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La Ministra

Teresa Aranguren
Publicada el 27/09/2021 a las 06:00

Cultiva un estilo comedido y discreto, ajustado a los límites de la buena educación y de eso que, a veces despectivamente, llamamos buenos modales, tan en desuso en estos tiempos en los que se aplaude más al que más grita, más insulta y más descaro exhibe. Este tono vocinglero y belicoso que se ha impuesto en tertulias y realities televisivos, contamina las intervenciones parlamentarias y los discursos políticos, especialmente, aunque no solo, el discurso de una derecha cada vez más indistinguible de su vertiente extrema.

La ministra sin embargo va a contracorriente de esta moda; evita el aspaviento, las frases grandilocuentes y hasta las proclamas supuestamente revolucionarias, diría que tanto por conciencia de la realidad que no es precisamente “pre-revolucionaria” como por una especie de pudor que es, el pudor digo, una de las manifestaciones del sentido estético, y la estética, creo que eso lo dijo Luckas, no es sino la otra cara de la ética. La contención de la ministra no es mera cuestión de formas sino de fondo. Es una postura ética. Y una opción política que parte, creo, de un análisis de la sociedad en que vivimos que calificaría de marxista o al menos de raíz marxista en la medida en que se basa en “el principio de realidad” y en mi opinión la gran aportación del marxismo a la historia del pensamiento es precisamente esa: situar el conocimiento de los datos de la realidad en el centro de la teoría y de la praxis política. El realismo, o si se quiere el pragmatismo, con el que la ministra actúa proviene, creo, de esa conciencia-consciencia de lo real que nada tiene que ver con el conformismo del “así son las cosas” y menos aún con la muy acomodaticia afirmación de que vivimos en el mejor de los mundos posibles y de que esa idea tan marxista de “la lucha de clases” es ya una antigualla carente de sentido.

Con el concepto de lucha de clases pasa como con el de “yihad” o guerra santa del mundo islámico, que prevalecen las interpretaciones más reduccionistas cuando no simplemente ramplonas del término: las de combate armado y violento. Pero yihad en el Islam significa prioritariamente posicionamiento moral del lado de la justicia, y lucha de clases en el marxismo no es un llamamiento a la guerra o a la insurrección armada sino la constatación de un dato de la realidad: que los intereses de las clases acomodadas y los desfavorecidos son contrapuestos. Creo que la ministra tiene muy presente la realidad de la lucha de clases y también cuál es la clase cuyos intereses debe defender. Y que por eso está en política.

A mí, que no la conozco personalmente, me parece didáctica y muy necesaria su manera de no entrar al trapo de la provocación, de responder con datos al exabrupto, con educación al insulto, con firmeza al chascarrillo machista. Y creo que acierta al apostar por el diálogo y la negociación entre los agentes sociales, léase representantes de intereses contrapuestos, como método más eficaz para defender los intereses que quiere defender, que son intereses de clase, de clase trabajadora se entiende.

Hay ideas que a fuerza de repetirlas se convierten en una especie de axiomas incuestionables y, entre las que cuentan con mayor favor del público, están las que descalifican y desprestigian la política hasta el punto de presentarla como “el gran problema del país”. Son frases muy socorridas y casi siempre reaccionarias del tipo: “los políticos no dan palo al agua y se lo llevan crudo” o “todos los políticos son iguales” o “sin políticos nos iría mejor…” Es cierto que hay políticos, demasiados, corruptos, aprovechados, vagos, pero no creo que el porcentaje de indeseables sea mucho mayor en la política que en el periodismo, los negocios, el mundo empresarial o el académico.

En realidad el desprestigio generalizado de la política no es inocente, actúa a favor de quienes no necesitan cambios sociales ni intervención del Estado ni intentos de mejorar la vida de la mayoría. No necesitan políticos como Yolanda Díaz, ministra de Trabajo del Gobierno de España.

Teresa Aranguren es periodista y escritora.

 

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10 Comentarios
  • Nadie49 Nadie49 27/09/21 22:23

    Continuación de mi comentario anterior.

    Le hubiera sido muy sencillo aprovechar la coyuntura, desfavorable del incremento de la factura eléctrica para distanciarse del otro partido de la coalición. No lo hace. Todo lo contrario, pone en valor lo que el gobierno haya hecho, sin renunciar a decir que hay diferencias: Esta frase: “La ciudadanía tiene derecho a conocer los matices en cada una de las formaciones políticas”. Calman o deben calmar ante la opinión pública las lógicas diferencias que hay entre los miembros de un gobierno, sea o no de coalición. Se sabe que, sus palabras, serán tergiversadas por periodistas a sueldo y no mencionarán lo de que pone en valor lo que el gobierno ha hecho y sólo embestirán con lo de las diferencias. Allá ellos con su conciencia, allá ellos con el mundo que pergeñan. Yo me quedo con el mundo que alumbra la Ministra, con mayúscula, de Trabajo.
    Por supuesto que la gestión realizada es primordial. Gobernar es dirigir, disponer, ordenar recursos, pero más allá de los aciertos y errores que se cometerán en el desarrollo de sus competencias, sí, pero escribiré ministra con minúscula por muy buena que sea su gestión, en cambio, escribiré Ministra con mayúscula por su aportación a la Historia Política de este país. Y esa tipografía tendrá que ver más con su apoyo al gobierno de coalición sin renunciar a su ideología, que con las bondades de su gestión como ministra

