 14:22

      Pepita, no sé en qué lugar vives, pero desde luego en CATALUNYA no. No soy independentista, aunque a veces me siento con derecho a independizarme de todos los que insultan, mienten, manipulan y odian a los que por los motivos que sean no se sienten cercanos a toda esa vorágine que arremete con la España Unida. Unida?? Por favor! En lugar de obligar a los que nos representan a dialogar nos golpean, amenazan y encarcelan? Podemos y Colau representan la templanza y el diálogo,el derecho de la gente a dar su opinión mediante un referéndum. No amenazas, hablas. Saludos.

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      • El Diablo Cojuelo El Diablo Cojuelo 21/10/17 09:20

        -Inguru: ...-Un discurso maniqueo e interesado el suyo, mas propio de un 'Holligan' impenitente....¿O acaso no lo advierte asi usted mismo...? ...Saludos .. El Diablo Cojuelo....

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  • ja7132 ja7132 18/10/17 21:14

    Mi propuesta es sencilla: no perdamos el tiempo en reformar la Constitución. Evidentemente no tiene compostura. Implantó un Estado de partidos, oligarquico e injusto. Enterremosla ahora con todos los honores, ya que, reconozcamoslo, propició unos años de calma durante los cuales nos hemos formado políticamente. Pero ahora, procedamos a pensar desde cero unas autenticas “·reglas de juego” democráticas. Sin trampas y para ser cumplidas por todos porque todos reconozcamos en sus principios los fundamentos de una vida próspera y conducida por el sentido común, que sea fruto de nuestra experiencia histórica y legado para las generaciones futuras..
    Probablemente la anterior cumplió con su misión, sirvió de transición entre un estado despótico y el nuevo que nos está esperando. Pero creo que ha llegado el momento de dar un paso profundo y sincero en el que garanticemos la libertad política de todos y sometiéndonos al dictamen de la mayoría, en el bien entendido que ésta supone el sentido común de los integrantes de la unidad nacional, y que nos permita abordar cualquier problema político que nos ataña con la convicción que vivimos en una comunidad en la que todos somos libres e iguales... políticamente hablando.

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    • Eleonor Eleonor 22/10/17 13:30

      Nunca se empieza desde cero. Todos tenemos carga genética desde Adan y Eva. La historia nos hace ser lo que somos.

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    • Fran Veen Fran Veen 19/10/17 23:41

      Muy utópico este planteamiento, tú has visto la que está cayendo?

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    • Luis Fernando Luis Fernando 19/10/17 11:47

      La CE está vigente, incluido su Título X "De la Reforma Constitucional". Sólo se puede enterrar la vigente, cuando entre en vigor la futura -aprobada por las Cortes Generales Constituyentes y refrendada por todos los españoles-.

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      11

  • ja7132 ja7132 18/10/17 21:14

    Empezando por la segunda, me gustaría dejarle tres motivos para la reflexión y una conclusión:
    1) La Constitución de 1978 no resolvió el problema de la definición de nuestra Nación. Grave, puesto que eso supone que al ser incapaz de definir el Sujeto Constituyente, teóricamente único soberano del Poder, dejó sin definir la legitimidad de su soberanía.
    2) No quiso ser democrática. Sencillamente porque no sólo NO forzó la separación de los tres Poderes, sino que conscientemente se formuló de manera que el Poder Legislativo fuera asorbido por el Poder Ejecutivo, permitiendo, posteriormente, que éste se apoderara de lo que es substancial del Poder Judicial: su independencia. Por eso, en la práctica, en España, hay un único Poder que dimana del partido político que alcanza la mayoría en las únicas elecciones a las que “el pueblo” tiene acceso.
    3) NO es representativa. Lo que elegimos cada cuatro años no son representantes nuestros, no representa a la Nación, no son capaces de hacer frente a los abusos de Poder Ejecutivo, sino que, literalmente, solo estamos legitimados para elegir las cuotas con las que unos cuantos partidos, que solo se representan a sí mismos, se repartirán el Poder.
    Si la Constitución que nos rige y que como un faro, orienta la interpretación de toda nuestra legislación, no supo definirnos como nación, no es democrática y no es participativa, convendría detenerse y empezar a hablar de ella.

