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Ni cupimos ni cabemos

Juan Manuel Aragüés
Publicada el 27/04/2021 a las 06:00

La delirante deriva que está experimentando la política española en los últimos tiempos está dibujando escenarios impensables hace apenas un par de años. La extrema derecha, apoyada en un colchón mediático que no duda en hacerle el juego, no disimula ya en modo alguno sus tics autoritarios y pasea su matonismo con descaro por cuantos escenarios se le antoja. Acabamos de leer a una de sus dirigentes y candidata a la presidencia de la Comunidad Madrid, Rocío Monasterio, amenazar con el exilio a un rival político, evidenciando, de ese modo, una concepción del país que, tras la recuperación de la democracia en 1975, pensábamos desterrada. Provoca una enorme desazón, sin embargo, comprobar que ese discurso de odio que desencadenó una guerra civil, esa brutal ausencia de convicciones democráticas que mostró la derecha española hace casi un siglo, persista incólume en algunos de sus dirigentes. Es el momento de no menospreciar el peligro que para la convivencia, para la democracia, para la libertad, significa esta escoria fascista que regresa de lo más profundo de los infiernos.

Ni cupimos ni cabemos. La concepción de España de la extrema derecha, profundamente sectaria, diseña un país a su corta medida del que no dudaría en amputar todo aquello que desentone del color pardo de su ideología. Que Monasterio desee el exilio a Pablo Iglesias no es sino la expresión inicial de un proyecto que, si miramos la historia, ya conocemos. La España de la ultraderecha es una España vacía de rojos, separatistas, maricones, ateos... El problema es que, en su purulento ideario, esas categorías desbordan cualquier lógica ideológica, social, religiosa para acabar designando, en resumidas cuentas, a todo aquel que no comulgue milimétricamente con su concepción del mundo. Que nadie piense que esto va de Iglesias, de Unidas Podemos, de comunistas, esto va, una vez más, de democracia. Brecht dio en el clavo cuando, en su famoso poema, alertó de que cuando el fascismo inicia su espiral de represión y muerte el objetivo es todo aquel, toda aquella, que pueda disentir mínimamente de su proyecto totalitario.

Ante un panorama tan peligroso, desde la izquierda es preciso actuar con enorme inteligencia, no dando pasos en falso que alimenten a los reaccionarios. He de decir, a riesgo de ser criticado (pero eso importa poco cuando se trata de debatir una estrategia frente al fascismo), que no comparto las actitudes que desde nuestro entorno político se están tomando. No me gustó lo que sucedió en Vallecas, no me gustó que Iglesias, y el resto de la izquierda, abandonaran el debate de la SER. No comparto esas actitudes porque creo que la extrema derecha se aprovecha de ellas. Se trata, sin duda, de confrontar con la extrema derecha, pero no en el modo y lugar que ella desea, sino en el que a nosotros interese. Acudir a los actos de la extrema derecha a manifestar nuestra repulsa, actos que ha convocado, precisamente, para provocar, generará que lo vemos constantemente la izquierda sea quien aparezca señalada como intolerante y violenta. Retirarse de un debate por los ataques e insultos de una rival, por muy enloquecida y maleducada que esta resulte, puede transmitir una idea de amedrentamiento que en absoluto debemos mostrar. Al fascismo debemos mirarlo a la cara, sin duda, y con la inteligencia suficiente para que ello redunde en la visibilidad social del enorme peligro que para la democracia y la convivencia representa.

Es cierto que no es sencillo en un país en el que, como ya he señalado en otras ocasiones, las inercias del franquismo en muchos ámbitos sociales, como ciertos, demasiados, medios de comunicación y una parte significativa de los aparatos del Estado, continúan teniendo un enorme peso. Corremos el riesgo, siempre, de la manipulación, de la tergiversación, de la mentira, que se han convertido en práctica diaria de quienes están más atentos a conservar sus privilegios que a defender la democracia. Pero ello exige, precisamente, una mayor inteligencia táctica.

Ahora se trata, sobre todo, de movilizar a los demócratas, de visibilizar el riesgo que se corre, en las elecciones madrileñas, de que actores cuyo objetivo es acabar con la democracia puedan ser decisivos en la conformación del gobierno. Si nos dicen que no miremos al pasado, que no lo pongamos de ejemplo, es porque saben que en él reconoceremos actitudes que vuelven a darse en el presente. En realidad Monasterio, con su desmesura, con su brutalidad fascista, nos ha hecho un favor. Ya sabemos que quiere echarnos al exilio. ¿Puede haber, en nuestro país, un deseo más clarificador, un proyecto que desvele de manera más clara las pulsiones totalitarias de la extrema derecha? Entre el fusilamiento de 26 millones de españoles que reivindicaba y el exilio que ahora propone Monasterio queda perfectamente dibujado el proyecto de la extrema derecha. No pensemos que son bravuconadas, la historia nos recuerda de lo que fueron capaces.