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  • tarrul tarrul 27/09/21 17:48

    Totalmente de acuerdo, muchas gracias por su reflexion

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  • Nadie49 Nadie49 27/09/21 14:10

    Este comentario fue remitido para club infolibre. Como no ha sido publicado, lo digo sin queja alguna, pues lo expongo aquí ya que viene al caso:
    Ministra o ministra.
    La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha afirmado, tras el registro en el Congreso de una propuesta de Unidas Podemos para crear una empresa de energía pública:
    1º Que los grupos parlamentarios tienen "dinámicas propias”.
    2º Ha defendido "cuidar la coalición".
    3º "Mejorar todos los mecanismos de convivencia".
    4º La ministra, que ha señalado no obstante que lo importante es que desde el Gobierno "se gobierne y se solucionen problemas".
    5º Ha reconocido que tienen diferencias en el seno del Ejecutivo sobre el "ritmo de aplicación de las medidas" para contener el precio de la luz.
    6º Podemos tener diferencias y la ciudadanía tiene derecho a conocer los matices en cada una de las formaciones políticas pero quiero poner en valor lo que el Gobierno de España está haciendo".
    Estas palabras dichas en el momento actual evidencian que estamos ante una política de otra dimensión respecto de lo que estamos acostumbrados a escuchar o leer, tanto de demasiados políticos/as de la otra parte de la coalición como de políticos/as de su formación, y la distancia es sideral si en su espejo reflejamos a los/las pertenecientes a esa malsana oposición que en la tergiversación y la mentira encuentra el único camino para deslegitimar al gobierno legítimo en sus ímprobos y miserables intentos, por maquiavélicos, de acceder al poder.
    También marca una buena distancia respecto de miembros relevantes de su IU-Podemos en el gobierno y fuera del gobierno. Les ha enseñado cómo hay que saber compaginar lealtad constitucional y a la coalición gubernamental. Su lealtad a la ciudadanía es la que muestra cómo debe comportarse una ministra de un gobierno de coalición, lealtad que no parece haber sido respetada por algunos miembros del gobierno ni, por desgracia, por la práctica totalidad de la oposición.
    Le hubiera sido muy sencillo aprovec

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  • Nadie49 Nadie49 27/09/21 12:54

    La estética no impostada forma arte de ideología.

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  • Fernandos Fernandos 27/09/21 11:50

    Eso es clase, lo de la Olona despreciable no digamos lo del juez de la brujeria.

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  • Larry2 Larry2 27/09/21 09:58

    Magnifico artículo. Esperemos que Yolanda Diaz siga con esta táctica del dialogo y negociación. La derecha y extrema derecha no están a gusto con ella, frase de la Sra Olona, la comunista ministra, sra. ministra comunista...siempre igual. No cae la ministra en las provocaciones, esperemos que continue en su cargo, y que sea candidata a las elecciones proximas en Podemos.agur

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  • renacimiento renacimiento 27/09/21 08:52

    Artículo pedagógico por claro, y muy necesario.
    Gracias Sra. Aranguren

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  • Orbegozo Orbegozo 27/09/21 08:27

    Los humanos, siendo como somos aun, animales en buena medida, podemos oler.

    Y tal como la mayoría de mamíferos huelen "cosas" no visibles, como el miedo, o el peligro.
    Los humanos, podemos "oler" en quien confiar y en quien NO.

    Por supuesto que eso esta luego condicionado por muchas mas cosas, incluido, los perjuicios, y las mentiras que nos puedan decir sobre alguien a quien aparentemente olemos como "fiable".

    Pero en el caso de Yolanda Diaz, la sensación, el "olor" a decente y honrada que desprende es tan intenso que ni TODOS los periodistas españoles juntos, por mucho que lo intentan, pueden evitarlo.

    Y es es el kit de la cuestión, una político, honrada, decente, y que además es muy trabajadora y eficaz, inteligente y resolutiva, y para colmo con su pizquita de liderazgo y sus ovarios como catedrales.

    En España, el Ministerio de Trabajo, siempre había sido una especie de sub "cartera" supeditada a Hacienda y a Economía, hoy en España, vicepresidencias al margen, se ha convertido en el Ministerio "estrella".
    ¿solo porque, la Ministra a sabido "torear" la mayor crisis de empleo de la historia de España, con el asunto de la covit?.
    ¿solo porque, la Ministra a conseguido que la PATRONAL, rece por tenerla siempre como interlocutora y los Sindicatos como su Agustina de Aragón ?
    Si, es eso, pero además porqué, TODOS, amigos y enemigos olemos que es diferente, que es honesta, honrada, decente, altruista, y encima muy capaz.

    Eso para los ciudadanos es una LUZ de esperanza, para ella una sentencia de muerte política, porque TODOS los periodistas españoles, están ya, en todas las redacciones, planificando "su ejecución".

    Los periodistas, TODOS, ayudaron a ejecutar a Pablo Iglesias, ahora su nuevo "trofeo" para colgar en la pared es Yolanda Diaz.

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  • Canija Canija 27/09/21 08:00

    Totalmente de acuerdo con tu artículo, ojalá en este país tuviéramos más políticos con esta clase. Sería estupendo que llegara a ser presidenta del gobierno 

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  • Giravolt Giravolt 27/09/21 01:05

    Completamente de acuerdo. Para mi la mejor que ha habido, trabajadora, seria y solvente.

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