    Esto nos lleva a la segunda pregunta: ¿quiénes deben reflexionar sobre los cambios en la Constitución?
    Hace unos días oí decir a Mariano Rajoy que ellos, él, hacia las leyes desde la sede del Parlamento. Es decir, que él era el Poder Legislativo. ¿Pero no es él a la vez la encarnación del Poder Ejecutivo? Y a continuación nos dice que ¡cree fervientemente en la separación de Poderes! Y esto no es más que un un ejemplo, nimio, al que podrían añadirse millones...
    Aquellos que detentan ahora el Poder actualmente están descalificados de por vida par ejercer funciones en una Nación Democrática. No conciben el servicio al país como servicio público sino como su modus vivendi. Podría estar años justificándolo.

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  • ja7132 ja7132 18/10/17 21:10

    Estimado sr. Maraña:
    Siempre ha sdo para mi un referernte del periodismo sincero, enconado y valiente, que antepone la Verdad por encima del oportunismo. Por eso es a usted a quien quiero dirigirme en estos momentos para plantearle cuestiones que, desde mi punto de vista, podrían hacernos ganar tiempo en medio de incertidumbre que algunos aprovechan para beneficiarse a costa de la inmensa mayoría.
    “Dialogo” es el mantram repetido desde la izquierda, desde hace meses y como única solución. Diálogo, sin embargo, le planteo, es intransitivo y necesita complemento. Dialogar, sí, pero ¿ sobre qué?
    Como no soy periodista y no vivo de “ello”, quiero contribuir a acelerar el debate y apuntar que solo cabe una posibilidad: “dialogar sobre la Constitución”. “Hay que dialogar sobre la Constitución”. Esa es la frase completa. Y no cabe otra.
    Y eso, porque la nuestra de 1978 no resuelve el problema de la Nación. No lo hizo, Lo aplazó a sabiendas, para que generaciones futuras lo solucionaran. Y aquí estamos. Nos pasó con el Pais Vasco, ahora con Cataluña y volverá recurrentemente como un fantasma en el futuro: Galicia, Andalucia, Ceuta, Canarias, Baleares y, ¿por qué no?, Murcia, Puentedeume, Patones.... Reconozcámoslo, aún no hemos resuelto el problema de qué somo como Nación.
    Ahora empieza a hacerse la luz y ya hay muchos que hablan de que, efectivamente, hay que sentarse a hablar de la “reforma de la Constitución”. Lo cual genera preguntas de dos tipos: quiénes y qué deben dialogar sobre ella.

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    • Javier Delgado Javier Delgado 19/10/17 23:09

      Desde luego los que de ninguna manera deberían sentarse a negociar nada son los constructores del 78. Hace falta otros agentes q igual todavía ni existen. Sobre el qué se debe negociar, sería una larga lista qye podría empezar, por ejemplo, por una separación de poderes real y efectiva.

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    • Llaranes Llaranes 19/10/17 17:42

      Reformar o cambiar o sustituir, pero no dinamitarla. Porque evoluviolar es mucho más constructivo que revolucionar. En las revoluciones suelen llevar a la aparición napoleones que como bien predijo Orwell terminan siendo peor que lo precedente. Paritmos de una base actual, en España (Cataluña incluida) que comparado con lo que se ve por el mundo (si salimos de la UE, 2 o 3 países asiáticos, los oceánicos, Canadá, quizá Uruguay y Codtarica y alguno europeo no UE, los sistemas son mucho peores, la mayoría horribles) es buena. Pues patearse una evolución del sistema y de la constitución es buena idea, pero pasársela por el forro y dinamitarla cómo pretenden los independentistas catalanes... no es buena idea para nadie. El PP no va a gobernar siempre, aunque el resto de partidos parezcan hacer todo lo posible para que sea así, e incluso dentro del PP algo puede haber en favor a de la evolución. Pero "así no".