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Juan Manuel Aragüés es profesor de Filosofía en la Universidad de Zaragoza

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9 Comentarios
  • CPM CPM 27/04/21 16:17

    Buen artículo. Llevo años opinando así, el ministro Garzón lo dijo el otro día en rne, la derecha española no es sino la confirmación del fascismo. No surgió de la lucha contra el fascismo, como la derecha Europea, se maquilló en el fascismo. Se atribuye elnpoema a Bertolt Bretch pero no lo dijo él sino Martin Niemöller, pastor luterano, nazi primero que luego se retractó y acabó en Dachau y Saschenhausen. Su poema está en el memorila del holocausta de Washington.

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  • pantera pantera 27/04/21 11:58

    Sr. Aragüés, muy certero su análisis con una exposición clara y exquisita. He de confesarle mi extrañeza de su posición en el tercer párrafo: si los dos párrafos anteriores y los dos posteriores vienen a confirmar la imposibilidad de debatir de manera coherente, seria y con argumentos democráticos con la extrema derecha (¡ojo! tampoco la derecha quiere debatir en esos términos!, la candidata Isabel Diaz Ayuso advirtió que solo acudiría a uno) y también vienen a demostrar los cauces provocadores, insultantes y bravucones, con tintes fascistas (en nada políticos), entonces opino que los cuatro párrafos, que usted certeramente explica, demuestran que hay que salir de ese bucle de falso debate con vox, que con sus `españolas mentiras ´ lo va a boicotear todo. Concluyo que Pablo Iglesias hizo bien en abandonar ante tamaña provocación (política y personal). Un saludo.

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  • Angel10 Angel10 27/04/21 11:04

    Monasterio nos ha desvelado su solución para terminar con el paro, 26 millones fusilados o en el exilio, de esa forma trabajo para los que queden, que como además estarán aconojaos no pondrán pegas ni han huelga

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  • Larry2 Larry2 27/04/21 10:08

    Me ha gustado el artículo. Estoy de acuerdo en que se fueran del debate de la Ser Psoe, Mas Madrid, y Podemos. Si quieren que debatansolos Vox, PP, y Cs. Están de acuerdo los tres en muchas cosas. Son el Trio de Colón unididitos, no irritaditos/lenguaje de Monasterio/. Para mí no hay debate con este gente, y menos en medios de comunicación que admiten la arrogancia, y chuleria de Vox. Acertada para mí la decisión de Iglesias, agur.

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  • MIglesias MIglesias 27/04/21 08:04

    El poema (o poemas, porque el autor hizo varias versiones), falsamente atribuido a Brecht, es de Martin Niemöller.

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    • Ahankara Ahankara 27/04/21 12:32

      Correcto.

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      • MIglesias MIglesias 27/04/21 13:43

        ¿Hay premio?

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  • Canija Canija 27/04/21 07:44

    Totalmente de acuerdo con tu opinión, creo que a la extrema derecha hay que ganarle debatiendo con ella, aportando datos y argumentos, aunque sea difícil aguantar en un debate las barbaridades que pueda decir. Dejarles decir sus barbaridades en los mítines sin nada que los contrarreste es absolutamente un peligro para la democracia pues hay mucho ignorante que se cree absolutamente todo lo que dice

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  • Teodoro Teodoro 27/04/21 05:47

    Sr. Aragüés,gracias por su gran artículo,desde mi juventud ,hace más de cuatro décadas,soñaba,al igual que una gran parte de mi generación,, con una España democrática,nos parecía imposible que aquella España fascista,de represión policial permanaente,mal vista en Europa,se pudiera convertir en el gran país que tenemos,mejorable,como todo, y como todo susceptible de deteriorarse si no recibe atención constante.Muy bien expresado el aprovechamiento que la extrema derecha hace e intenta hacer constantemente de todas las variables que forman la realidad política de nuestro país. Por mi trabajo estoy en contacto diario con campesinos de todos los niveles, y observo diariamente con estupor la deriva hacia esa repugnante extrema derecha que está aumentando por horas,fenómeno que le dió gran parte de su victoria al anterior presidente americano y que sigue en todo el mundo creciendo. Y uno de los más importantes resortes de los que se aprovecha ese creciente fascismo ,es LA INMIGRACION, se está haciendo muy mal,necesita la dedicación de grandes partidas presupuestarias muy controladas por equipos preparados de inspectores que vigilen su destino y impongan su buen destino,pero en sus paises de origen,no se puede traer personas indefensas y abandanorlas en guetos,que con demasiada rapidez evolucionan mal,

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