Bebé, Núcleo Nacional no te quiere Lucía Mbomío
El Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) ha anunciado que su quinto pleno, previsto para octubre de 2026, se dedicará al estudio de los principales asuntos relacionados con el avance interno de la “autogobernanza plena y rigurosa”. La formulación oficial insiste en elevar los estándares de disciplina, fortalecer la capacidad de liderazgo y perfeccionar los mecanismos que garanticen su autotransformación y su vínculo con la sociedad. Más que una agenda estrictamente disciplinaria, el pleno parece orientarse a la institucionalización de una nueva etapa en la que la construcción del Partido pasa a constituir el principal instrumento estratégico de la modernización china.
La decisión resulta especialmente significativa porque rompe una pauta consolidada durante las últimas décadas. Desde la reforma y apertura, los quintos plenos habían estado dedicados casi sistemáticamente a preparar el siguiente Plan Quinquenal. Sin embargo, el XV Plan (2026-2030) fue aprobado ya en 2025 y se integra, además, en una planificación estratégica de más largo alcance que proyecta los objetivos nacionales hasta 2035 y 2049. Ello ha desacoplado el calendario de planificación del ciclo tradicional de los plenos, abriendo espacio para que el V Pleno se concentre en cuestiones de naturaleza política e institucional.
Este cambio responde a una evolución observable durante la etapa de Xi Jinping. La “construcción del Partido” ha dejado de concebirse como una cuestión meramente organizativa para convertirse en un elemento central de la seguridad política y de la capacidad de gobernanza del sistema. La premisa es que la realización de los objetivos de la modernización depende, en última instancia, de la fortaleza institucional del PCCh y de su capacidad para ejercer un liderazgo eficaz en un entorno nacional e internacional cada vez más complejo.
La orientación del pleno también resulta coherente con las profundas reformas institucionales emprendidas desde el XX Congreso (2022). La reorganización del aparato partidario, el fortalecimiento de las comisiones centrales y la ampliación de la dirección política sobre ámbitos estratégicos como la ciencia y la tecnología, las finanzas, el trabajo social o los asuntos de Hong Kong y Macao o Taiwán configuran un proceso que ahora podría adquirir una formulación doctrinal más sistemática. En este contexto, el inicio de la ejecución del XV Plan desplaza el énfasis desde la definición de los objetivos hacia la cuestión de quién y cómo debe hacerlos realidad, una pregunta que remite directamente a la capacidad organizativa del Partido.
La propia noción de autogobernanza refleja esta evolución. Aunque durante la primera década del liderazgo de Xi estuvo estrechamente vinculada a la lucha contra la corrupción y al reforzamiento disciplinario, su significado se ha ampliado progresivamente hasta abarcar la selección y formación de cuadros, la educación ideológica, la supervisión interna, la prevención de riesgos y el perfeccionamiento de los mecanismos de dirección política. La autogobernanza deja así de ser un instrumento correctivo para convertirse en un principio estructural del funcionamiento del Partido.
La cuestión decisiva dejaría de ser únicamente qué políticas adoptar para pasar a ser cómo garantizar que un Partido de más de cien millones de militantes conserve la cohesión, la disciplina, la capacidad de innovación y la eficacia necesarias para sostener el proyecto de modernización
Desde esta perspectiva, el V Pleno puede interpretarse como un nuevo desplazamiento del centro de gravedad del ciclo político inaugurado por Xi Jinping. Si en las décadas precedentes la cuestión fundamental era qué reformas económicas debían emprenderse, ahora el interrogante parece ser qué tipo de Partido necesita China para dirigir la siguiente fase de la modernización socialista. El sujeto prioritario de la modernización ya no es tanto el Estado como el propio Partido, concebido como la principal ventaja política del sistema y garante último de la continuidad del proyecto modernizador.
No puede descartarse, por ello, que el pleno apruebe un documento de referencia destinado a sistematizar la teoría de la construcción del Partido en la nueva etapa, de forma comparable, en su ámbito específico, a otros textos doctrinales que marcaron hitos recientes, como la decisión sobre la modernización del sistema y de la capacidad de gobernanza (2019) o la resolución histórica de 2021 con motivo del centenario de la fundación del PCCh. Más que introducir nuevas medidas disciplinarias, su principal aportación podría consistir en definir el marco organizativo e institucional con el que pretende afrontar los objetivos fijados para 2035 y 2049.
Si esta interpretación se confirma, el V Pleno de 2026 marcaría un cambio de énfasis dentro del desarrollo del xiísmo, evolucionando de una lógica centrada en la modernización mediante las reformas a otra basada en la modernización mediante la capacidad organizativa del Partido. La cuestión decisiva dejaría de ser únicamente qué políticas adoptar para pasar a ser cómo garantizar que un Partido de más de cien millones de militantes conserve la cohesión, la disciplina, la capacidad de innovación y la eficacia necesarias para sostener el proyecto de modernización durante las próximas décadas.
___________________________
Xulio Ríos es asesor emérito del Observatorio de la Política China.
Lo más...
Lo más...
LeídoTu cita diaria con el periodismo que importa. Un avance exclusivo de las informaciones y opiniones que marcarán la agenda del día, seleccionado por la dirección de infoLibre.
Quiero recibirlaEl placer de matar a una madre: la novela que ilumina la violencia psiquiátrica y el robo de bebés
Del Bienquerer
Pasos de vida
¡Hola, !
Gracias por sumarte. Ahora formas parte de la comunidad de infoLibre que hace posible un periodismo de investigación riguroso y honesto.
En tu perfil puedes elegir qué boletines recibir, modificar tus datos personales y tu cuota.