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    • El Diablo Cojuelo El Diablo Cojuelo 19/10/17 11:10

      "ja7132" ... A Buenas horas mangas verdes...-...-'venir ahora con el cuento de la lechera' ; Dejemos que retumbe el estruendoso clamor separatista. ¡Todos somos uno para defender al 'Estado' ...¡" A buenas horas mangas verdes, ¡Repito!...'Si majaderos sfuimos seamos ahora Ciudadanos -¡Asi sin mas!...y salgamos del atolladero separatista, juntos y unidos! ; Tenemos una Constituciòn , hagamos que valga para algo.... ¡Gracias.....El Diablo Cojuelo....

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  • ja7132 ja7132 18/10/17 21:10

    Estimado sr. Maraña:
    Siempre ha sdo para mi un referernte del periodismo sincero, enconado y valiente, que antepone la Verdad por encima del oportunismo. Por eso es a usted a quien quiero dirigirme en estos momentos para plantearle cuestiones que, desde mi punto de vista, podrían hacernos ganar tiempo en medio de incertidumbre que algunos aprovechan para beneficiarse a costa de la inmensa mayoría.
    “Dialogo” es el mantram repetido desde la izquierda, desde hace meses y como única solución. Diálogo, sin embargo, le planteo, es intransitivo y necesita complemento. Dialogar, sí, pero ¿ sobre qué?
    Como no soy periodista y no vivo de “ello”, quiero contribuir a acelerar el debate y apuntar que solo cabe una posibilidad: “dialogar sobre la Constitución”. “Hay que dialogar sobre la Constitución”. Esa es la frase completa. Y no cabe otra.
    Y eso, porque la nuestra de 1978 no resuelve el problema de la Nación. No lo hizo, Lo aplazó a sabiendas, para que generaciones futuras lo solucionaran. Y aquí estamos. Nos pasó con el Pais Vasco, ahora con Cataluña y volverá recurrentemente como un fantasma en el futuro: Galicia, Andalucia, Ceuta, Canarias, Baleares y, ¿por qué no?, Murcia, Puentedeume, Patones.... Reconozcámoslo, aún no hemos resuelto el problema de qué somo como Nación.
    Ahora empieza a hacerse la luz y ya hay muchos que hablan de que, efectivamente, hay que sentarse a hablar de la “reforma de la Constitución”. Lo cual genera preguntas de dos tipos: quiénes y qué deben dialogar sobre ella.

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  • Forunato Forunato 18/10/17 19:29

    No sé en qué se basa el autor para afirmar que Colau e Iglesias no son independentistas. La primera votó sí-sí en el primer referéndum (salvo que yo sea víctima de alguna de las frecuentes intoxicaciones) y el segundo gritó hace un mes: viva Cataluña libre y soberana. Eso lo vi y oí yo con mis propios ojos y oídos. También le he visto y oído manifestar una visceral repugnancia  por los símbolos de España. Eso puede proceder de un saludable escepticismo acerca de entidades fantasmales como son las patrias. Pero no: es una repugnancia selectiva por la patria española. No es para nada nominalista con “pueblos” o “naciones” que no sean España. Él y su partido tienen una visión de la historia de España totalmente alineada con la más burda leyenda negra. Podemos no representa en modo alguno la esperanza de una izquierda inteligente e ilustrada. Tal vez lo hubiera sido IU, pero estos contrafácticos sólo conducen a la melancolía.

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  • Forunato Forunato 18/10/17 19:29

    No sé en qué se basa el autor para afirmar que Colau e Iglesias no son independentistas. La primera votó sí-sí en el primer referéndum (salvo que yo sea víctima de alguna de las frecuentes intoxicaciones) y el segundo gritó hace un mes: viva Cataluña libre y soberana. Eso lo vi y oí yo con mis propios ojos y oídos. También le he visto y oído manifestar una visceral repugnancia  por los símbolos de España. Eso puede proceder de un saludable escepticismo acerca de entidades fantasmales como son las patrias. Pero no: es una repugnancia selectiva por la patria española. No es para nada nominalista con “pueblos” o “naciones” que no sean España. Él y su partido tienen una visión de la historia de España totalmente alineada con la más burda leyenda negra. Podemos no representa en modo alguno la esperanza de una izquierda inteligente e ilustrada. Tal vez lo hubiera sido IU, pero estos contrafácticos sólo conducen a la melancolía.

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